Como Ser Dirigido Por El Espiritu Santo (Parte 5)

Derek Prince
*Last Updated: marzo de 2026
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Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted cuando llegamos al final de una semana más, nuestro tema de esta semana ha sido “Cómo ser guiado por el Espíritu Santo”, espero que le haya sido de ayuda.
En mi charla de ayer, expliqué que el Espíritu Santo puede hacer por nosotros lo que ningún otro poder puede hacer, específicamente él es la fuente de poder, amor y juicio cabal. Pablo escribe a Timoteo “Porque no nos ha dado Dios Espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. – o juicio cabal-” Dios nos había dicho previamente por medio del profeta Zacarías, que no había otro poder, u otra persona, u otra influencia que pudiera producir en nosotros los resultados que Dios desea para nosotros.Esto es lo que dice en Zacarías 4:6:
“Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.”
Él es el Dios de los ejércitos, tiene todo poder y toda fuerza, pero cuando trata con nosotros no usa su poder, ni su fuerza, porque no pueden producir los resultados que Él desea; solo el Espíritu Santo por medio de su obra interna en nuestros corazones y vidas, nos cambia y nos conforma a la imagen de Jesucristo.
Hoy quiero hablar de la relación entre el Espíritu de Dios y la Palabra de Dios, la primera cosa que quiero decir es que siempre hay armonía perfecta entre el Espíritu y la Palabra, nunca están en desacuerdo, existe una intimidad perfecta y una comunión completa. Vamos a tomar primero un ejemplo de la creación en el Salmo 33:6, el salmista dice:
“Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.”
Donde nuestra traducción dice “aliento”, la palabra en hebreo es realmente “espíritu”. “Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y por el espíritu de su boca todo el ejército de ellos.” De manera que la creación entera es el producto de dos agentes: la palabra de Dios y el Espíritu de Dios, es importante que notemos que operaron juntos en perfecta armonía, ninguno operó sin el otro y esto es cierto en nuestras vidas hoy, los resultados que Dios quiere lograr en nosotros son por medio de su Palabra y de su Espíritu operando juntos.
Si buscamos en el relato original de la creación, en Génesis 1, versículos 2 y 3, encontramos esto:
“Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”
- aquí tenemos al Espíritu de Dios moviéndose o revoloteando como una paloma, sobre la faz de las oscuras aguas. Yo pienso que es muy importante que la primera persona de la Trinidad que se menciona en las Escrituras, es el Espíritu Santo -
“Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.”
En este versículo vemos que la palabra de Dios salió, Dios habló diciendo la palabra “luz” y la luz vino a ser, pero no fue sin el Espíritu de Dios. Primero el Espíritu de Dios se movía, preparando el camino para la Palabra de Dios, luego la Palabra se unió al Espíritu y la Palabra y el Espíritu juntos, produjeron la creación. Es de gran importancia entender esto porque así es precisamente como opera Dios en nuestras vidas, por medio de su Palabra y su Espíritu trabajando en armonía, nunca uno sin el otro.
Quiero mencionar dos cosas con respecto a la parte que el Espíritu Santo juega cuando nos da la Palabra de Dios. El Espíritu Santo es el autor y el intérprete de la Palabra de Dios, no solo el autor, sino también el intérprete.
Primero veamos su parte como autor, en 2 Timoteo 3:16, Pablo dice:
“Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”
la frase que dice “inspirada por Dios”, es literalmente “respirada por Dios”, es una sola palabra, y la palabra “respirar”, está directamente relacionada con la palabra “Espíritu”. Espíritu, es neuma; inspirada, es neustas; ambas se derivan de la misma raíz. Lo que eso nos dice es que el Espíritu Santo es el autor de toda la Escritura, no importa quien haya sido el escritor humano, el Espíritu Santo fue quien dio la Palabra, quien la respiró, de manera que la autoridad que respalda toda la Escritura es la de su autor, y ese autor es el Espíritu Santo.
Pedro también hace mención de esto, en 2 Pedro 1, los versículos 20 y 21, donde dice:
“Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”
Nuevamente vemos aquí que la profecía, la revelación profética de las Escrituras, vino del Espíritu Santo, nunca fue el producto de la mente humana, o del pensamiento, o razonamiento del hombre, siempre detrás, estaba el poder y la inspiración del Espíritu Santo.
Veamos ahora la parte que el Espíritu Santo juega en la interpretación de las Escrituras. Podemos leer de nuevo las palabras de Pedro, en 2 Pedro 1:20, que dice:
“Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,”
ninguno de nosotros podemos acercarnos a las Escrituras diciendo: Bueno, así es como yo lo entiendo, así es como lo interpreto yo. Solo hay un intérprete autorizado y este es el mismo autor, que maravillosa es la provisión de Dios de darnos al autor para que sea el intérprete; así que ninguno de nosotros puede tomar una porción de las escrituras y escoger nuestra propia interpretación, o deducirla simplemente con nuestra razón; la única interpretación válida, es la que viene del Espíritu Santo.
Jesús dijo esto con respecto a la parte que el Espíritu Santo juega en la interpretación de las Escrituras, en Juan 15:26:
“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”
Él es el autor y maestro de las escrituras y también en Juan 16:13:
“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.”
Cuando venimos a la Palabra de Dios, dependemos del Espíritu Santo para guiarnos, enseñarnos, llevarnos a toda la verdad, y necesitamos siempre tener en mente que porque el Espíritu Santo es el autor de las Escrituras, que él nunca se contradice; él nunca, nunca nos lleva o enseña nada que sea contrario con la Palabra que él mismo ha dado.
Me gusta ilustrar esto con la figura del piano y el músico que lo toca, el piano representa la Biblia, un piano tiene un determinado número de teclas, tantas teclas blancas y tantas negras, eso se llama teclado, es completo y es finito. En cierto sentido así es la Biblia, tiene cierto número de libros, tantos capítulos, tantos versículos, tantos autores, etc; usted la puede tomar en sus manos sin ningún provecho, el piano por sí solo no sirve para nada, no produce nada, para obtener provecho del piano se necesita una persona que lo toque, y si un buen músico lo toca, no hay límite de lo que el piano puede producir, no está limitado a diez piezas de música o a mil piezas, es infinito lo que se puede producir de ese instrumento musical finito.
Y así es con la Palabra de Dios, no hay límite de lo que el Espíritu Santo puede producir cuando le permitimos que él sea el ejecutor, pero cuando nosotros queremos tocar el piano, el resultado es terrible, hay cacofonía, no hay armonía, solo el Espíritu Santo debiera ser permitido tocar en el piano de la Palabra de Dios.
Una cosa más con respecto al Espíritu y la Palabra, la Palabra es el espejo del Espíritu, 2 Corintios 3:17 y 18 dice:
“Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. – Ya hemos hablado de esto antes, Pablo continúa diciendo - Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”
Bien, el apóstol Santiago en su epístola nos dice muy claramente que una de las funciones de la Palabra de Dios es la de un espejo, no revela nuestra apariencia externa, sino nuestra naturaleza y ser internos, y Pablo usa la misma figura para decirnos que mientras miramos en el espejo del Espíritu Santo y vemos como somos de verdad por dentro, entonces el Espíritu Santo opera en nosotros para transformarnos en la imagen de lo que las escrituras dicen debemos ser. El Espíritu Santo nos da una imagen de nosotros, que no es la nuestra propia, sino lo que somos en Cristo, y cuando vemos esa imagen, el Espíritu Santo nos va transformando en la imagen que vemos, por eso es que la Palabra de Dios es tan importante en relación con el Espíritu, porque cuando el espejo no está, el Espíritu no trabaja, él transforma solo cuando estamos viéndonos en el espejo de la Palabra de Dios, una vez que nos alejamos de la Palabra, el Espíritu Santo deja de trabajar, pero la parte hermosa es que Pablo dice que somos transformados de gloria en gloria, eso es una revelación progresiva, lo que somos en Cristo a lo que el Espíritu Santo nos trae.
Bueno, nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré la semana entrante a la misma hora, de lunes a viernes. La próxima semana continuaré con este tema de “Como ser guiado por el Espíritu Santo” El anterior programa ha sido una presentación del ministerio internacional del Doctor Derek Prince, estamos plenamente seguros que este mensaje ha sido de grata bendición para su vida lo cual le invitamos a que nos escriba y nos de su testimonio, diríjase a la siguiente dirección: Ministerio de Derek Prince, Biobox 19502, Charlotte, Carolina del Norte 28219, Estados Unidos de América
Código: RP-R134-105-SPA