Me alegro de estar nuevamente con usted para compartir las preciosas verdades de las escrituras que han hecho la diferencia entre el éxito y el fracaso en mi vida y que pueden hacer lo mismo para usted. Mi tema para esta semana es “Cómo ser guiado por el Espíritu Santo”, entender y aplicar las verdades que contiene esencial para tener éxito en la vida de fe.

En mi charla de introducción de ayer compartí con usted dos funciones esenciales del Espíritu Santo en relación con nuestro lugar como hijos o miembros de la familia de Dios. Primeramente el Espíritu Santo es el que nos hace hijos de Dios por medio del renacimiento, Jesús dijo: “A menos que una persona nazca de nuevo del Espíritu Santo, no puede ver ni entrar en el reino de Dios”. También dijo: “Lo que es nacido de la carne, carne es; lo que es nacido del espíritu, espíritu es.” En nuestro nacimiento natural nos convertimos en hijos de nuestros padres naturales, descendientes de Adán, pero eso no nos hace hijos de Dios, para poder llegar a ser hijos de Dios tenemos que tener un nacimiento espiritual que viene por medio de la operación del Espíritu Santo, quien basado en nuestra fe en Jesús y en la palabra de Dios, nos imparte una vida divina totalmente nueva que viene de arriba, la vida de Dios mismo y esta vida es la que nos hace hijos de Dios. Esta es la primera gran función del Espíritu Santo, pero eso solo nos hace niños, bebés. No es el propósito de Dios que permanezcamos bebés, Dios quiere que seamos hijos maduros y esto requiere de la segunda gran operación del Espíritu Santo declarado por Pablo en Romanos 8:14:

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.”

De manera que madurar, para crecer, para salir de la niñez, debemos ser continuamente debemos ser continuamente guiados por el Espíritu Santo, de otra manera quedaremos espiritualmente retardados, somos hijos de Dios cuando nacemos de nuevo, pero nunca entraremos realmente a participar de nuestros privilegios plenos como hijos maduros de Dios si no nos dejamos guiar por el Espíritu Santo.

Ahora en mi charla de hoy voy a ahondar un poco más en la verdad que mencioné ayer, pues requiere mayor énfasis, el Espíritu Santo es una persona, quiero recalcar eso, hasta que no aprendamos a relacionarnos con el Espíritu Santo como persona es que una persona real tanto como el Padre y el Hijo, tan real como su marido o su esposa; su padre o su madre, su hijo o su hija hasta que no aprendamos a relacionarnos con el Espíritu Santo de esa manera jamás llegaremos a tener éxito en ser guiados por él. Voy a buscar las palabras de Jesús en Juan 14, donde él explica el papel que le Espíritu Santo jugará en la vida de los discípulos cuando viniere. Juan 14 de los versículos 16 y 17, Jesús dice:

“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, - Bueno, nuestra versión castellana usa la palabra Consolador, algunas traducciones dicen Consejero, y la traducción católica dice: Paracleto que es una transliteración del griego que significa alguien llamado a nuestro lado para ayudarnos, como quiera usted decirlo consolador, consejero, o paracleto, esto es lo que Jesús dice de él - para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad”

El Espíritu Santo; así que el Espíritu Santo es el consolador, el consejero, el ayudador, el paracleto, y Jesús dice que val cual el mundo no puede recibir, porque no le ene para que esté con nosotros para siempre, lo que decía en efecto es lo siguiente: Yo he estado con ustedes por breves tres años y medio, ahora en mi presencia personal los voy a dejar, voy a regresar al Padre pero otra persona vendrá en mi lugar. Esa palabra “otro” es muy importante, Jesús dicen en realidad que yo soy una persona, ustedes saben lo real que he sido con ustedes, como persona, como tal he de irme, pero cuando me vaya otra persona en mi lugar. Note bien el énfasis que hace en la personalidad del Espíritu Santo en todo lo que dice, y así fue, una persona partió cuando Jesús ascendió al cielo, diez días después en el día de Pentecostés otra persona descendió del cielo y la verdad que Jesús enfatiza aquí es que otra persona estará con vosotros para siempre.

Y luego dice en Juan 16:7, Jesús continua con el mismo tema y dice:

“Pero yo os digo la verdad, os conviene que yo me vaya porque si no me fuese el consolador no vendría a nosotros, más si me fuere os lo enviaré.”

Esta es una declaración sorprendente, a menudo se oye a muchos cristianos expresarse de esta manera: Que maravilloso hubiera sido estar en la tierra cuando Jesús estuvo personalmente presente con sus discípulos, cuanto más hubiéramos aprendido y comprendido. Yo también estoy de acuerdo que sería maravilloso, no lo voy a negar, pero Jesús dice que tan maravilloso como eso sería que es mucho más maravilloso ahora que él está en el cielo y el Espíritu Santo está en la tierra. Jesús dice que es para nuestra conveniencia “Si no me fuese el consolador no vendría, pero si me voy el Padre y yo les enviaremos el consolador para que tome mi lugar y ustedes estarán mejor.” Y la historia del libro de los Hechos es una evidencia de eso, en el momento en que el Espíritu Santo vino sobre los discípulos, estos tuvieron un concepto totalmente diferente y nuevo de la obra de Jesús, de su autoridad, de su lugar en Dios, del mensaje que habrían de predicar, de los profetas del Antiguo Testamento; Pedro se puso en pie y comenzó a citar al profeta Joel, yo les garantizo que dos horas antes no hubiera podido decir nada de Joel, inmediatamente obtuvo luz, comprensión, valor y autoridad sobre ellos en el instante en que vino el Espíritu Santo. Y como ya he dicho y quiero seguir repitiendo, Jesús siempre usa el pronombre personal para referirse al Espíritu Santo, haciendo caso omiso a la gramática, porque la palabra espíritu es del género neutro, siempre en estos pasajes de Juan el pronombre personal es usado.

Escuche ahora que quiero decirle algunas cosas que el Espíritu Santo no es, él no es una influencia personal, no es un abstracto teológico, no es un sistema, no es un código de reglas, no es una jerarquía eclesiástica, tampoco es la mitad de una frase casi al final del credo de los apóstoles, el Espíritu Santo, él es una persona. Yo he resumido muchas veces la historia de la iglesia de esta manera, 19 siglos intentando encontrar un sistema tan completo que no necesite del Espíritu Santo, pero por supuesto no existe tal sistema, ningún sistema, ni teología, ni teoría, ni jerarquía, ningún ministerio humano puede tomar el lugar del Espíritu Santo, él es indispensable, por lo tanto debemos continuar una relación personal con el Espíritu Santo.

¿Cuál es el requisito personal para esa relación? … Yo digo que es el mismo requisito principal necesario en todas las relaciones, sean estas entre padres e hijos, maridos y esposas o amigos, y la palabra clave de este enfoque es “sensibilidad”, yo creo que es la característica esencial que debemos cultivar una relación con el Espíritu Santo.

En una entrevista reciente, una revista me hizo una serie de preguntas muy interesantes, al final vino la siguiente pregunta con respecto a mi experiencia y ministerio cristiano: ¿Tiene algo de qué lamentarse? … Después de una breve pausa respondí. Si, lamento todas las ocasiones en que no fui sensible al Espíritu Santo. Y realmente cuando veo hacia a tras, a mi ministerio cristiano y a mi vida mi más profunda pena es esa, si pudiera cambiar algunas cosas serían las veces en que no fui sensible al Espíritu Santo.

Finalmente en mi charla de hoy quiero enfatizar otra verdad que también es de vital importancia: El Espíritu Santo es Señor, en 2 Corintios 3:17, Pablo dice:

“Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.”

Bien, en el Nuevo Testamento la frase “El Señor” corresponde al nombre sagrado de Dios, que nosotros comúnmente llamamos Jehová Yavéh en el Antiguo Testamento y es siempre el nombre del verdadero Dios. De manera que cuando Pablo dice: El Señor es el Espíritu, dice también: El Espíritu es Dios; el es tan Dios como el Padre o el Hijo; él es tan Señor como ellos, si usted cree en el señorío del padre y del hijo, también tiene que reconocer el señorío del Espíritu Santo. Entonces termina diciendo: “donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” Esta es la clave para tener verdadera libertad espiritual, n se refiere a ningún código de reglas, ni de procedimientos, ni de palmear las manos, o danzar, o gritar, o cantar o de caer en el suelo, nada de eso, es hacer lo que el Espíritu lo dirija a hacer en cualquier momento, si usted cae en una rutina, si usted ve la libertad solo como cierta clase de expresión en realidad no tiene libertad, quizá esté atado, usted tiene libertad únicamente cuando le permite al Espíritu Santo ser el Señor en todo momento y situación. Los cultos que tiene libertad son aquellos donde el Espíritu Santo es permitido como Señor desde principio a fin; voy a decirlo de esta manera: Jesús es el Señor de la iglesia, el Espíritu Santo es el Señor en la iglesia. El señorío de Jesús sobre la iglesia no es más efectivo que el señorío del Espíritu Santo en la iglesia, solo cuando permitimos que el Espíritu Santo sea Señor, permitimos que Jesús sea Señor; esto es verdad de la iglesia y también en nuestra vida individual.

Se nos terminó el tiempo de hoy, regresaré mañana a la misma hora, para continuar hablando sobre la clase de persona con la que el Espíritu Santo quiere relacionarse. El anterior programa ha sido una presentación del ministerio internacional del Doctor Derek Prince, estamos plenamente seguros que este mensaje ha sido de grata bendición para su vida lo cual le invitamos a que nos escriba y nos de su testimonio, diríjase a la siguiente dirección: Ministerio de Derek Prince, Biobox 19502, Charlotte, Carolina del Norte 28219, Estados Unidos de América

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