La esperanza como ancla

Derek Prince
*Last Updated: mayo de 2026
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Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted al llegar al cierre de otra semana, hoy continuaré y terminaré con el tema que hemos estado siguiendo durante las últimas dos semanas “La esperanza”.
En mi charla de ayer, hablé de la esperanza como yelmo, una pieza vital en la armadura espiritual que protege la mente. Hablé de mi propia lucha contra la depresión y del doble remedio que Dios me dio; primero Dios identificó el poder que me oprimía, el espíritu angustiado. Luego Dios me dijo que primero tenía que ser liberado, me dio la cita de Joel 2:32:
“Todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo – o liberado.”
Invoqué el nombre del Señor y fui liberado.
Luego el Señor me mostró que debía proteger mi mente contra esa fuerza de las tinieblas y que necesitaba el casco o el yelmo de la salvación. Busqué en Efesios 6 y leí que había un yelmo de la salvación, pero no sabía que era, pero cuando la referencia me llevó a Primera de Tesalonicenses 5:8, descubrí que el yelmo de la salvación es la esperanza, así que aprendí a entrenar mi mente, a reprogramarla para dejar de ser un pesimista habitual y convertirme en un optimista bíblico, ahora mantengo puesto ese yelmo de la esperanza día y noche.
Bien, en esta charla de hoy voy a presentarle otro cuadro hermoso de la esperanza como ancla del alma. Voy a leer un pasaje bastante largo en Hebreos capítulo 6, versículos 11 al 20; que realmente nos da dos cuadros de la esperanza, el primero está representado en cuernos del altar, y el segundo como el ancla del alma.
Vamos a ir un poco atrás en el capítulo 6 de Hebreos para ubicarnos en el trasfondo. Hebreos 6, comenzando con el versículo 11:
“Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza..."
Note que el énfasis es la esperanza y en mantenerla hasta el fin y de esto hablé la semana pasada.
A fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.
Ahora el escritor da el ejemplo de Abraham:
Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.
Después el escritor dice porqué Dios juró,
"Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación. Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento..."
Algunos traductores dicen: "se interpuso Él mismo con un juramento.” Luego dice:
“…para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fuerte consuelo, nosotros que hemos huido para refugiarnos en asirnos de la esperanza que se nos ha propuesto.”
Notemos algunas enseñanzas allí antes de completar la lectura; la esperanza debe ser mantenida hasta el fin y está asociada con la diligencia, la fe, la perseverancia y la paciencia. Realmente que la esperanza es la llave para alcanzar la perseverancia y la paciencia. Y ahora note que Dios quiere que nuestra confianza esté basada en dos cosas inmutables, la primera es su palabra, la segunda es su juramento; su palabra es suficiente pero en ciertas situaciones para animarnos, para convencernos que Él quiere hacer absolutamente lo que dice y que nunca se arrepentirá de ello, entonces primero nos da su palabra y luego la confirma con su juramento. Y el escritor de Hebreos continúa diciendo:
“… para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.”
Y ahí está la primera representación de la esperanza “asirnos de la esperanza”, tenemos que entender que esta figura es tomada del antiguo testamento, había una costumbre que cuando un hombre era perseguido por su enemigo que lo buscaba para quitarle la vida, había un lugar que le garantizaba seguridad. Si podía correr al altar de Dios y aferrarse a los cuernos del altar – porque en el altar también habían cuatro cuernos, uno en cada esquina – entonces nadie osaba sacarlo a la fuerza de allí. Y el escritor de Hebreos dice que la esperanza es así, cuando el enemigo nos persigue, cuando está ya por atraparnos, cuando siente que no hay manera de escapar, el lugar para refugiarse es el altar de Dios, aferrándose a sus cuernos, encuéntrelo y aférrese a él.
¿Qué son los cuernos del altar? La esperanza que Dios nos da en estas dos cosas inmutables, la primera su palabra, la segunda su juramento. Si usted se siente hoy bajo presión y no sabe dónde acudir, yo le recomiendo que se vuelva al altar, el lugar de sacrificio que representa la muerte de Jesucristo a favor nuestro y aférrese a los cuernos de la esperanza que salen del altar y usted estará seguro, el enemigo y el vengador no podrán seguirlo hasta allí.
Ahora veamos el segundo cuadro que se nos da allí en el capítulo 6 de Hebreos, está en los versículos 19 y 20, yo creo que es la representación más hermosa de la esperanza. Significa mucho para mí particularmente porque me libró de mis luchas en esta área en el pasado, esto es lo que dice:
“La cual – la esperanza - tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.”
Aquí la esperanza es descrita como un ancla del alma y dice que es segura y firme y que entra tras el velo – el segundo velo – sale del tiempo y entra en la eternidad, está asegurada en la roca de la eternidad, en la misma presencia de Dios todo poderoso.
Cuando yo estaba luchando con este problema mío y encontré este pasaje, - y debo de explicar que mi profesión era filósofo y que estoy acostumbrado a analizar las cosas lógicamente - yo me dije: Es un ancla, y luego me pregunté: ¿Qué necesita un ancla?. La respuesta es que un barco necesita un ancla. La otra pegunta es: ¿Porqué necesita un barco un ancla? ... porque está hecho para flotar en el agua, y el agua es un elemento totalmente inestable; no hay nada en el agua que uno pueda aferrarse para mantenerse seguro. De manera que para mantenerse seguro, el barco tiene que dejar caer su ancla por el agua hasta que alcance otra cosa que sea segura y que lo sostenga, el mejor sostén es una roca.
Luego medité en mi propia vida y dije: Yo soy como una pequeña barca, estoy siendo llevado de aquí para allá por las olas, estoy en un mundo de lo pasajero, de lo inpermanente, de lo inseguro; no hay nada en este mundo de lo que me pueda asir que me garantice seguridad. Entonces debo tener un ancla que pase a través del tiempo y alcance la eternidad; que pase por el elemento de lo pasajero, lo material, lo inestable, lo mutable; que deje todo ese elemento y alcance algo permanente, inmutable, totalmente estable y seguro, que deje el tiempo y llegue a la eternidad. ¿Qué es un ancla? … Y luego vi claramente que esa ancla es la esperanza que tengo en Jesús, no se limita al tiempo, no depende de lo material, su seguridad no se encuentra en la fragilidad de los seres humanos o de las instituciones humanas; está basada en dos cosas inmutables por las cuales es imposible que Dios mienta, su palabra y su juramento. De manera que yo puedo dejar caer mi ancla, para que pase por el tiempo y llegue hasta la presencia inmediata de Dios dentro del segundo velo, donde Jesús ya ha entrado, mi representante personal, mi precursor, mi sumo sacerdote. No estoy limitado a este mundo, no estoy limitado por las cosas del tiempo, todas son pasajeras, todas terminarán; pero mi ancla de esperanza eterna, traspasa este mundo y llega a la presencia inmediata de Dios.
Y luego que bendición es lo que el escritor de Hebreos dice: “Donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.” ¿Sabe usted cual es la función del sumo sacerdote? Es presentar delante de Dios a los que confían en Él. En otro lugar de Hebreos dice “Él puede también salvar perpetuamente, a los que por Él se acercan a Dios viviendo siempre para interceder por ellos.” … Yo tengo un sumo sacerdote que está en la presencia inmediata de Dios, está haciendo siempre intercesión por mí, nunca duerme, nunca morirá, vive para siempre. Es mi representante personal delante del Dios todo poderoso, y mi esperanza está anclada en Él, mi esperanza está anclada en el Cristo eterno e inmutable.
Cerca del final de la epístola de los hebreos, el escritor dice: “Jesucristo es el mismo, ayer, y hoy y por los siglos. Él es la roca, la roca eterna en la que está anclada mi esperanza.”
Bueno, nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré la semana entrante a la misma hora de lunes a viernes. La próxima semana estaré compartiendo otro tema rico e interesante de la palabra de Dios.
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