Perteneciendo a Jesús

Derek Prince
*First Published: 2008
*Last Updated: marzo de 2026
2 min read
“¿O ignoraís que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6:19)
¿Por qué usted no se pertenece a sí mismo? Porque alguien más lo ha comprado. Cuando usted fue comprado por alguien, entonces ya no se pertenece.
¿Quién lo compró? Jesús. ¿Con qué método de pago? Su sangre. Por lo tanto, si ya fue comprado por Jesús, recuerde, usted no se pertenece a sí mismo. Si se pertenece a sí mismo, entonces no fue comprado con la sangre de Jesús. Otra vez, usted no puede pertenecerse a sí mismo y al Señor. El Señor lo quiere para sí mismo. Él ha pagado el precio de Su preciosa sangre. Si se quiere aferrar a su propia vida, entonces recuerde, no fue comprado con un precio. No puede tener las dos cosas. Si pertenece a Dios, no se pertenece a sí mismo. Si se pertenece a sí mismo, no le pertenece a Dios.
“Porque habéis sido comprados por un precio (la sangre preciosa de Jesús); glorificad (honra), pues (por el precio que ha sido pagado por tí), a Dios en vuestro cuerpo.” (versículo 20)
Cuando Jesús murió en la cruz, Él pagó un precio total por una redención total. Él no lo redimió sólo en parte. Redimió todo su ser– espíritu, alma, y cuerpo. Jesús murió para redimirlo. Si usted ha aceptado la redención a través de Su sangre, entonces usted no es suyo; usted ahora le pertenece a Él. Ambos su espíritu y su cuerpo son de Dios, porque Jesús pagó el precio de Su sangre para poseerlo.
*Prayer Response
Gracias, Señor, porque me has comprado. Proclamo que Jesús pagó el precio total por mi redención. He sido comprado a un precio; pertenezco a Dios. Amén.
Código: WD-B097-190-SPA