Apartado por la Sangre

Derek Prince
*First Published: 2008
*Last Updated: marzo de 2026
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Jesús derramó su sangre para redimirnos, para santificarnos, o separarnos para Dios, y para hacernos santos. Es posible vivir en un lugar donde el pecado y Satanás no pueden tocarnos, un lugar donde estamos protegidos y santificados por la sangre de Jesús.
En 1 Juan 1:7, leemos:
“Pero si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo, Su Hijo nos limpia de todo pecado”.
El tiempo presente en este pasaje indica una acción continua. Si caminamos continuamente en la luz, tenemos comunión continua, y la sangre de Jesús nos mantiene continuamente limpios. Somos mantenidos puros e incorruptos; no vivimos en la vil contaminación de este mundo malvado. Estamos separados para Dios, santificados, y apartados por la sangre de Jesús.
La clave es el lugar de santificación-el altar. En el Antiguo Testamento, hasta que el sacrificio no era puesto en el altar, era sólo el cadáver de una bestia. Pero cuando el sacrificio era puesto sobre el altar y atado a él, allí el sacrificio pasa a ser sagrado, apartado para Dios. Esto es verdadero también para el creyente del Nuevo Testamento. Pablo dijo:
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Romanos 12:1)
La única diferencia entre los sacrificios en el Antiguo y el Nuevo Testamento es que nuestros cuerpos permanecen vivos, sacrificios vivos, cuando los ponemos sobre el altar. El principio de santificación se mantiene igual. El altar es lo que santifica esa ofrenda presentada allí. No puede lograrse cambios en nuestro interior, nuestros pensamientos y motivaciones hasta que hayamos renunciado a todo derecho sobre nuestro propio cuerpo y lo coloquemos, sin reservas, en el altar de Dios, para ser utilizado como Dios lo desee.
*Prayer Response
Gracias, Señor, porque me has llamado. Proclamo que estoy protegido y apartado, santificado, por la sangre de Jesús. Presento mi cuerpo como un sacrificio vivo, porque soy santo. Amén.
Código: WD-B097-209-SPA