Soy Derek Prince con un mensaje de la Palabra de Dios para Ti.

“Cuando yo decía: Mi pie resbala, tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba. En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.” (Salmo 94:18–19 RVR60)

Algo que siempre me ha gustado de la imagen bíblica de Dios es su gran carácter comprensivo. Él conoce nuestra debilidad y nuestras flaquezas, y no nos pide aquello que no podemos dar. Todo lo que nos pide es dar lo que tenemos, y lo demás lo suplirá su gracia.

El salmista dice aquí: “mi pie resbala”. Se hallaba en una posición en la cual había perdido el control. Aunque no podía salvarse a sí mismo, afirma con enorme gratitud: “Tu misericordia, oh Señor, me sustentaba”. Con cuánta frecuencia esto se cumple. Cuando llegamos al lugar donde nuestro pie resbala, Dios nos alcanza con su gran amor y misericordia, y nos sostiene y nos salva.

Luego el salmista dice que “en la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma”. De nuevo, se confirma en la experiencia. En tiempos de ansiedad, temor y prueba, Dios muestra su consuelo, a pesar de todos los problemas que podamos atravesar, su consolación alegra nuestra alma. De hecho, sucede con frecuencia que entre mayor es la oposición, el problema, o la dificultad, más maravilloso es el gozo que recibimos del consuelo de Dios.

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