La Realidad de las Bendiciones y Maldiciones

Derek Prince
*First Published: 2008
*Last Updated: marzo de 2026
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Cristo fue hecho maldición en la cruz para que nosotros pudiéramos calificar y recibir la bendición. Para aprovechar esta provisión que Dios nos ha dado, es necesario que entendamos la naturaleza de las bendiciones y maldiciones. Si no entendemos estos dos conceptos, no seremos capaces de apropiarnos de la provisión de Dios.
Tanto las bendiciones como maldiciones son temas importantes en las Escrituras. La palabra "bendecir" o "bendición" ocurre más de 430 veces en la Biblia; la palabra maldición en sus formas variadas ocurre 160 veces. En otras palabras, la Biblia tiene mucho que decir de las dos. Ambas son absolutamente reales, tan real que Jesús tuvo que ser hecho maldición para que pudiésemos ser redimidos de la maldición y recibir la bendición.
Algunas personas se inclinan a pensar que las bendiciones son reales pero las maldiciones son imaginarias, o hipotéticas. Esa es una idea ilógica. Cualquier par de opuestos que consideremos, es lógico pensar que, si uno es real, el otro lo debe ser. Tome el día y la noche, por ejemplo. Si el día es real, entonces la noche también es real. Calor y frío, si el calor es real, entonces el frío también lo es. Bueno y malo, si lo bueno es real, entonces lo malo también es. No podemos aceptar uno e ignorar el otro. Así ocurre con las bendiciones y maldiciones. Las bendiciones son reales, y también son las maldiciones.
La Biblia tiene mucho que enseñarnos sobre la naturaleza de las bendiciones y maldiciones, como operan, como reconocer cuando hay alguna maldición operando en su vida, y como ser liberado. Si nos mantenemos ignorantes, será a nuestro propio costo. Perderemos en gran manera la total provisión que Dios ha hecho para nosotros por medio de la muerte expiatoria de Jesús en la cruz si no logramos entender su intercambio de bendición por maldición.
*Prayer Response
Gracias, Jesús, por Tu obra en la cruz. Proclamo mi creencia de que las bendiciones son reales, y también lo son las maldiciones—tan reales que Jesús fue hecho maldición para que yo pudiera entrar en la bendición. Amén.
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