Soy Derek Prince con un mensaje de la Palabra de Dios para Ti.

“Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.” (Salmo 73:26 RVR60)

Hay una diferencia entre lo interno y lo externo. Lo externo se desgasta y es pasajero, mientras que dentro de nosotros hay algo que es eterno y viene de Dios, que está unido a Él y no se desvanece ni se marchita.

Pablo dice: “aunque éste nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día”. Siempre que leo estas palabras recuerdo a Lydia, mi primera esposa. Hacia el final de su vida sufrió una deficiencia cardiaca, y a pesar de eso fue una mujer asombrosamente activa y fuerte casi hasta su última semana de vida. Cuando sentía que su corazón físico fallaba, esta era su confesión: “Mi carne y mi corazón pueden fallar, pero Dios es la fuerza de mi corazón y mi porción por siempre”. Ella había aprendido la lección de no permitir que lo externo y lo físico nos controlen, sino que tenemos una fuente interior de vida y fortaleza que no está sometida a las debilidades ni a los altibajos de nuestro cuerpo humano.

En su momento, Dios la llamó a su hogar celestial en gran gloria después de casi 50 años de servicio cristiano activo, dejando un gran testimonio victorioso. Ella aprendió el secreto: Aunque lo externo se marchita, lo interno es eterno, está unido a Dios y permanece como fuente de fortaleza cuando lo externo se debilita.

Como
Compartir