Obedeciendo a Dios bajo la Gracia

Derek Prince
*First Published: 2008
*Last Updated: marzo de 2026
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¿Cuál es la diferencia entre obedecer a Dios bajo la ley y obedecer a Dios bajo la gracia? El propósito principal de ambos es obedecer a Dios, pero esta obediencia es alcanzada de diferentes maneras. Para ilustrar este punto, miremos a un simple mandato dado en ambos bajo la ley de Moisés, en el Antiguo Testamento, como en una de las epístolas del Nuevo Testamento. Las palabras exactas fueron usadas y estas se aplican ya sea que estemos bajo la ley o bajo la gracia.
En el Antiguo Testamento, Dios estaba hablando a través de Moisés a Israel, y Él dijo:
“Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo” (Levítico 11:45)
En contexto, “ser santo” significa que tienes que mantener una serie de reglas muy complicadas, las cuales están delineadas en gran detalle a lo largo del resto del libro de Levítico. En este caso, la santidad es conseguida por los métodos del legalismo: “Haz esto. No hagas aquello”.
El pasaje del Nuevo Testamento es dirigido a cristianos que han aceptado la redención de Jesús para ellos:
“Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: ´Sed santos, porque yo soy santo´” (1 Pedro 1:14-16)
La cita fue tomada de Levítico, así que ¿eso significa que Pedro nos estaba diciendo que debemos guardar todos los mandamientos del Antiguo Testamento acerca de los sacrificios de animales, de los mohos y fluidos corporales? Obviamente no. Así que, él debe esperar algo diferente. La santidad de la ley dice, “Tengo que cumplir todos los mandamientos”. La otra respuesta de fe es, “No sigo una serie de reglamentos. Dejo que Jesús sea santo, en mí y a través de mí”.
*Prayer Response
Gracias, Señor, porque me has llamado. Proclamo que la santidad no viene de obedecer todas las reglas, sino de la redención de Jesús en mi favor. Jesús en mí es mi santidad, y yo soy santo. Amén.
Código: WD-B097-210-SPA