Soy Derek Prince con un mensaje de la Palabra de Dios para Ti.

“Abrió la roca, y brotó agua que corrió por el desierto como un río.” (Salmo 105:41 RVR60)

Esta es una imagen de la provisión de Dios para su pueblo- Israel. En los cuarenta años de su vagar por el desierto, en una tierra seca y árida donde no había ningún estanque, sin ríos, ni arroyos, donde el agua era casi inexistente. Dios proveyó agua en abundancia para ellos. Él la proveyó de la forma más insólita. Él la proveyó de una roca.

Cuando uno mira una roca en el desierto como yo las he mirado innumerables veces, y se ven tan duras, tan inconmovibles, que parece que nada bueno puede venir de ellas. Pero disfrazado en la roca, entendemos que Dios mismo estaba con el pueblo. Dios mismo era la roca y de Él brotó Su provisión para Su pueblo en abundancia.

Era importante que Israel supiera cómo acercarse a la roca. Una vez a Moisés se le ordenó que la golpeara. En otro momento le fue ordenado que hablara con ella, y cuando él se acercaba a la roca en fe y obediencia, de esa roca aparentemente dura e inconmovible surgía agua en abundancia que fluía como un río en el desierto.

Suele ser así en nuestras vidas, donde en un momento de aridez parece que estamos carentes de la provisión de Dios, pero Dios está allí. Él está allí en la forma de una roca. Él está ahí en la forma de algo que nos parece duro e inconmovible, algo de lo cual podríamos quejarnos. Pero cuando reconocemos a Dios en eso y nos acercamos a Él en fe y obediencia, entonces la roca se convierte en el medio de nuestra provisión.

Como
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