Guiado por el Espíritu

Derek Prince
*First Published: 2008
*Last Updated: marzo de 2026
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Hay una enseñanza popular que convence a la gente de que deben ser personas súper espirituales para ser considerados hijos de Dios. Pero, Pablo contradijo esta idea en el capítulo 8 de Romanos, donde escribió que todos los que regularmente son guiados por el Espíritu Santo son verdaderos hijos de Dios. "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios" (Romanos 8:14). En cierto sentido, si usted ya es perfecto, no necesita al Espíritu Santo. Sin embargo, usted necesita al Espíritu Santo, si quiere llegar a ser perfecto.
La manera de vivir como un hijo o hija verdadera de Dios es ser guiado regularmente por el Espíritu Santo. Como Jesús dijo:
“Mis ovejas oyen Mi voz,...y me siguen” (Juan 10:27)
Cuando Jesús habla de "oír", Él quiso decir: que tenemos que oír y seguirle con regularidad. Esto no es un proceso para hacer un día ”si“ y el otro día ”no“, ni de una vez a la semana; más bien, es una relación regular y continua.
Pablo continuó en Romanos 8:15:
“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”
El "espíritu de esclavitud", simplemente, es la ley. En vez de estar atados por la ley, usted ha recibido el Espíritu de Dios, que le asegura su identidad como hijo de Dios. Como hijo de Dios, usted tiene todos los derechos a la herencia. Pablo nos aseguró:
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu (regenerado), de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo” (Versículo 16-17)
Mucha gente recibe la seguridad de ser hijos de Dios solo cuando son bautizados en el Espíritu Santo. El Espíritu Santo viene para asegurarle de que usted es hijo de Dios y que usted tiene derecho legal a su herencia. Usted no solo nació, sino que es también adoptado, y este pasaje claramente conecta la adopción y la herencia.
*Prayer Response
Gracias, Padre, porque soy Tu hijo. Proclamo que soy un hijo de Dios, con todos los derechos de herencia. He recibido el Espíritu de adopción, y por Él clamo: “Abba, Padre.” Amén.
Código: WD-B097-262-SPA