Humildad: Clave para la Gracia de Dios

Derek Prince
*Last Updated: mayo de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted, para continuar el tema de esta semana “Lecciones de mi vida”, confío en que haya encontrado estas verdades prácticas de beneficio, de inspiración, y quizás de desafío también.
En la charla de ayer hablé sobre las fortalezas que Satanás ha erigido en nuestras mentes, fortalezas de orgullo, prejuicio y de ideas preconcebidas, fortalezas que bloquean el camino a la Palabra de Dios y le impiden que entre y vierta la luz y el entendimiento que necesitamos.
Expliqué que tenemos que derribar esas fortalezas mediante un proceso de humillación personal, quisiera citar, en relación con esto, las palabras de Santiago 1, versículo 21:
Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, recibid con humildad la palabra implantada que es poderosa para salvar vuestras almas.
Note que la condición esencial para recibir verdaderamente la Palabra de Dios es la humildad, el orgullo excluye la Palabra de Dios en las áreas de nuestra vida que la necesitamos. De manera que para recibir los beneficios de la Palabra de Dios, tenemos que cultivar la humildad, humildad primero hacia Dios y su Palabra, pero también uno hacia el otro.
En mi charla de hoy iré más profundo en ese proceso de auto humillación, personalmente creo que la humildad es la necesidad más grande del cristiano, y el orgullo el peligro mayor, y quiero enfatizar que en esa aseveración no me excluyo, es la verdad para mí y es la verdad para usted. Nuestro peligro singular más grande es el orgullo, a través de los años he visto a tantos cristianos tambalearse y caer en el desastre porque cedieron al orgullo, quiero advertirle del peligro y repito: no lo digo solo para usted, también lo digo para mí mismo.
Voy a leer en 1 Pedro 5, versículo 5 y el 6:
Así mismo, vosotros, los más jóvenes, estad sujetos a vuestros mayores, y todos vosotros revestíos de humildad en vuestro trato mutuo. – y ahora Pedro cita del libro de los Salmos – Porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa manos de Dios, para que él os exalte a su debido tiempo.
Voy a leer otra traducción de esos dos versículos:
Jóvenes, sométanse a la autoridad de los ancianos, sírvanse unos a otros con humildad, porque Dios se opone a los orgullosos y derrama extraordinarias bendiciones sobre los humildes. Quiero leer esa última frase otra vez: … Dios se opone a los orgullosos y derrama extraordinarias bendiciones sobre los humildes.
Vea usted que si es orgulloso, Dios está contra usted, es una situación desastrosa, y sigue diciendo:
Humíllense pues bajo la poderosa manos de Dios para que él los enaltezca a su debido tiempo.
Hay una frase allí que quiero explicar un poco, en el lugar donde dice: revestíos de humildad, o sírvanse unos a otros con humildad, la frase en griego significa: ponerse cierto tipo de delantal que era usado solo por los esclavos, de manera que cualquiera que usaba ese delantal indicaba abiertamente que era un esclavo. El Nuevo Testamento está diciendo que nos pongamos el delantal de la humildad y dejemos ver a todos que somos esclavos; vea usted que cualquiera que se ponía ese delantal inmediatamente se situaba, digámoslo, a un nivel inferior de la gente que lo rodeaba.
De manera que es algo que uno hace, es algo que se puede ver, es visible, tanto el orgullo como la humildad sobresalen.
También quiero mostrarle que la gracia de Dios es solo para los humildes, ¿quiere usted la gracia de Dios? … tiene que aprender a ser humilde, Dios no da gracia a los listos, a los correctos, a los famosos, a menos que también sean humildes.
En tercer lugar también quiero que vea que la humildad procede de nuestra propia decisión y acción, la humildad no es una emoción, uno no tiene que sentirse humilde, le diré lo que tiene que hacer, tiene que decidir ser humilde, tiene que hacer una decisión de la voluntad y seguirla con acción, como aquel que decidía ponerse el delantal de esclavo y se lo ponía.
Hay un número de escrituras poderosas respecto a esto, especialmente en el libro de Proverbios, voy a leer solo 2: Proverbios 16:18 “Delante de la destrucción va el orgullo, y delante de la caída, la altivez de espíritu.” Mucha gente lo cita más y dice: “Delante de la caída va el orgullo”, pero no es así, el orgullo va delante de la destrucción.
Proverbios 18:12 “Antes de la destrucción, el corazón del hombre es altivo, pero a la gloria precede la humildad.” Yo entiendo que eso significa que la razón de caída y la destrucción de un hombre es el orgullo, la palabra “destrucción” está relacionada con la palabra hebrea que significa “quebrar”. Yo he visto a muchos cristianos, muchos de ellos líderes que han sido destruidos y quebrados porque cedieron ante el orgullo.
Jesús lo resume todo en un principio universal, en Lucas 14:11:
Porque todo el que se ensalce, será humillado, y el que se humilla, será ensalzado.
Eso se aplica en todo el universo, ¿quieres ser ensalzado?, ¿sabe usted lo que tiene que hacer?... humíllese, tiene que hacerlo, no le pida a Dios que lo haga humilde, no es bíblico, Dios lo puede hacer pasar humillación, quizás lo tenga que hacer, pero solo usted puede humillarse, es una decisión seguida por una acción.
He estado diciendo que la humildad es una decisión seguida por una acción apropiada, Jesús ilustra esta verdad en su parábola del banquete, en Lucas 14:7 al 10, dice esto:
Y comenzó a referir una parábola a los invitados, cuando advirtió cómo escogían los lugares de honor a la mesa, diciéndoles: Cuando seas invitado por alguno a un banquete de bodas, no tomes el lugar de honor, no sea que él haya invitado a otro más distinguido que tú, y viniendo el que te invitó a ti y a él, te diga: Dale lugar a este, y entonces avergonzado tengas que irte al último lugar. Sino que cuando seas invitado ve y siéntate en el último lugar, para que cuando llegue el que te invitó, te diga: Amigo, ven más adelante; entonces serás honrado delante de todos los que se sienten a la mesa contigo.
Vea usted que es como he dicho, una decisión seguida por una acción, imagine pues que usted va al banquete, allí está el lugar de honor donde todos los invitados distinguidos se van a sentar, más allá están otras mesas, y de último está una mesa lejos del lugar de honor, ahora usted tiene que elegir, se puede dirigir a la mesa de honor y sentarse allí, o se puede ir a la mesa en la esquina y sentarse allí, la decisión es suya. Y Jesús dice que si usted se sitúa en el lugar de honor que no le pertenece, va a pasar por una experiencia vergonzosa, mientras que si se sienta en el lugar más bajo, solo hay una dirección en la que puede ir y es hacia arriba, estamos seguros cuando escogemos ser humildes.
Yo creo que hay una conexión de este pasaje con el banquete de Apocalipsis 19:9, donde el ángel dijo:
Bienaventurados los que están invitados a la cena de las bodas del cordero…
Yo creo que la aplicación va más allá del tiempo y llega a la eternidad. La misma figura la da Salomón en el libro de Proverbios, Proverbios 25:6 y 7:
No hagas ostentación ante el rey, y no te pongas en el lugar de los grandes; porque es mejor que te digan: Sube acá, a que te humillen delante del príncipe a quien tus ojos han visto.
Se entiende que el banquete no comenzará hasta que entre el príncipe, pero entre tanto todos los invitados se han sentado, yo creo que es una figura del gran banquete que se va a celebrar en el cielo, y creo que en un sentido podemos tomar nuestro lugar ahora, y un día veremos entrar al príncipe.
¿Entiende lo que digo?, Jesús habló de lo mismo en Lucas 13:29 y 30:
Y vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Y he aquí, hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos.
¿Entiende lo que dice?, algunos vendrán y se sentarán a la mesa de honor y serán puestos abajo, algunos se habrán sentado a la mesa inferior, y serán elevados. Quiero decirle cual es mi decisión, yo quiero sentarme en el lugar más bajo ahora, para que cuando entre el príncipe y comience el banquete, haya solo una dirección en que pueda ir, hacia arriba.
Yo creo que ese día va a traer muchas sorpresas, muchos hombres y mujeres que se han estimado ser mucho y se han considerado particularmente distinguidos como siervos de Dios, van a ser enviados a las mesas más bajas, y habrá humildes siervos de Dios, de los que nadie ha oído en este mundo, que van a ser elevados a los lugares de honor, eso es muy claro para mí.
Quiero terminar con las palabras de Juan Bunyan, que he citado tan a menudo, este pequeño poema que lo dice todo:
“El que está abajo no teme la caída. El que está en bajeza, no tiene orgullo. El que es humilde, siempre tendrá a Dios por su guía.”
¿Quieren que Dios sea su guía? ¿Quieren que Dios les dé gracia? Entonces humíllense. Dios garantiza el resultado.
Código: RP-R129-105-SPA