Me alegro de estar nuevamente con usted en el comienzo de otra semana, en la que estaré compartiendo más “Llaves para vivir con éxito”, llaves que Dios ha puesto en mis manos a través de muchos años de experiencia personal y de ministerio cristiano. Mi tema para esta semana se titula “Cómo puede ser guiado por el Espíritu Santo”, es esencial entender y aplicar las verdades que contiene para poder tener éxito en la vida de fe.

El anterior programa ha sido una presentación del ministerio internacional del Doctor Derek Prince, estamos plenamente seguros que este mensaje ha sido de grata bendición para su vida lo cual le invitamos a que nos escriba y nos de su testimonio, diríjase a la siguiente dirección: Ministerio de Derek Prince, Biobox 19502, Charlotte, Carolina del Norte 28219, Estados Unidos de América

A manera de introducción es necesario que explique ciertos factores básicos con respecto a la persona y el ministerio del Espíritu Santo, alguien hizo una vez el comentario que le Espíritu Santo ha sido la persona más ignorada de la iglesia en los últimos siglos, hay una terrible escases de conocimiento y de comprensión espíritu entre los cristianos hoy. Voy a comenzar con las palabras de Jesús que se encuentran en Juan 16 del 12 al 15,él se está despidiendo de sus discípulos y les explica que los va a dejar pero que en su lugar enviará al Espíritu Santo, entonces comienza a explicarles lo que el Espíritu Santo hará, cómo les ministrará y la provisión que él les dará por medio del Espíritu Santo. Esto es lo que dice:

“Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.”

Quiero señalar cuatro verdades de suma importancia con respecto al Espíritu Santo que se mencionan en las palabras de Jesús. La primera y la más importante y a menudo la menos comprendida es que el Espíritu Santo es una persona, Jesús rompe las reglas gramaticales en la versión que tenemos en el griego, cuando les da la promesa del Espíritu Santo dice: “Cuando venga el espíritu, ÉL os guiará a toda la verdad” Pues bien, en el griego hay tres géneros para indicar masculino, femenino y neutro, y el pronombre apropiado para cada uno está indicado por el género, él para el masculino, ella para el femenino, ello para el neutro. La palabra para espíritu en griego es “neuma” y su género es neutro. De manera que el pronombre gramaticalmente correcto es ello, pero las leyes de la gramática no se observan en estos versículos para enfatizar que el Espíritu Santo no es una persona, Jesús dice: “ÉL os guiará a toda la verdad”. Así que la primera cosa que necesitamos entender acerca del Espíritu Santo es que es una persona, Dios el Padre es una persona, Jesucristo el Hijo es una persona, el Espíritu Santo es igualmente una persona, y si queremos tener éxito en nuestra relación con el Espíritu Santo, debemos a prender a relacionarnos con él como persona.

Segundo: El Espíritu Santo es ahora el representante personal de la trinidad en la tierra, el Padre está en los cielos, Jesús en su presencia personal está en los cielos a la diestra del Padre, pero el Espíritu Santo está en la tierra y mientras continúe esta dispensación presente el Espíritu Santo es el representante personal de la trinidad residente en la tierra y es así que debemos tratar con el, debemos tratarle con el mimo honor que le damos al Padre y al Hijo, él es Dios.

Tercero: El Espíritu Santo es el único administrador de las riquezas de la trinidad, esto es muy importante, Jesús dice en este pasaje “Él – el Espíritu Santo – me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo hará saber – luego sigue diciendo – todo lo que tiene el Padre es mío, por eso dije que tomará de lo mío y os lo hará saber.” Jesús dice que todo lo que el Padre tiene es también suyo, el Padre y el Hijo comparten la totalidad de su riqueza infinita, pero el que la revela y la interpreta es el Espíritu Santo. Yo digo muchas veces a la gente que Dios tiene un almacen que está lleno de todo lo bueno que jamás necesitaremos aquí y en la eternidad y quien administra el almacén es el Espíritu Santo. De manera que si usted quiere ser rico en las bendiciones de Dios, mejor es que haga amistad con el que administra el almacén, porque sin una buena relación con él, puede que legalmente tenga todo el derecho a la herencia pero que no la disfrute. Recuerde bien eso, si usted quiere acceso a las riquezas y a las bendiciones y provisiones del Padre y del Hijo, las alcanzará por medio del Espíritu Santo.

Y el cuarto factor es que todo lo que el Espíritu Santo hace, glorifica a Jesús; Jesús dijo: “Él me glorificará”, esto es muy importante porque una vez que dejemos de glorificar a Jesús en nuestro servicio, o en nuestra vida, o en lo que hablamos o en nuestra acciones, el Espíritu se retira, no se da a sí mismo, no imparte su gracia, ni su sabiduría, ni su poder a nada que no glorifique a Jesús.

Recuerdo en la iglesia donde asistía hace un tiempo que tuvimos un servicio muy ungido y bendecido y después hice este comentario al director ¿Sabes porque el culto estuvo tan ungido y bendecido? … porque todo desde el principio hasta el fin estuvo enfocado en Jesús y lo glorificó y eso agradó al Espíritu Santo. Y cuando nosotros operamos de esa manera el Espíritu Santo nos da su aprobación, nos unge, fluye a través de nosotros, pero el momento en que dejamos de glorificar a Jesús el Espíritu Santo se contrista, se retira y espera hasta que regresemos a la tarea primordial de glorificar a Jesús.

Hay dos funciones esenciales que el Espíritu Santo ejecuta en nuestras vidas como hijos de Dios. La primera es que por medio del él llegamos a ser hijos de Dios, por medio del Espíritu Santo nacemos de nuevo de arriba y llegamos a ser miembros de la familia de Dios. Jesús habla de esto en Juan 3 del 5 al 8

“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento[b] sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

Note la frase “Nacido del Espíritu”, es en esa experiencia que uno llega a ser un hijo de Dios, no hay para manera de convertirse en hijo de Dios, el Espíritu Santo entra por medio de su fe en Jesús y en la palabra de Dios y le imparte una nueva vida, una nueva vida espiritual, una vida que es la vida de Dios proyectada en usted por medio del Espíritu Santo. Jesús dice que hay dos clases de nacimientos, lo que es nacido de la carne, carne es, no puede ser otra cosa, en la carne nacimos como hijos de Adán, no como hijos de Dios; pero por el nuevo nacimiento en el espíritu nos convertimos en hijos de Dios, miembros de la familia de Dios, pero todavía solo somos niños, bebés; no es el propósito de Dios que permanezcamos niños, Dios tiene un plan para nosotros, para que crezcamos y lleguemos a ser hijos maduros.

Y nuevamente en esto dependemos del Espíritu Santo, sin el Espíritu Santo no podemos crecer, no podemos madurar. Pablo dice en Romanos 8:14:

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.”

La palabra hijos aquí, no es la misma que se usa en otros pasajes, esta palabra significa “hijos maduros”, responsables, con el control de sus vidas, que saben actuar, que tienen autoridad. ¿De qué manera llegamos a ser de esta manera a este lugar de madurez? … Pablo lo dice: “todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.” Este es el segundo y gran misterio del Espíritu Santo en nuestras vidas como miembros de la familia de Dios, madurarnos. Pero esto viene por un proceso único, ser guiados por el Espíritu de Dios, no hay otro camino hacia la madurez y el verbo está en el presente continuo, debemos ser continuamente guiados, todos los días, en toda situación por el Espíritu de Dios, es la única manera de llegar a ser hijos maduros de Dios.

La tragedia en la iglesia es que un número incontable de personas que han nacido de nuevo por el Espíritu de Dios, nunca han aprendido a ser guiados por él y como consecuencia nunca alcanzan la madurez, permaneces siempre, en cierto sentido espiritualmente retardados, no porque la provisión no está allí sino porque nunca aprendieron a valerse de ella, la provisión es ser guiados por el Espíritu Santo. Por lo tanto, en mis charlas de esta semana voy a tratar con este tema tan importante “Cómo ser guiados por el Espíritu Santo”, quiero que comprenda que es la única manera de alcanzar la verdadera madurez espiritual como verdaderos hijos de Dios.

Nuestro tiempo por hoy terminó, regresaré mañana a la misma hora, el resto de esta semana estaré compartiendo varios principios bíblicos importantes que le ayudarán a ser guiado por el Espíritu Santo.

Como
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