Romanos Completo: Romanos 11:6-36

Derek Prince
Published: 1990
Last Updated: செப்டம்பர் 2026
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Sumérgete en las profundas exploraciones de Romanos 9-11 con el sermón de Derek Prince 'La Peregrinación Romana'. Descubre la belleza de la gracia, el viaje del remanente judío y el papel esencial de la fe en tu caminar con el Señor. Ven y recorre el camino de la gracia, la revelación y el crecimiento espiritual, guiado por la enseñanza convincente de la Palabra de Dios.
Transcript
Esta es la cuarta y última sesión en esta serie de cuatro enseñanzas sobre Romanos capítulos 9–11. Al final de la tercera sesión habíamos empezado un poco la primera parte del capítulo 11. Pablo había señalado que hay del pueblo judío un remanente de los creyentes conforme a la elección de gracia. Siempre ha existido un remanente, en ninguna época han faltado judíos que han creído en Jesús como su Mesías desde el primer siglo hasta hoy. A veces ha sido un pequeño remanente, en este momento está creciendo rápidamente. Y muy pronto ya no va a ser solo un remanente.
Quiero hablar un momento esta noche acerca de la palabra gracia. Predicaba una vez en una iglesia que casualmente se llamaba iglesia Gracia. Había olvidado ese hecho, e hice esta declaración. Yo dije, “Casi siempre las personas que más hablan de gracia son las que menos saben acerca de ella”. Por supuesto, tuve que disculparme después. Pero eso es cierto en muchos casos. Los que llamaríamos fundamentalistas, evangélicos o pentecostales hablan mucho acerca de la gracia y a veces saben muy poco acerca de ella. Ellos dicen, “No estamos bajo la ley”, pero están bajo su propia pequeña ley. Cada grupo tiene su propio conjunto de leyes que usted tiene que guardar para poder ser lo que sea que desea ser, sin entrar en detalles.
La gracia es algo muy diferente. Y en este capítulo 11, hablando acerca de este remanente que existe por la gracia, Pablo dice en el versículo 6:
Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia.
Eso es extremadamente importante. Si usted puede ganarlo, no es gracia. Si lo merece, no es gracia. La gracia no se gana y no se merece, se recibe únicamente por una vía, ¿cuál es en una palabra? Fe, así es. Pablo dijo por gracia sois salvos por medio de la fe.
Y luego dijo: y esto no de vosotros. Usted ni siquiera puede jactarse del hecho de tener fe, porque Dios le dio la fe por medio de la cual recibe su gracia.
Así pues, la gracia empieza donde la capacidad humana termina. Y Dios continuamente nos empuja más allá de nuestra propia capacidad para que optemos por su gracia. Si yo supiera esta noche exactamente cómo predicar este mensaje, no necesitaría la gracia de Dios. Pero no sé cómo, así que dependo de la gracia de Dios. Una de las cosas más difíciles para la humanidad es depender de Dios, porque la esencia misma de la caída en el huerto fue el deseo de ser independientes de Dios. Y eso se ha transmitido a cada descendiente de Adán. Es lo que nos resulta más difícil vencer, es lo más difícil con lo que tiene que tratar Dios en nosotros, llevarnos al lugar en el que estamos dispuestos a depender de Dios y de su gracia.
Ruth estuvo hace poco en un hospital católico, como ella les decía antes, y una vez justo después de cirugía ella se sentía un poco decaída y quería leer la Biblia, pero no tenía la fuerza, la monja encargada del ministerio del hospital, una mujer de más o menos mi edad—si puede adivinar cuál es—pasó y vio a Ruth con la Biblia y se ofreció a leerla. Ellas experimentaron un hermoso tiempo de comunión y al final esta monja le contó a Ruth la lección que había aprendido en un retiro reciente al que había asistido, dirigido por un monje Trapense. Ya sabe, a los Trapenses no se les permite hablar, pero se les permite salir y comunicar lo que han aprendido cuando no es dentro del monasterio. Y esta monja compartió con Ruth tres preguntas que nos han inquietado a ella y a mí desde entonces, quiero decir, señalan la raíz de las cosas, afrontan este deseo de ser independiente. Las tres preguntas son:
¿Está dispuesto a no estar seguro?
¿Está dispuesto a no ser apreciado?
Y, ¿está dispuesto a no tener el control?
Creo que las dije en el orden equivocado. ¿Está dispuesto a no tener el control? ¿Está dispuesto a no ser apreciado? Y, ¿está dispuesto a no estar seguro? Déjeme decirle, esa última, esa no es fácil. Creo que he logrado llegar al punto de estar dispuesto a no ser apreciado, pero no tener el control y no estar seguro—pero esa es la esencia de ser dependiente. Usted no tiene el control, su seguridad no depende de usted. Usted tiene que depender a cada instante de la gracia de Dios.
Eso es gracia. Es sobrenatural. La gracia no opera en un plano natural. Si usted puede hacerlo en el plano natural por su propia habilidad natural, no necesita la gracia.
Entonces le planteo esta pregunta. ¿Está dispuesto a aceptar la gracia de Dios bajo la condición de Dios? ¿Está dispuesto a ir más allá del nivel que puede manejar, de lo que sabe hacer? Usted notará básicamente que todas las personas que fueron verdaderamente llamadas por Dios en la Biblia dijeron de inmediato, “No puedo hacerlo”. Moisés, Jeremías, todos. Le digo, si usted llega a conocer algún día alguien que dice, “Yo fui llamado por Dios, y sabía cómo hacerlo”, no fue alguien llamado por Dios. Porque Dios solo llama a quienes no saben cómo hacerlo, y saben que no saben. Y así es como Él los lleva a depender de su gracia.
Lo que generalmente ha sucedido a la iglesia es que los nuevos movimientos han empezado dependiendo de la gracia de Dios y luego se vuelven tan hábiles y tan eficientes que pueden hacerlo sin su gracia. Y si usted puede hacer algo sin la gracia de Dios, le diré algo, lo hará sin su gracia. Él no le impone su gracia a nadie. Se recibe libremente o no se recibe en absoluto.
En Hebreos 4:16—no voy a detenerme allí pero dice:
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Tenga en cuenta que cuando busca la ayuda de Dios para su necesidad, viene al trono, el trono de Aquel que gobierna el universo. Tenga eso presente. Pero es un trono de gracia. Es un trono que pone a su disposición la gracia de Dios. Y el escritor dice acerquémonos confiadamente para alcanzar dos cosas: misericordia y gracia para la ayuda oportuna. Personalmente estoy convencido de que todo el que viene para alcanzar misericordia y gracia las recibe. La única razón por la cual las personas no reciben misericordia y gracia es porque no vienen. Porque, Dios las ha puesto a disposición de todos nosotros. La primera cosa que necesitamos es misericordia para cubrir todas nuestras faltas y transgresiones, y luego necesitamos la gracia que nos permita avanzar en la voluntad de Dios más allá del nivel de nuestra propia capacidad.
Dios nunca nos obliga a hacer cosas, pero Él sabe lo que vamos a hacer porque Él nos conoce por dentro y por fuera. Quiero dirigir su atención a un pasaje en Génesis 18:19 concerniente a Abraham. Esto es lo que Dios dijo:
Porque yo sé [el hebreo dice literalmente “pero lo he conocido”] que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.
Como ve, Dios nunca obligó a Abraham a hacer nada, pero Él lo escogió porque sabía que podía confiar en que él haría lo que lo había llamado a hacer. “Lo he conocido y sé que lo hará”. ¿Qué pidió Él de Abraham? Que enseñara a sus hijos y a su casa los caminos del Señor, para que Dios pudiera cumplir en Abraham la promesa que le había hecho. Así que Dios hizo la promesa libremente, Él no obligó a Abraham, pero Él sabía que Abraham haría las cosas que le darían derecho a la promesa. ¿Ve lo que digo? Entonces cuando Dios hace un compromiso con usted, Él nunca lo obliga a hacer nada. Pero Él lo conoce, Él sabe que puede confiar en que usted hará exactamente lo que Él le ha llamado a hacer.
Yo pienso que la confianza de Dios en la humanidad es asombrosa. Cuando pienso en lo que Dios me confió, en cierto grado, Dios me ha confiado la habilidad de equipar a miles de obreros para el Señor alrededor de la tierra. ¡Qué responsabilidad! Mi oración constante es que pueda ser fiel. Pero cuando pienso en la virgen María, esta jovencita en una pequeña aldea, probablemente no mayor de 15 años. Y Dios envió un ángel y dijo, “Vas a ser la madre del Hijo de Dios”. Suponga que María hubiera tenido miedo, que todo el plan de salvación hubiera fallado. ¡Piense en lo que dependía de una jovencita de 15 años en una aldea recóndita de una tierra recóndita! Y luego piense ¿qué depende de mí?... ¿Qué me ha confiado Dios? Porque, Dios nunca le ha confiado algo que Él no sepa que usted puede hacer por su gracia. Eso fue lo que dijo acerca de Abraham. “Lo he conocido, él lo hará”. ¿Qué ha dicho Dios acerca de cada uno de ustedes? “Lo he conocido o la he conocido. Él o ella lo hará”.
Ya sabe, eso me motiva mucho más que una serie de reglas. El hecho de que Dios tiene una misión para mí y que confía en mí para cumplirla. Yo puedo fácilmente romper las reglas pero realmente no quiero perder la confianza de Dios. Me abruma la confianza que Dios deposita en nosotros sabiendo de lo que estamos hechos, Él sabe que somos polvo y ceniza, y aun así nos ha escogido. Todo eso hace parte de esta maravillosa enseñanza acerca de la gracia de Dios.
Ahora sigamos. Tal vez busquemos mejor 2 Timoteo 2:19, porque está en el bosquejo y si no lo buscamos se preguntará por qué estaba en el bosquejo. Es un buen pasaje, 2 Timoteo 2:19:
Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello. . .
Hay un doble sello en el fundamento de Dios. El primer sello es:
Conoce el Señor a los que son suyos.
El segundo es:
Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.
El segundo es fácil de entender. Si usted afirma que pertenece a Jesucristo, tiene que abstenerse de comportamientos impíos y malvados. Pero el primero es un sello secreto, el Señor conoce a los que son suyos. Nosotros no. Yo no conozco a todos los que son de Dios, tampoco usted. Pero Dios sí. Y eso es lo que nos guarda, el hecho de que Dios nos conoce, Él puso su sello sobre nosotros.
Muy bien, volvamos a Romanos 11 y veamos solamente los versículos 7–8 por el momento. Pablo todavía trata este problema de por qué Israel no creyó. Si ha seguido mi predicación, creo que verá que Pablo luchaba constantemente con este asunto, “¿Por qué mis hermanos y hermanas judíos no creían en su propio Mesías?” Entonces dijo en el versículo 7:
¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos. . .
Aquellos que fueron escogidos, en el griego literal es “la elección”, aquellos a quienes Dios conoció de antemano y escogió, ellos lo han alcanzado. Y el resto, él dice, fueron endurecidos. Y en seguida cita a Isaías en el versículo 8:
“DIOS LES DIO ESPÍRITU DE ESTUPOR, OJOS CON QUE NO VEAN Y OÍDOS CON QUE NO OIGAN, HASTA EL DÍA DE HOY”.
Y luego cita del Salmo de David, Salmo 69. David dice:
“SEA VUELTO SU CONVITE EN TRAMPA Y EN RED, EN TROPEZADERO Y EN RETRIBUCIÓN; SEAN OSCURECIDOS SUS OJOS PARA QUE NO VEAN, Y AGÓBIALES LA ESPALDA PARA SIEMPRE”.
Eso es porque endurecieron sus corazones contra Dios. Rechazaron la verdad de Dios. Y este es uno de los hechos más aterradores de la vida espiritual, que si persistimos y obstinadamente rechazamos la verdad que Dios nos ha revelado, Dios nos quitará la capacidad de entender la verdad. Y Dios nos entregará a algún espíritu que viene—el espíritu de error y engaño. Creo que ese es uno de los juicios más terribles que puede sobrevenir a quienes rechazan deliberadamente la verdad revelada de Dios. Hay dos ejemplos de esto que aparecen aquí en el bosquejo. En 1 Samuel 16:14, esta es la historia de Saúl, el rey de Israel que rechazó el propósito revelado de Dios, se opuso a él. Y dice acerca de él en 1 Samuel 16:14:
El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová.
¿Capta eso? Dios permitió que un espíritu malo tuviera acceso a Saúl porque él había rechazado la verdad. Eso es aterrador. Yo continuamente me pregunto a mí mismo, ¿estoy endureciéndome contra la verdad? Yo no quiero que Dios aparte de mí su Espíritu y libere en su lugar a un espíritu malo. Satanás no tiene poder alguno para hacer nada que Dios no le permita hacer. Pero Dios puede permitir que Satanás libere un espíritu malo contra nosotros si persistimos en rechazar la verdad.
Hay además una advertencia en 2 Tesalonicenses capítulo 2 de lo que va a suceder, y ya está sucediendo, yo creo, al final de esta era. 2 Tesalonicenses 2:10–12. Todo este capítulo es realmente acerca de la venida del anticristo y de qué manera se está preparando y qué va a hacer. Y dice en el versículo 10 y el siguiente:
Y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.
¿No le parece espantoso? Si no recibimos el amor de la verdad, entonces Dios va a traer consecuencias en nuestra vida. Y vamos a caer en el engaño. Y entonces dice:
Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.
Yo creo que eso ya está sucediendo. Creo que Dios está permitiendo que venga un espíritu de engaño sobre varios sectores de la iglesia que han rechazado deliberadamente la verdad revelada de Dios. Especialmente sobre ministros y líderes que son responsables de esos errores. Y cuando ese espíritu engañoso viene sobre una persona, ya no puede ver la verdad, pierde la capacidad. Pero Pablo se refiere a sus propios hermanos judíos y dice eso es lo que sucedió a mis hermanos y hermanas, porque ellos tenían a todos los profetas siglo tras siglo, luego tuvieron a Juan el Bautista, finalmente tuvieron al Mesías, luego tuvieron a los apóstoles. Y habiendo rechazado eso, Dios permitió que cayeran bajo un espíritu de ceguera y estupor y ya no fueron capaces de ver.
Para mí, esta no es simplemente una experiencia histórica para Israel, sino un hecho aterrador acerca de los tratos de Dios.
Y luego si volvemos a Romanos 11, en la cita del Salmo de David dice, “Sea vuelto su convite en trampa y en red”. Solo quiero señalar de la historia de Josefo, la guerra de los romanos contra los judíos, que cuando los ejércitos romanos sitiaron e invadieron Jerusalén, era la temporada de pascua, y por lo tanto los judíos de toda la tierra se habían reunido en Jerusalén y quedaron atrapados allí. De modo que lo que debía haber sido su mesa de convite, la provisión de Dios para ellos se convirtió en su trampa. Mire nada más la realidad de esto, y por supuesto, Pablo escribió estas palabras antes de que eso aconteciera.
Volviendo ahora a Romanos 11 y siguiendo a partir del versículo 11, leeremos esto rápidamente.
Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera.
¿Recuerda lo que respondimos a eso? Ni pensarlo. [o de ninguna manera]
Pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos.
¿Entonces Pablo dice que ellos habían caído irremediablemente? Y la respuesta es de ninguna manera. Ni pensarlo. Su caída es temporal, no es permanente. Pero aun así ha durado mucho tiempo.
Entonces Pablo prosigue:
Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles. . .
Ese es uno de los misterios asombrosos de Dios: que el rechazo del Mesías y su crucifixión abrió el camino para que la salvación viniera a todo el mundo gentil. Lo vemos ilustrado en dos pasajes de Mateo. Mateo 10 relata cuando Jesús envió a sus primeros apóstoles y les ordenó ir únicamente a su propio pueblo. Mateo 10:5 y siguientes:
A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
Así que la primera comisión apostólica en el ministerio de Jesús, recibieron la instrucción específica de ir solamente a los judíos. Porque, Dios había ordenado que el pueblo judío recibiría el primer ofrecimiento del evangelio.
Pero después de la muerte y resurrección de Jesús, justo al final del Evangelio de Mateo, en Mateo 28, Jesús cambió esas órdenes y dijo al final de Mateo 28:18–19:
Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones [todos los gentiles].
Así que Israel recibió el primer ofrecimiento, lo rechazaron; porque de su negativa y su rechazo del Mesías la oportunidad para la salvación se extendió a todas las demás naciones. Ellos se negaron, ellos perdieron el reino porque rechazaron al Rey. Ellos querían el reino, ellos creyeron que el reino era para ellos, pero rechazaron al Rey. Y verá, esa es una lección para la iglesia. Si nosotros rechazamos al Rey perdemos el reino, el reino nos es quitado.
Leamos nada más Mateo 21, la parábola de los labradores malvados, Mateo 21:43, Jesús dijo esto al pueblo judío:
“Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él”.
Como ve, la condición para el reino es fruto. Todo grupo que no produzca fruto pierde el reino. ¿A qué nación le fue ofrecido el reino? No fue a los Estados Unidos ni Gran Bretaña ni Rusia, sino a la iglesia, una nueva nación, una nación santa. ¿Pero la iglesia solo cumple los requisitos de ser depositaria del reino siempre y cuando qué? Mientras produzcamos fruto. Si no producimos fruto ya no cumplimos los requisitos para el reino y el reino puede ser quitado y restaurado al pueblo judío.
Si busca Hechos 1 solo por un momento, justo al principio del libro de Hechos después de la resurrección de Jesús, una de las últimas preguntas que sus discípulos le hicieron, una que evidentemente predominaba en sus mentes, en Hechos 1:6:
Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?
Algunas personas dicen que el reino nunca será restaurado a Israel pero yo creo que si eso fuera cierto, Jesús habría dicho que nunca será restaurado. Pero lo que Él dijo fue que algo más tenía que suceder primero. ¿Qué era ese algo más?
Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Así que cuando el ofrecimiento del reino había sido extendido a todas las naciones, tenía que alcanzar a todas las naciones, tenía que llegar a cada parte de la tierra antes de que la era pudiera concluir. Le invito a ver uno de mis versículos favoritos, Mateo 24:14, Jesús explicó:
“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”.
Así que Israel perdió el reino y el mensaje fue enviado a todas las demás naciones, de modo que la era no puede culminar hasta que todas las demás naciones hayan recibido el mensaje. Entonces a eso se refiere Pablo cuando dice “por medio de la caída del pueblo judío la salvación ha venido a otras naciones”.
Volviendo ahora a Romanos 11, leamos el versículo 11 otra vez:
¿Han tropezado los de Israel para que cayesen [¿irremediablemente?] En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles [a las otras naciones], para provocarles a celos.
Y esto es algo que Pablo enfatiza. La manera como las otras naciones reciben y abrazan el evangelio debería provocar celos a los judíos. Yo debo decir francamente que me parece que hemos hecho un pésimo trabajo en provocar a los judíos a celos. No quiero hablar de eso, ya lo mencioné en la sesión pasada.
Luego el versículo 12:
Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?
Si todas estas bendiciones han venido a las otras naciones por causa de sus transgresiones, ¿qué vendrá cuando sean restaurados? Eso es lo que Pablo pregunta. Ya ve, cómo perdemos por completo los propósitos de Dios si no nos alineamos con su plan para la restauración de Israel, porque la plenitud de la bendición de Dios no vendrá a otras naciones hasta que Israel sea restaurado.
Y luego dice:
Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos.
Una vez más, Pablo quiere alentar una iglesia gentil que goce las bendiciones de Dios y demuestre la presencia de Dios de tal modo que los judíos digan, “Queremos lo que ellos tienen”. Y he visto algunas situaciones como esa. Tuvimos una reunión en nuestra propia ciudad, Fort Lauderdale, en nuestra iglesia local que invitó allí a la comunidad judía local. Y enviaron, creo, un rabino y creo que como 100 asistieron. Más adelante tuvimos algunas reuniones en un gran teatro al que asistieron ochocientos o novecientos judíos. Pero creo que en esa ocasión, subí a la plataforma y dancé alabanzas al Señor y el rabino danzó conmigo. ¿Lo ve? Tan pronto él vio algo que valía la pena tener, quería tenerlo. Y yo pensé para mí mismo, “él es la rama natural. En realidad, le pertenece a él y él percibe aceite y dice esto es lo que nosotros deberíamos haber tenido”. Yo no digo que el rabino se hizo creyente, pero al menos percibió cierto aroma.
Pero cuán a menudo, sinceramente, ¿cuán a menudo la iglesia ha realmente hecho algo que provoque a celos a los judíos? Déjeme decirle, básicamente el pueblo judío cree en disfrutar la vida. Yo le digo a la gente, “Si un judío se pone feliz, tiene que danzar”. Quiero decir, no hay manera como el pueblo judío puede ser realmente feliz sin danzar. Si usted va a Israel, es la gente que más danza. Así que no se refrene para agradar a los judíos. Relájese y déjeles ver que usted es realmente feliz y eso les hablará.
Como sea, es nada más una observación, no profundizaremos en eso ahora.
Volvamos a Romanos 11, este es un versículo emocionante, versículo 15:
Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?
Por causa del rechazo del pueblo judío los gentiles tuvieron la oportunidad de reconciliarse con Dios. Cuando los judíos se reconcilien, ¿qué será sino vida de entre los muertos? Esa es una declaración profunda. Le digo lo que veo, puede no estar de acuerdo. Yo veo una civilización gentil que comete suicidio. Yo veo la civilización en la que estamos hoy cometiendo suicidio. Destruyendo la tierra, destruyéndonos a nosotros mismos, fabricando armamento que puede exterminar a la raza humana 250 veces. ¿Qué va a cambiar eso? Creo que la restauración de Israel a su Mesías. Creo que eso va a producir cambios cósmicos. Creo que esa es la esperanza de la tierra.
Si tengo razón, y aclaro, no le pido que crea que tengo razón. Pero si tengo razón verá cuán importante es este mensaje, cuán urgente es que los cristianos gentiles comprendan las implicaciones de la restauración del pueblo judío, porque nos conviene. Nunca vamos a obtener lo que Dios planeó dar al mundo entero hasta que los judíos regresen a su lugar y vuelvan a reconciliarse con el Señor. Creo que hay un tipo de principio que cada nación tiene un lugar que le corresponde y solo cuando las naciones ocupan su justo lugar las cosas funcionan como debe ser en la tierra. Y la primera nación con la que Dios empieza es siempre Israel. Cuando Israel regrese al lugar que le corresponde y a una relación correcta con Dios, todo lo demás sobre la tierra se resolverá. Hasta entonces habrá confusión. Eso es lo que entiendo de este pasaje.
Sigamos. En seguida dice el versículo 16:
Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.
Esto fue tomado de las ceremonias de la ley de Moisés. Si usted dedica algo al Señor, le ofrece una porción de ello al Señor, es enteramente santo. Si una pequeña primicia del pueblo judío ha sido ofrecida al Señor, eso significa que la nación entera es santa. Puede que haya perdido su santidad pero está allí en potencia.
Y luego Pablo dice en el versículo 17:
Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.
Esto es sustancial en este momento. Pablo está escribiendo ahora específicamente a los creyentes de trasfondo gentil. Y él dice, recuerden que no es su árbol de olivo. El olivo es del pueblo de Dios desde Abraham, Isaac y Jacob en adelante. Ustedes no pertenecían a ese olivo, pero algunas ramas no creyeron y fueron desgajadas. Ustedes han sido injertados a ellos. Pero recuerden que ustedes no sustentan el árbol. El árbol los sustenta a ustedes. No sean arrogantes hacia el pueblo judío.
Si usted mira la historia de la iglesia, especialmente en Europa, tiene que reconocer que esa instrucción se pasó por alto. Porque la actitud de la iglesia y principalmente en Europa, pero no solo allí, ha sido de una arrogancia descontrolada hacia el pueblo judío desde alrededor del siglo 5 en adelante. Es lamentable que no leyeran la carta a los Romanos. Y, debo decir que es particularmente lamentable que la iglesia Romana no leyera la carta a los Romanos. Porque, la historia habría sido muy diferente.
Sigamos, versículo 19:
Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.
Ellos cayeron, fueron incrédulos, y aquí estoy yo, soy un creyente. Estoy en el árbol. Pablo dice eso es verdad:
Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. . .
Me pregunto si la iglesia captó ese mensaje, “No te ensoberbezcas, sino teme”. ¿Por qué?
. . . Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.
¿Recuerda cuál es el requisito para el reino? ¿Cuál es? Fruto. Sin fruto, se pierde el reino. Dios no hace distinción de personas. Israel perdió el reino porque no produjo fruto. Todo grupo sobre la tierra que no produzca fruto perderá el reino. Ese es un verdadero peligro para algunos sectores de la iglesia. Debo decir que es un peligro muy real e inminente.
Entonces llegamos al versículo 22:
Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron [los creyentes gentiles], pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.
Es un lenguaje muy directo. Usted permanece por la fe en tanto que produzca fruto. Pero si deja de vivir en fe y no produce fruto, será cortado igual que las ramas judías que fueron cortadas.
Quiero decir, contemple o considere la bondad y la severidad de Dios. Hoy día en la predicación se habla mucho acerca de la bondad de Dios solamente y nada se dice de su severidad. Es como una moneda que tiene dos caras. Una es la bondad, la otra es la severidad. Pero usted sabe que si borra un lado de la moneda, la moneda pierde todo su valor. Y si nosotros presentamos el mensaje de Dios que solo habla de su bondad y no de su severidad, es una moneda sin valor, ya no tiene valor. Tenemos que ser fieles a Dios.
Estuve en una reunión en el sureste de Asia con Ruth hace dos o tres años. El mensaje era básicamente sobre la sanidad. Un predicador estadounidense, un hombre al que conozco, al que respeto, al que aprecio—fue un mensaje excelente acerca de cómo ser sanado, para personas que conocían la Biblia y creían en Jesús. Pero al final, a este grupo numeroso conformado sobre todo por chinos, él dijo, “Ahora, si quiere todas estas bendiciones, pase al frente y oraré por usted”. Ni una palabra se dijo sobre arrepentimiento. La mayoría de ellos estaban involucrados en adoración de ídolos, llevaban toda clase de amuletos y talismanes. Nada se dijo sobre eso. Y entonces Ruth y yo, que hacíamos parte de la gente en el estrado, nos apartamos para orar por ellos. Bueno, déjeme decirle, fue muy confuso porque, primero que todo, no podíamos comunicarnos con ellos en su propio idioma; y segundo, no cumplían con los requisitos. Decir así nada más pasen al frente y reciban bendición, aun si se dice con la mejor intención y el corazón lleno de bondad, es crear confusión. Porque no es posible tener un pie en el reino de Satanás y un pie en el reino de Dios y ser bendecido. Usted se vuelve una persona dividida. ¿Es eso una predicación negativa? He oído que a esa clase de predicación se la desecha como negativa. No es negativa; es solamente el otro lado de la moneda. Recuerde, hay dos lados de la moneda: la bondad de Dios y su severidad.
Bien, sigamos. Versículo 23:
Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.
Esta es una declaración muy positiva. Ellos no están excluidos para siempre.
Y luego sigue, ahora dirigiéndose a los gentiles—y por favor tenga en cuenta que yo soy gentil.
Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?
Esto nos da una pausa para reflexionar. Yo no soy en absoluto un experto en horticultura, tal vez hay alguien aquí que lo es. Pero el principio de injertar, según entiendo, es tomar un tallo silvestre e injertarlo en una rama fructífera. Y así la vida del tallo silvestre fluye a través de la rama fructífera y produce fruto. Pero Pablo dice lo que Dios ha hecho al incorporar a los gentiles es contra naturaleza. Porque Él ha tomado una rama infructuosa y la ha injertado a un tronco fructífero que es contrario a todos los principios del injerto. ¿Es así? Alguien que sepa algo sobre injertos, ¿estoy en lo correcto? Nosotros éramos pues ramas infructuosas y contrario al orden natural, Dios nos injertó al olivo fructífero que es el pueblo de Dios histórico que se remonta a Abraham, Isaac y Jacob. Lo que Pablo está diciendo es que si Dios pudo hacer eso por las ramas silvestres, es mucho más fácil para Él volver a injertar las ramas originales. ¿Comprende lo que digo? Eso debería animarnos, a quienes oramos por Israel, porque es mucho más milagroso que los gentiles se salven a que los judíos se salven. Los judíos simplemente regresan a su propio árbol; los gentiles son trasladados a un árbol al que nunca pertenecieron. ¿Puede aceptar esto? Es verdad sea que lo acepte o no. Soy consciente de que difiere del enfoque habitual.
Yo tengo un trasfondo, una larga trayectoria en varios sectores de la iglesia. Fui parte de un movimiento—todavía lo soy en cierto modo—en el que nos enseñaron “Lo tenemos todo”. Estoy tan cansado de esa frase, por favor no me la recuerde otra vez. Recuerdo que estaba en una pequeña iglesia pentecostal en Dinamarca y esta querida y preciosa viuda que era pobre y estaba enferma y realmente deprimida dijo en danés, “Lo tenemos todo”. Yo la miré y dije, “Querido Señor, si eso es todo, no es mucho”. Yo realmente me preocupé por la mujer, pero pensé, “Señor, si eso es todo, realmente no me emociona”.
Hermanos y hermanas, no tenemos sino una pequeña fracción de lo que Dios tiene para nosotros. Solo estamos chapoteando en el borde de un océano inmenso. No nos engañemos diciéndonos que lo tenemos todo. Tenemos todo el evangelio. Pues bien, ¿qué estamos haciendo con él? Yo le digo a veces a las personas cuando me dicen, “Lo recibí todo cuando nací de nuevo”. Yo digo, “Bueno, si lo tiene todo, dónde está todo, déjenos verlo. No nos lo diga nada más, muéstrenoslo”. Esa es una actitud muy peligrosa. Yo mismo he tenido que salirme de eso porque yo crecí en una sección particular del ministerio, “Lo tenemos todo. Tenemos el evangelio completo”. Ay, Señor.
Ahora pasamos a algo emocionante que es el programa de Dios para finalizar la era. Hay varios pasajes bíblicos diferentes que tratan esto, pero aquí al final del capítulo 11 de Romanos desde el versículo 25 en adelante, Pablo resume ciertos acontecimientos que deben tener lugar al final de la era. Él dice primero que todo, en el versículo 25:
Porque no quiero, hermanos, que ignoréis. . .
Esta versión dice “ignorar”. Algunas personas dicen, “no quiero que sean hermanos ignorantes”. En cualquier caso, Dios no privilegia la ignorancia. Es interesante si lee los escritos de los apóstoles, cuántas veces ellos lucharon contra la ignorancia. Creo que nunca me había percatado del poder de la ignorancia hasta que fui a Paquistán y prediqué donde el 80 por ciento de las mujeres eran analfabetas, más del 60 por ciento de los hombres eran analfabetos, y carecían por completo de conocimiento sobre occidente, la verdad, la ciencia, o la Biblia. Y predicarles era como si existiera un gigantesco muro de ignorancia. Parecía imposible atravesar ese muro. Pero el poder de Dios abrió camino. Creo que tuvimos en una semana alrededor de 8.000 personas que se pararon e hicieron la oración del pecador. No digo que todos se hayan salvado, pero todos se pusieron de pie e hicieron la oración. Un tercio de ellos eran probablemente musulmanes. Pero nunca había percibido la horrible oscuridad de la ignorancia hasta ese día.
Y luego regresé y vi cuántas veces los apóstoles tuvieron que luchar contra la ignorancia, la ignorancia, la ignorancia. Dios no privilegia la ignorancia. No me refiero a la educación. La educación es una espada de doble filo. Es en parte buena y en parte no. Pero la ignorancia es un mal terrible. Y no hace falta asistir a la universidad para liberarse de la ignorancia, se lo aseguro.
Volvamos al versículo 25:
Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio. . .
Un misterio en el Nuevo Testamento es algo que Dios ha guardado en secreto, pero ahora ha sido revelado. Un misterio ya no tiene que ser misterioso, ¿lo comprende? Un misterio es uno de los secretos de Dios que Él ha considerado conveniente revelarnos en la era de la iglesia. “No quiero, hermanos, que ignoréis este misterio”. Este es el misterio, primero que todo:
. . para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos. . .
Examine este capítulo usted mismo y vea cuántas veces Pablo nos advierte contra la arrogancia y la vanagloria. Es muy interesante.
. . . que [ahora viene el misterio] ha acontecido a Israel endurecimiento en parte . . .
Nunca ha existido un endurecimiento completo. Como dije, siempre ha habido judíos en cada generación que han reconocido a Jesús como su Mesías. Siempre ha sido solo parcial. Un endurecimiento parcial ha acontecido a Israel. Y entonces encontramos la palabra hasta. Y cada vez que la Biblia habla del rechazo de Dios hacia Israel, siempre sigue una frase como “hasta”. En otras palabras, no es permanente.
. . . hasta que haya entrado la plenitud [prefiero decir el número completo] de los gentiles . . .
La completa restauración de Israel no tendrá lugar hasta que cada gentil a quien Dios ha conocido y escogido de antemano haya escuchado y respondido al evangelio. Los últimos son los primeros y los primeros son últimos. Israel era el primero, pero perdió su lugar. Así que el mensaje fue enviado a todas las demás naciones e Israel quedó último. Solo cuando todas las demás naciones hayan respondido, Israel volverá a su plenitud.
Ruth y yo hablamos con una pareja casada hace unos años. El esposo era presbiteriano, la esposa era judía y no era creyente en Jesús, pero simpatizante. Ellos habían oído algunas enseñanzas mías sobre este tema y vinieron a cenar con nosotros y dijeron, “¿Eso es lo que usted cree?” Yo les expliqué básicamente que el evangelio tenía que ser proclamado a cada nación, cada pueblo, cada tribu y cada lengua tenían que oír el evangelio antes de que la restauración completa de Israel pueda ocurrir. Y esta dama judía me miró y dijo, “Bueno, ¡espero que siga trabajando en eso!” Ella comprendió el mensaje. Por desdicha, en esa época ella no recibió el mensaje completo del Mesías.
En nuestro ministerio, como Ruth lo describía hace un rato, tenemos un pie en cada campo. Porque en la medida de nuestras posibilidades hacemos todo lo que podemos para proclamar las buenas nuevas del reino a cada nación sobre la tierra, a cada grupo lingüístico, a cada tribu. No podemos hacerlo, pero podemos equipar a quienes pueden hacerlo.
Pero, al mismo tiempo tenemos una casa en Jerusalén que es nuestra declaración de fe de que Israel va a ser restaurado. Así que aquí estamos. Creo en las dos. Creo en el evangelio completo, me refiero realmente a que el evangelio completo llegue a cada nación sobre la tierra. Y creo al mismo tiempo que el Espíritu Santo está preparando los corazones del pueblo judío como nunca antes en 19 siglos para que se vuelvan a su Mesías.
Cuando yo estuve en Israel en l948 durante el nacimiento de la nación, si usted hablaba a algunos judíos acerca de Jesús ellos se daban vuelta y escupían. Esa era su reacción. Pero desde la guerra de los 6 días en l967, básicamente ha habido un cambio notable en la actitud del pueblo judío hacia Jesús. Alguien me dijo que en comparación se escriben más libros acerca de Jesús en Israel que en cualquier otra nación hoy. Y tenemos amigos en la elite de la sociedad de Jerusalén: un abogado, un arquitecto, un ingeniero. Cuando acuden a nosotros y les damos una taza de café o cualquier cosa, se sientan y se quedan ahí sentados y nosotros nos preguntamos, “¿Por qué no se van?” ¿Sabe por qué? Porque están esperando que les contemos acerca de milagros, de cómo Dios contesta nuestras oraciones. Y mientras usted quiera hablar con los judíos acerca de lo sobrenatural, ellos escuchan. Los judíos requieren una señal, una señal sobrenatural.
Pero eso no era cierto hace 40 años. Hay un cambio. Durante muchos, muchos siglos—ya sabe que la palabra hebrea para Jesús es Yeshua, y la última letra es esa “a”, se llama una I en hebreo. Pues bien, ellos nunca escribían esa letra, lo llamaban Yeshu. Como el Mesías gentil, Él no nos pertenece. Hoy el nombre Yeshua se usa ampliamente entre los judíos. Es imposible darse cuenta de lo revolucionario que es esto hasta que se entera por cuántos siglos no había sucedido.
Permítame decir esto, el evangelio del reino va a ser proclamado a cada nación. Jesús dijo que así sería. Él dijo este evangelio del reino será proclamado a todas las naciones sobre la tierra. Si Él dijo que lo haría, lo hará. Sin importar lo que el diablo haga, sin importar lo que los políticos digan, sin importar lo que pontifican los expertos; será proclamado a cada nación sobre la tierra.
Y, al mismo tiempo, Dios está preparando el corazón del pueblo judío. Y yo personalmente creo que cuando se vuelvan, al final será en un solo día. Así como la nación políticamente nació en un día, la nación renacerá en un día. También personalmente creo que Jesús tendrá una entrevista personal con su pueblo judío. Si usted escucha los testimonios del pueblo judío que han encontrado al Mesías, la mayoría de ellos han venido a Él mediante una revelación personal directa. Jesús es un poco celoso con ellos. Él dice, “Yo quiero el privilegio de revelarme yo mismo a mis hermanos”. Yo personalmente me inclino a pensar que a partir de las profecías en Ezequiel y Oseas que va a haber un encuentro entre Jesús y el remanente judío en algún lugar tal vez en el Néguev, quién sabe. Y va a revelarse Él mismo a ellos.
Tal como José se reveló a sus hermanos. Existe el más hermoso paralelo en la historia de José. No sé si usted piensa en eso. José estaba alejado de sus hermanos, abandonado, ellos pensaron que había muerto. Él estaba en Egipto y se volvió totalmente como un egipcio. Se vestía como un egipcio, hablaba egipcio, no había evidencia alguna de que aún fuera judío. Pero en la hora de su necesidad, sus hermanos tuvieron que acudir a él y cumplir el sueño que los había enojado tanto años antes, y ellos inclinaron su cabeza delante de él. Y hablaban entre sí en hebreo y no sabían que José entendía. Pero él entendía todo lo que ellos decían. Y los sometió a diversas experiencias para llevarlos a una total dependencia de él. Y luego dice que ya no pudo contenerse más y sacó a todos los egipcios de la casa y se reveló a ellos. Él dijo, “Yo soy José”.
Verá, eso es lo que le sucedió a Jesús. En lo que respecta al pueblo judío, Él se ha vuelto completamente como un gentil. Ya no lo ven como un judío. Para la mayoría de los judíos, Jesús es una estatua que los cristianos adoran en una iglesia. Y no les gusta. Pero eso está cambiando. Dios está suavizando sus corazones endurecidos, para prepararlos. Una suave lluvia del Espíritu Santo está empezando a caer y está suavizando el duro suelo que ha sido insensible durante siglos.
Si quiere emocionarse con algo, emociónese con eso. Le contaré algo que me sucedió apenas este verano cuando estábamos en Jerusalén. Estaba despierto hacia las 2 A.M. En la madrugada, no estaba preocupado por nada, simplemente estaba despierto. De repente tuve la impresión de que estaba experimentando lo que Jesús estaba experimentando. Sentía cierta emoción. Sentí que Jesús estaba emocionado. Y puesto que Jesús estaba emocionado, todo el cielo estaba emocionado. Solo duró unos segundos. La razón por la cual Jesús estaba emocionado era porque Él estaba pronto a reconciliarse con sus hermanos después de 19 siglos de separación.
Es bueno sentir empatía con el Señor. Gran parte de nuestra motivación es carnal, tenemos que hacerlo, Dios dijo que lo hiciera y voy a hacerlo. Bueno, alabado sea Dios, eso está bien. Pero hay una motivación mucho mejor que es tener la motivación de Él en su corazón.
No es fácil amar al pueblo judío. Espero que me perdone por decir esto. Recuerdo una vez cuando estaba todavía en el ejército británico un sargento católico dijo a una sargento judía en mi presencia, “Yo amo a los judíos”. Y ella le dijo, “Los ama desde lejos”. Cuando usted se acerca a ellos no siempre son fáciles de amar. ¿Pero sabe que me gusta? Me gusta amarlos cuando no son fáciles de amar. Cuando son realmente difíciles e intratables, ahí es cuando disfruto más amarlos.
Tenemos una pequeña reunión con dos parejas judías en Jerusalén, nos reunimos semanalmente para orar, es una de las mejores reuniones que hemos tenido en todo nuestro ministerio. Nos reunimos los seis y oramos como una sola persona. Un día estábamos sentados allí hablando acerca de los ultra ortodoxos. Quiero decir, no son fáciles de amar. Y estábamos despotricando de ellos y el Espíritu se manifestó en una de estas mujeres judías jóvenes. Ella recibió un breve mensaje profético de Jesús. Él dijo, “Yo sé que son extraños, pero yo los amo”. Y qué advertencia fue esa. Yo sé que son extraños pero los amo. Así que tenga esto presente. Puede que sean extraños, pero Jesús los ama.
Sigamos adelante, versículo 26:
. . . Y luego todo Israel será salvo . . .
¿Escuchó esto? Yo señalé antes que todo Israel es el remanente escogido; no es todo Israel que existe ahora.
. . . como está escrito: “VENDRÁ DE SION EL LIBERTADOR, QUE APARTARÁ DE JACOB LA IMPIEDAD. Y ESTE SERÁ MI PACTO CON ELLOS, CUANDO YO QUITE SUS PECADOS”.
Dios ha hecho un compromiso de pacto que el Redentor vendrá a Israel y quitará sus pecados y toda la nación será salva.
Así que, en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.
He oído ese mensaje citado tantas veces acerca de los dones y los ministerios espirituales. Es cierto, pero tenga en cuenta que fue dicho en un principio acerca del don y el llamado de Dios para el pueblo judío. Son irrevocables. Nada va a anularlos jamás.
Y luego Pablo sigue:
Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia.
Así que la misericordia que recibimos es para comunicar misericordia a Israel.
Y luego Él dice:
Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.
¿No le parece una afirmación impresionante? Dios nos sujetó a todos en la prisión de desobediencia, judíos o gentiles, sin importar si somos rusos, estadounidenses o chinos, todos somos desobedientes. Dios nos ha tenido cautivos, pero Él nos ha mantenido ahí a fin de poder mostrarnos misericordia. ¿No es eso precisamente actuar como Dios?
Y entonces llegamos a esto que es una especie de doxología con la cual quiero concluir esta serie de cuatro enseñanzas.
¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!
No se engañe; usted no puede entender todos los juicios de Dios. Usted no conoce todas las formas como Dios obra. Sencillamente acepte ese hecho y confíe en Él. Confíe en Él; Él sabe lo que hace aun cuando usted no.
“PORQUE ¿QUIÉN ENTENDIÓ LA MENTE DEL SEÑOR? ¿O QUIÉN FUE SU CONSEJERO? ¿O QUIÉN DIO A ÉL PRIMERO, PARA QUE FUESE RECOMPENSADO?”
Y entonces concluimos con esta gloriosa declaración:
Porque de Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.
Y en Apocalipsis 21:6 Él dice:
Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin.
Y cuando recibimos esta revelación, solo hay una respuesta que es apropiada: sencillamente adorarlo. Darle la gloria que debemos a su nombre.

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