Comprado de Vuelta Totalmente

Derek Prince
*First Published: 2008
*Last Updated: marzo de 2026
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En Romanos, leemos sobre dos reinos con sus leyes estratégicas opuestas. La ley del diablo es la ley del pecado y la muerte; la ley del reino de Dios es la ley del Espíritu de vida en Jesucristo.
“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:2)
Ya no estamos en el territorio del diablo, bajo las leyes del diablo. Su reino no se aplica a nosotros porque estamos en otro reino. Hemos sido trasladados, llevados, espíritu, alma y cuerpo. Y esta transacción ocurre mediante la sangre de Jesús, somos santificados, apartados para Dios, por la sangre de Jesús.
Ahora, consideremos las implicaciones en relación con el cuerpo del creyente. Puedo decir por experiencia que aquí es donde verdaderamente empieza a obrar, cuando lo llevamos al ámbito de nuestros cuerpos físicos. Considere esto:
“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por un precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6:19-20)
Las palabras “comprados por un precio” nos lleva nuevamente al tema de la redención. Somos comprados nuevamente de las manos del diablo con la sangre de Jesús. ¿Qué parte de nosotros fue comprado nuevamente? ¿Nuestro espíritu solamente? No, nuestro espíritu y nuestros cuerpos le pertenecen a Dios porque Jesús pagó con Su sangre el precio total de la redención.
*Prayer Response
Gracias, Señor, por la sangre de Jesús. Proclamo que he sido redimido completamente del reino del diablo y traído al reino de Dios. Mi espíritu y mi cuerpo pertenecen a Dios, porque Jesús pagó el precio total de redención con su preciosa sangre. A través de la sangre de Jesús, soy santificado, hecho santo, apartado para Dios. Amén.
Código: WD-B097-039-SPA