Alcanzado por las Bendiciones

Derek Prince
*First Published: 2008
*Last Updated: marzo de 2026
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Una vez cuando estaba en Irlanda, había un niño de 6 años cuyos padres le dieron algunas papas para plantar. El niño plantó sus papas, y una semana después, salió para ver si comenzaban a crecer. No había señal de crecimiento. Dos semanas después, aún no veía nada, así que las desenterró para ver si aun comenzaron a brotar. Al final, las desenterró tres o cuatro veces, ¡y nunca crecieron!
Algunos creyentes son como ese niño. Ellos plantan sus papas en fe, luego las desentierran para ver si están creciendo. La esencia de la fe es dejar que Dios la haga crecer. Nosotros cumplimos con las condiciones, pero Dios cumple la promesa y nos bendice. Deuteronomio 28:2 les dice a quiénes cumplen las condiciones de Dios:
“Y todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán, si obedeces al Señor tu Dios.”
Me gusta la palabra "alcanzarán". No se trata de correr detrás de las bendiciones; ellas corren detrás nuestro. ¡Podríamos ir a dormir cada noche pensando sobre que bendición nos va alcanzar al momento en que nos despertamos en la mañana!
De la misma manera, Mateo 6:33 nos dice:
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”
Nosotros buscamos el reino y no las "cosas". Luego, Dios añade todas las cosas que necesitamos.
Estas son, entonces, las condiciones para recibir la abundancia de Dios: primero, nuestras actitudes y motivos deben ser correctos; segundo, debemos ejercitar la fe; tercero, debemos honrar a Dios, a nuestros padres, y a los ministros que se nos fueron dados por Dios; cuarto, debemos cultivar un habla correcta y buena, buenos pensamientos, y actuar bien; y quinto, debemos dejar que Dios añada a su manera y en su tiempo. Si cumplimos estas condiciones, podemos estar seguros de que las abundantes bendiciones de Dios nos alcanzarán. Esta es una manera en la que entramos en las bendiciones de Dios.
*Prayer Response
Gracias, Jesús, por Tu obra en la cruz. Proclamo que buscaré primero el reino de Dios, y, a medida que lo haga, Sus bendiciones me alcanzarán—porque Jesús fue hecho maldición para que yo pudiera entrar en la bendición. Amén.
Código: WD-B097-126-SPA