El Precio de Compra

Derek Prince
*First Published: 2008
*Last Updated: marzo de 2026
2 min read
Considera el precio que Jesús pagó. El precio está fijado muy claramente en varias partes del Nuevo Testamento. En Hechos 20:28, Pablo se dirige a los ancianos de la iglesia en Éfeso, diciendo:
“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia de Dios, la cual Él compró con Su propia sangre”.
Noten que Pablo le dio a Jesús el título específico de “Dios”. El dijo, “Dios...compró (la iglesia) con Su propia sangre”. El precio de compra fue la sangre de Jesús. Después, en 1 Pedro 1:17, leemos:
“Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación”.
Él no estaba hablando de un miedo que esclaviza, más bien de un profundo sentido de responsabilidad que viene debido al precio que Jesús pagó para redimirnos. Nunca debemos tratarnos a nosotros mismos como alguien de poca valía. Cuando nos damos cuenta que hemos sido redimidos por la sangre de Jesús, no podemos sentirnos menos.
“Fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin defecto y sin mancha.” (versículos 18-19)
El precio que Jesús pagó para redimirnos fue Su preciosa sangre. Él es llamado el Cordero de Dios, sin defecto y sin mancha. Un defecto es algo con lo que una criatura nace. Una mancha es algo que puede estropearlo o mancharlo luego. Jesús no tiene defecto, queriendo decir que Él es sin pecado original, y no tiene mancha, queriendo decir que Él es sin pecado personal. Esta es Su sangre perfecta que nos ha redimido.
*Prayer Response
Gracias, Señor, porque me has comprado. Proclamo que he sido redimido por la preciosa sangre de Jesús. He sido comprado a un precio; pertenezco a Dios. Amén.
Código: WD-B097-194-SPA