Como Ser Dirigido Por El Espiritu Santo (Parte 10)

Derek Prince
*Last Updated: marzo de 2026
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Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted hoy que cerramos esta semana para continuar y completar este tema que hemos estado siguiendo esta semana y la pasada “Cómo ser guiado por el Espíritu Santo”, espero que lo haya encontrado inspirador y de ayuda.
En mi charla de ayer dije que hay una advertencia en las escrituras contra volver al legalismo que es el estorbo más común para ser guiado por el Espíritu Santo.Di dos definiciones de legalismoLa primera es el intento de alcanzar la justicia de Dios mediante la observancia de la ley o un sistema de reglas.La segunda era imponer requisitos de justicia que Dios mismo no requiere.Y francamente esta es una enfermedad que ha afectado a la mayoría de los cristianos profesantes en muchas de las iglesias cristianas. Jeremías 17:5 contiene una advertencia que lo resume todo en pocas palabras:
“Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre y pone carne por su brazo y su corazón se aparta de Jehová.”
Cuando regresamos a un sistema de reglas o a la ley para alcanzar la justicia, estamos confiando en el hombre, confiando en nuestra propia fuerza carnal y nuestro corazón se ha apartado del Señor y eso nos mete bajo la maldición; este pensamiento sorprende a muchos cristianos, pero es en extremo relevante a la situación que encontramos en las iglesias hoy. Yo diría que la iglesia tiene muchos problemas pero el mayor y el más común es el legalismo.
Hoy quiero apuntar a la alternativa positiva que el Espíritu Santo hace posible para nosotros, esta alternativa es unión directa y personal con Cristo, este es un ministerio del Espíritu Santo que yo considero quizás es el mayor ministerio, pero que casi no se menciona en la iglesia.En Romanos 7, del 1 al 6 Pablo dice por medio de una figura cual es esta alternativa, unión con nuestra naturaleza carnal, bajo la ley que trae muerte o ser liberado de nuestra naturaleza carnal por medio de la muerte de Jesús en la cruz por nosotros y la unión que tenemos por medio del Espíritu Santo con el Cristo resucitado.Estas son dos alternativasLa primera es legalismo, la segunda es el propósito de Dios para todo creyente en Cristo, es unión personal, espiritual con el Señor Jesucristo por medio del Espíritu Santo.Voy a leer las palabras de Pablo y después haré los comentarios.
“¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive? - Una vez que usted está bajo la ley, la única manera de salirse es la muerte - Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere - en matrimonio -a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera. Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, - el Señor Jesús - a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte.”
Que declaración más sorprendente, las pasiones pecaminosas que eran por la ley ¿Cómo puede ser? … la respuesta es que cuando dependemos de nuestra capacidad carnal para guardar la ley de Dios, entramos bajo el poder de nuestra naturaleza carnal y esta no es capaz de nada bueno.Nada bueno puede venir de nuestra naturaleza carnal, Pablo dice: Yo sé que en mi, esto es en mi carne, no mora el bien, él único problema con la mayoría de nosotros no es que seamos diferentes a Pablo, sino que no sabemos lo que Pablo sabía, Pablo sabía que él no podía producir nada bueno de su naturaleza carnal.Y Pablo concluye este pasaje en Romanos 7 diciendo:
“Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.”
Usted entiende que la figura que Pablo usa es la del matrimonio, Pablo dice: “la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera.”
Y así es como lo explica Pablo, bajo la ley estábamos casados con nuestra naturaleza carnal, estábamos obligados a depender de nuestra capacidad natural para hacer lo que Dios requiere.Ahora bien, no hay nada malo con la ley, pero el problema, y Pablo lo repite una y otra vez, es nuestra naturaleza carnal, podemos oír la ley y aprobarla, pero nos falta el poder para cumplirla, porque hay algo en todos nosotros, una naturaleza rebelde que se hace más rebelde aún con la ley.
Pablo dice un poco más adelante en Romanos 7 “No conocía la codicia, si la ley no dijera no codiciarás, cuando la ley dijo no codiciarás produjo en mí toda codicia.” Esta es la reacción rebelde de nuestra naturaleza carnal, mientras nuestra naturaleza carnal siga con vida, no podemos casarnos con ningún otro, estamos sujetos a ella mientras viva.
Pero el mensaje del evangelio es este, nuestra naturaleza carnal, nuestro viejo hombre fue crucificado con Cristo y debemos considerarnos muertos a la naturaleza carnal, Pablo dice: “Vosotros hermanos míos habéis muerto a la ley”De manera que cuando vemos que nuestra naturaleza carnal fue muerta en la cruz con Jesús quedamos libres para volvernos a casar; si nuestra naturaleza carnal estuviese aún viva y estuviéramos casados con ella, si nos apartamos de ella para casarnos con otra, estaríamos en posición de adulterio, pero una vez que aceptamos la verdad de la muerte de nuestra naturaleza carnal junto con la muerte de Jesús en la cruz, entonces ya no estamos más sujetos a ella y podemos proseguir a casarnos con otra.
Y una vez que la naturaleza carnal fue muerta, quedamos en la libertad de las obligaciones de la ley. Pablo dice que la ley tiene jurisdicción sobre un hombre mientras esté vivo, lo último que la ley puede hacerle a algo es matarlo, una vez muerto ya no está bajo la ley.De manera que por medio de la muerte de Jesús en nuestro lugar como representante nuestro fuimos muertos y liberados de las obligaciones, ahora estamos libres para casarnos con otro. ¿Con quien? … con aquel que resucitó, ¿Cómo podemos unirnos en nuestra relación matrimonial con él?, no por la ley sino por el Espíritu.Yo creo personalmente que esta es la contribución más grande del Espíritu Santo para nosotros, hacer posible que nosotros nos unamos en una especie de unión matrimonial con el Cristo resucitado.
Según con quien estemos casados así será el fruto de la unión, si seguimos casados con la carne produciremos lo que Pablo llama las obras de la carne.Hay una lista de esto en Gálatas 5, 19 al 21:
“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”
No hay nada bueno en esa lista, la carne es corrupta, todo lo que produce es corrupción, es mala, es inaceptable para Dios, mientras estemos casados con la carne no importa cuando tratemos siempre produciremos el fruto de esa unión con la carne, pero una vez que somos libres de esa unión, una vez que estemos casados con el Señor Jesús por medio del Espíritu Santo, entonces llevaremos el correspondiente fruto de esa unión.Y en Gálatas 5:22 y 23, Pablo habla del otro fruto:
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”
Cuando usted esté llevando esa clase de fruto por su unión con el Cristo resucitado, usted no necesita ser controlado por la ley porque contra tales cosas no hay ley.
Primeramente voy a darle un cuadro de la unión que describe el Nuevo Testamento. En 1 Corintios 6:16 y 17 Pablo al principio nos sorprende:
“¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.”
El paralelo de Pablo entre la carne y el espíritu podría sorprender a algunos, en la carne habla de un hombre que se une sexualmente con una ramera y dice que es un cuerpo con ella, y en el mismo contexto habla de unirse con el Señor Jesús para ser un espíritu con él.¿Lo entiende? … hay dos clases de unión, está la unión carnal y la unión espiritual, lo que el Espíritu Santo hace es capacitarnos para la unión con el Señor Jesús y una vez unidos con el naturalmente no por esfuerzo, llevaremos el fruto del Espíritu.La pregunta no es cuanto esfuerzo hagamos, sino con quien nos unimos, el esfuerzo no lo logrará, la unión es la única respuesta y yo creo que esta unión particular con el Señor se consuma de una manera, en la adoración, Dios es espíritu y los que le adoran es necesario que lo adoren en Espíritu y en verdad.Yo creo que el clímax de nuestra unión con Jesús por medio del Espíritu es en la dispensación de la adoración, cuando estamos totalmente unidos con el Señor en adoración, algo sucede dentro de nosotros que producirá toda la gracia y todo el fruto del Espíritu Santo.
Recuerde pues, estas dos alternativas: Unidos con la carne por medio de la ley o unidos por el Espíritu Santo al Cristo resucitado.
Nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré la semana próxima a la misma hora, de lunes a viernes, la semana entrante volveré para compartir otro tema rico y emocionante de la palabra de Dios.
El anterior programa ha sido una presentación del ministerio internacional del Doctor Derek Prince, estamos plenamente seguros que este mensaje ha sido de grata bendición para su vida lo cual le invitamos a que nos escriba y nos de su testimonio, diríjase a la siguiente dirección: Ministerio de Derek Prince, Biobox 19502, Charlotte, Carolina del Norte 28219, Estados Unidos de América
Código: RP-R135-105-SPA