Suyo por Siempre

Derek Prince
*First Published: 2008
*Last Updated: marzo de 2026
2 min read
Recuerde, le costó a Jesús todo lo que Él tenía para comprarlo nuevamente para si mismo. Aunque Él era el Señor de todo el universo, Él dejó de lado toda su autoridad y poder para morir en absoluta pobreza. Él no poseía nada. Los lienzos de su sepultura y la tumba en la que fue sepultado, ambos fueron prestados.
“Que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.” (2 Corintios 8:9)
Tal vez usted nunca se vio a sí mismo como alguien importante. Quizá tiene una autoestima baja o una pobre imagen de sí mismo. Puede mirar hacia atrás a una vida de dolor y decepción-una infancia infeliz y con privaciones, un matrimonio que terminó en divorcio, una carrera que nunca se materializó, o años perdidos en drogas y alcohol. Su pasado y su futuro, ambos transmiten el mismo mensaje: ¡FRACASO!
¡No es así para Jesús! Él lo ha amado tanto que lo dio todo para redimirlo para Si mismo. Repita las hermosas palabras del apóstol Pablo, aplicándolas a su vida:
“El Hijo de Dios...me amó y se entregó a Sí mismo por mí” (Gálatas 2:20)
Dígalo de nuevo: “El Hijo de Dios me amó y se entregó a Sí mismo por mí”. Y de nuevo, “El Hijo de Dios me amó y se entregó a Sí mismo por mí”.
Véase como esa perla sostenida en la mano de Jesús, la que fue traspasada por los clavos. Escúchelo decirle, “¡Eres tan hermoso! Me has costado todo lo que tenía, pero no me arrepiento. ¡Ahora eres mío para siempre!”
Usted no puede hacer nada para ganarse esto. Usted nunca puede cambiarse o hacerse bueno. Todo lo que puede hacer es aceptar lo que Jesús ha hecho por usted y agradecerle por ello. ¡Usted le pertenece para siempre!
*Prayer Response
Gracias, Señor, porque me has comprado. Proclamo que Jesús me amó y se entregó a Sí mismo por mí, ¡y le pertenezco para siempre! He sido comprado a un precio; pertenezco a Dios. Amén.
Código: WD-B097-193-SPA