Soy Derek Prince con un mensaje de la Palabra de Dios para Ti.

“Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas, para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario. Cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la noche.” (Salmo 63:1–2; 6 RVR60)

Cuán importante es tener su propia revelación personal de Dios, y no depender únicamente de lo que alguien le ha contado o lo que ha leído en un libro o incluso lo que ha oído en la iglesia. Todo eso puede estar bien, pero no es suficiente. Debe llegar un momento en el que usted ve a Dios por sí mismo, cuando llega a conocerlo de primera mano. Cuando usted ha tenido una revelación tal de Dios que, nada más podrá satisfacerle aparte de Dios mismo.

David tuvo esa clase de revelación. Él dijo: “Te he visto en el santuario. He contemplado tu poder y tu gloria, y ahora estoy en una tierra seca y árida, pero mi alma te anhela más que al agua. Y aun cuando estoy en mi lecho, mi meditación nocturna eres tú. Tú llenas mi corazón y mi mente, mi imaginación, mi anhelo. Todo el día estoy absorto contigo, mi Dios”.

No hay otra fuente de satisfacción verdadera. Mi alma no encuentra descanso de otra forma. Lo he visto y lo he conocido de tal manera que no puedo olvidarlo, y que ha determinado el curso de mi vida. Ha marcado mis actitudes, mis acciones, mis elecciones, y la forma como camino. Así debe ocurrir en la vida de cada uno de

Como
Compartir