Destetado de Arrogancia

Derek Prince
*Last Updated: marzo de 2026
2 min read
Soy Derek Prince con un mensaje de la Palabra de Dios para Ti.
“Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma.” (Salmo 131:1–2)
He vivido en países donde las mujeres acostumbran amamantar a sus bebés en público. He predicado en África a congregaciones donde las dos primeras filas estaban reservadas para las mujeres con bebés de pecho, y recuerdo haber oído entre el público a un pequeño llorar y ver a su madre empezar a alimentarlo allí mismo al frente. Y este pasaje de las Escrituras cobró vida para mí cuando entendí lo que el salmista dijo, que ya no es como ese niño, no llora para exigir de inmediato algo de parte de Dios, sino que ha sido destetado.
¿Cuál es la diferencia entre un niño destetado y uno que no lo es? En esencia, un niño que no ha sido destetado llora y espera una respuesta inmediata de su madre. Un niño destetado conoce lo suficiente a su madre para comprender que ella va a alimentarlo y está listo a esperar hasta que ella ponga la comida sobre la mesa. Y así debemos ser con Dios, no molestarlo con nuestras emergencias y problemas, sino confiar en Él y esperar a que Él ponga sobre la mesa lo que nos conviene en el momento oportuno.
He aprendido en mi propia experiencia que recibo mucho más de Dios cuando no lo importuno con mis reclamos sino que acepto la revelación que Él ha preparado para mí en el momento que Él dispone.
Código: WD-WFTW-118-SPA