La Perla de Gran Precio

Derek Prince
*First Published: 2008
*Last Updated: marzo de 2026
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En Mateo 13:45-46, Jesús contó una parábola que, en mi opinión, describe muy bien la maravilla de nuestra redención:
“También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.”
Para mí, esta parábola representa la redención del alma de un ser humano. Jesús es el mercader–no un turista o un viajero, sino un hombre que ha tratado con perlas toda Su vida– y Él sabe el valor exacto de cada perla. La perla que Él ha comprado es sólo un alma humana–suya o mía. Le costó todo lo que Él tenía, todo lo que Él poseía.
Actualizado a nuestra cultura contemporánea, puedo imaginar la escena cuando ese mercader le dio la noticia a su esposa.
"Querida, he vendido nuestro coche." "¡Has vendido nuestro coche! Bueno, al menos aún tenemos un techo sobre nuestras cabezas." "No, ¡He vendido nuestra casa también!" "¿Qué te hizo hacer todo eso?" "Encontré la perla más preciosa que he visto. He estado buscando toda mi vida por una perla así. Me costó todo lo que tenía. ¡Espera a que la veas!"
¿Qué significa esto para usted y para mí? Cada uno de nosotros podemos vernos como esa invaluable perla digna de todo lo que Jesús tenía–incluso Su propia sangre.
*Prayer Response
Gracias, Señor, porque me has comprado. Proclamo que soy esa perla invaluable comprada por Dios. He sido comprado a un precio; pertenezco a Dios. Amén.
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