Una Unidad Intrincada

Derek Prince
*First Published: 2008
*Last Updated: marzo de 2026
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Leyendo el libro de Job, encontramos algunas revelaciones tremendas sobre el cuerpo. En muchas maneras, hay una interrelación maravillosa entre los libros de Génesis y el de Job. Job 10:8-12 es un resumen hermoso sobre la obra creativa de Dios de nuestros cuerpos. El versículo 8 dice:
“Tus manos me formaron y me compusieron. Todo en contorno…”
Como en Génesis 2:7, donde la palabra “formado” indica un trabajo habilidoso que resulta de gran cuidado, también el libro de Job enfatiza la habilidad inmensurable y el cuidado que Dios dedicó en formar el cuerpo humano:
“Tus manos me hicieron y me formaron; ¿Y luego te vuelves y me deshaces? Acuérdate que como a barro me diste forma; ¿Y en polvo me has de volver? ¿No me vaciaste como leche, Y como queso me cuajaste? Me vestiste de piel y carne, Y me tejiste con huesos y nervios.” (Job 10:8-11)
¡Qué expresión tan vívida! Que imagen hermosa de la interrelación de las varias partes primarias del cuerpo. Leemos en el versículo 12:
“Vida y misericordia me concediste, y tu cuidado [“visita”] guardó mi espíritu.”
Más adelante en Job, tenemos otro aspecto, la parte espiritual de la naturaleza del hombre:
“Ciertamente espíritu hay en el hombre, y el soplo (“inspiración”) del Omnipotente le hace que entienda” (Job 32:8)
Estas palabras de Job concuerdan perfectamente con las de Génesis. Es la unión del soplo de Dios desde arriba con el barro de abajo que trae a la existencia una completa personalidad humana.
*Prayer Response
Gracias, Señor, por Tu provisión para mi cuerpo. Soy la unión del aliento de Dios desde arriba con el barro de abajo—y proclamo que mi cuerpo es para el Señor, y el Señor es para mi cuerpo. Amén.
Código: WD-B097-080-SPA