Socios Inteligentes con Dios

Derek Prince
*First Published: 2008
*Last Updated: marzo de 2026
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El primer hombre, Adán, no era un esclavo, porque Dios lo llamó a una asociación inteligente. Cuando Dios quiso nombrar a los animales, Él dijo, "Adán, ven aquí y mira a estos animales. Dime que piensas, como deberían ser llamados." En hebreo, un nombre siempre es indicativo de la naturaleza del dueño. Así que, al nombrar a los animales, Adán tuvo que entender su naturaleza y sus relaciones los unos con los otros. Como sea que Adán llamó a un animal, ese era su nombre. Dios no nombró a los animales; Él le dijo a Adán que hiciera eso. Pero Dios dio a Adán la perspicacia y la sabiduría que necesitaba para completar la tarea. De igual manera, en nuestra nueva relación con Dios en Jesucristo, no somos esclavos; más bien, somos socios inteligentes con Dios.
Juan 15:15 es una declaración asombrosa:
“Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes.” (NVI)
Jesús no retuvo nada. Si hay algo que no sabemos, es porque no nos hemos apropiado de lo que se nos ha revelado. Pero el problema real viene en hacer lo que ya sabemos. Jesús actuó en todo lo que el Padre le mostró; si nosotros hiciéramos lo mismo, la misma revelación estaría disponible para nosotros.
*Prayer Response
Gracias, Jesús, porque me has redimido. Proclamo que quiero aprovechar todo lo que el Señor revela y seguir adelante con lo que ya sé. Proclamo que soy amigo de Cristo. Amén.
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