Esperanza para la Creación

Derek Prince
*Last Updated: abril de 2026
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Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted para continuar con este tema tan inspirador “La esperanza”.
En mis dos charlas anteriores de esta semana he hablado sobre lo que la Biblia dice con respecto a la esperanza en dos fases sucesivas de la experiencia humana, y expliqué basado en la clara enseñanza de la palabra de Dios – las escrituras - que los que están comprometidos con Jesucristo y andan de acuerdo con sus propósitos, pueden tener esperanza primeramente en esta vida porque Dios hace que todas las cosas ayuden para bien, no importan cual sean las apariencias o la situación, la mano de Dios está en todo haciendo que ayuden para el bien de los creyentes que lo aman y viven de acuerdo a sus propósitos.
Pero nuestra esperanza, gracias a Dios, no termina en este mundo, Pablo dice en 1Corintios 15:19:
“Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.”
Si nuestra fe no enfrenta el reto de la muerte, no vale de nada, es un engaño; pero gracias a Dios que la fe cristiana si lo hace, de manera que no solo tenemos esperanza en esta vida sino también en la muerte.
Más atrás, en mis charlas de la semana anterior dije que el fundamento bíblico para toda esperanza verdadera es la resurrección de Cristo, con base en esto la Biblia nos ofrece un fundamento sólido para la esperanza en la muerte y más allá de la tumba.
Ahora en mi charla de hoy voy a ampliar este tema un poco más, voy a hablar de la esperanza para la creación, para toda la creación. Primeramente tenemos que entender que la revelación y caída de Adán no solo afectó a todos los descendientes suyos, es decir a la raza humana, también afectó a toda la creación sobre la cual Dios le había dado autoridad y responsabilidad para que gobernara como su vice-regente. Es muy importante, no vamos a entender el estado de las cosas en el mundo hoy, a menos que sepamos que la caída de Adán tuvo un efecto negativo sobre todo el orden creado que Dios había puesto bajo su gobierno. No solo tocó a Adán, no solo tocó a los descendientes de Adán, sino que afectó a la creación entera sobre la cual Dios lo había hecho gobernar y sobre la cual debe responder a Dios. El pecado de Adán admitió una influencia negativa en toda la creación, la creación animal, la vegetal; todos los aspectos fueron afectados por su caída. Observamos algo de esto en las palabras que el Señor dijo a Adán cuando le enfrentó con los resultados de su desobediencia en Génesis 3, versículos 17 y 18:
“Y el Señor dijo al hombre, por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer y comiste del árbol del que te mande diciendo: No comerás de él, maldita será la tierra por tu causa…” - Note que la tierra fue maldita por causa del pecado de Adán – “ …Con dolor comerás de ella todos los días de tu vida, espinos y cardos te producirá.”
Vea que los espinos y los cardos no eran la manera en que crecieran las plantas según Dios, son el resultado de la influencia negativa que vino por la desobediencia de Adán y que afectó a toda la creación. Cada vez que usted vea espinos y cardos, recuerde que son evidencia que la tierra está bajo una maldición.
Ahora, en el nuevo testamento, en Romanos capítulo 8, versículos 18 al 23; Pablo habla con más claridad de esto:
“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios…” - se refiere a la redención del pueblo de Dios – “… porque la creación fue sujetada a vanidad no por su propia voluntad sino por causa del que la sujetó en esperanza. Porque también la creación misma será liberada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y aún está con dolores de parto hasta ahora. Y no solo ella, sino también nosotros mismos que tenemos las primicias del espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.”
Note la sucesión de palabras que evidencian la maldición, aflicciones, vanidad, esclavitud, corrupción, gemidos, dolores. Usted puede ver que la caída del primer Adán, trajo contratiempos no solo para él y sus descendientes, sino también para la creación entera; no obstante la redención obtenida por Jesús, el último Adán, se extendió no solo a Adán y a sus descendientes, sino también a toda la creación. Y cuando el hombre es redimido la creación también lo es juntamente con él, y en el espíritu santo todos los creyentes comparten el anhelo sin palabras de toda la creación en espera de la hora de redención. Pablo dice que la creación no solo gime con dolores de parto hasta ahora, también nosotros que tenemos los primeros frutos del espíritu, la revelación del espíritu santo dentro de nosotros que nos permite ver por debajo de la superficie lo que está aconteciendo en el ámbito interior. Nosotros también que tenemos las primicias del espíritu, gemimos dentro de nosotros mientras esperamos ansiosamente nuestra adopción de hijos, la redención de nuestros cuerpos. De manera que la creación gime, esperando ese día glorioso, y nosotros que tenemos las primicias del espíritu gemimos, esperamos un nacimiento,; el nacimiento de una nueva era, la redención del hombre y de la tierra que fue afligida y maldita por la caída del hombre.
Esta anticipación expectativa de la naturaleza por la redención del hombre, está bellamente descrita por el salmista, en el Salmo 96, versículos 11 al 13:
“Alégrense los cielos y gócese la tierra, brame el mar en su plenitud, regocíjese el campo y todo lo que en él está; entonces todos los árboles del bosque rebozarán de contentos delate de Jehová que vino, porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su verdad.”
Como usted ve, toda la creación está esperando el regreso del Señor que traerá la redención del hombre y la tierra.
Para explicar esto más plenamente voy a leer un pasaje de mi libro “Cuerdas del arpa de David”, mi oferta especial de esta semana es un comentario de esos versículos que acabo de leer, el título del comentario es este:
“Esperando el clímax”
"La creación espera impacientemente la manifestación de los hijos de Dios, porque la creación fue sujeta a vanidad no por su propia voluntad..." (Romanos 8:19 y 20)
El hombre por su rebelión contra el creador, trajo corrupción y esclavitud al mundo que lo rodeaba, lo que fue dañado con su caída, solo puede ser restaurado por su redención.” Este es el clímax que espera la naturaleza, a menudo el hombre pierde de vista esta verdad pero la anticipación de la naturaleza va creciendo cada día más.
Con la iluminación del Espíritu Santo, el salmista interpreta el anhelo sin palabras del mundo natural que lo rodea, es su espíritu siente una anticipación callada, como el silencio en una sala de conciertos cuando el conductor levanta su batuta y examina su orquesta, para asegurarse que todos los músicos están listos para la nota inicial. El cielo arriba y la tierra abajo, los mares, los campos y los árboles, todos esperan la venida del Señor, para que les sea restaurado todo lo que perdieron cuando el hombre cayó. En ese momento, como la orquesta cuando desciende la batuta, irrumpirán en una sinfonía de alabanza y de júbilo.
¿Qué de usted y de mí?, ¿Estamos igualmente listos como la naturaleza para ese gran clímax?. Que Dios nos ayude a esperar con gran emoción, más que los árboles, y campos, y mares, y cielos.
Luego en cada una de estas meditaciones sobre los Salmos, en este libro mío presento al final una respuesta de fe; es decir, cómo - si aceptamos la verdad principal – podemos responder al Señor. De manera que allí está la respuesta de fe a la palabras dl salmista
“Por tu espíritu Señor, mantenme en anticipación continua de tu venida.”
Voy a repetirlo … “Por tu espíritu Señor, mantenme en anticipación continua de tu venida.” Pablo dice que si tenemos los primeros frutos del Espíritu Santo dentro de nosotros, nos identificamos con los gemidos de la naturaleza, nos identificamos también con la espera impaciente de la naturaleza. La naturaleza espera la manifestación de su creador, el regreso del Señor en gloria; todo va a irrumpir en una gloriosa sinfonía de adoración, alabanza y acción de gracias. Todo en la naturaleza se está preparando… ¿Qué de usted?, ¿Qué de nosotros?, ¿No deberíamos estar más listos que la naturaleza?, ¿No debiéramos estar más emocionados?, No debiéramos nosotros que podemos leer la Biblia y estudiar las verdades de las escrituras… ¿No debiéramos estar de puntillas esperando?. Estamos en medio de los dolores de parto de una nueva era, podemos gemir ahora sabiendo con seguridad que una nueva era está por nacer.
Bien, nuestro tiempo de hoy terminó, pero regresaré mañana a la misma hora. En mi charla de mañana, estaré hablando de la esperanza como un yelmo, una parte vital de nuestra armadura espiritual que protege nuestra mente.
Código: RP-R126-103-SPA