Un Claro Intercambio

Derek Prince
*First Published: 2008
*Last Updated: marzo de 2026
2 min read
“Al que no conoció pecado (Jesús), por nosotros (Dios) lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.” (2 Corintios 5:21)
Dios hizo que Jesús, que no conocía pecado, sea pecado por nosotros, para que nosotros seamos hechos la justicia de Dios en Jesús. El intercambio allí es muy claro: Jesús fue hecho pecado para que seamos hechos justos. Note que no somos hechos justos por nuestra propia justicia, sino por la justicia de Dios. En Mateo 6:33, Jesús dijo:
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”
La única justicia aceptable en el cielo es la justicia de Dios recibida a través de la fe en Jesucristo. Isaías 64:6 dice:
“Todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia.”
Este versículo no dice que todos nuestros pecados son como trapo de inmundicia, sino que todas nuestras justicias son como trapo de inmundicia. Aun, el gran esfuerzo que hacemos para ser religiosos, para agradar a Dios y servirle con nuestra propia fuerza, no son sino trapos sucios. Estos trapos sucios no nos sirven para las cortes del cielo. Dios requiere que dejemos de lado esos trapos inmundos de nuestra propia justicia. Tenemos que dejar de depender de nuestras propias buenas obras o actividades religiosas y reconocer que somos pecadores. Debemos creer que Jesús en la cruz fue hecho pecado con nuestra pecaminosidad, para que, a cambio seamos hechos justos con Su justicia.
*Prayer Response
Gracias, Jesús, por Tu obra en la cruz. Proclamo que dejo de lado mi propia justicia y busco la justicia de Dios en su lugar, porque Jesús fue hecho pecado con mi pecaminosidad para que yo pudiera ser hecho justo con Su justicia. Amén.
Código: WD-B097-106-SPA