En Casa por la Eternidad

Derek Prince
*Last Updated: marzo de 2026
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Soy Derek Prince con un mensaje de la Palabra de Dios para Ti.
“Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche.” (Salmo 90:2, 4 RVR60)
Aquí vemos la diferencia entre el tiempo y la eternidad. Es en el tiempo pasado que las montañas nacieron y la tierra y el mundo fueron formados, pero cuando el salmista se refiere a Dios, dice “desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios”. Él no dice “tú eras Dios” sino “tú eres Dios”. Cuando se habla de Dios nunca hay tiempo pasado ni tiempo futuro. Dios no reside en el tiempo sino en la eternidad. La eternidad no es tan sólo un período de tiempo muy largo; es un modo diferente de existir que pertenece a otro mundo y que supera al tiempo. Con Dios siempre se habla de “tú eres”, su nombre es “Yo soy”, y desde la serenidad y las alturas de la eternidad Él observa el tiempo.
El salmista dice que “mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilia de la noche”. Si en tiempos bíblicos la noche se dividía en cuatro veladas de tres horas cada una, mil años para Dios son como tres horas para nosotros. Esto es lo que significa tener una relación con Dios: Una relación que se extiende más allá del tiempo hacia la eternidad y que no está sujeta a los cambios ni a las fluctuaciones temporales, porque está anclada en Dios mismo.
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