Me alegro de estar nuevamente con usted para compartir estas preciosas verdades de las escrituras que han hecho la diferencia entre el éxito y el fracaso en mi vida y que pueden hacer lo mismo en la suya.

El tema para mis charlas de esta semana se puede expresar en una sola palabra “ESPERANZA”.Es un tema que puede darle una perspectiva completamente nueva a la vida.

En mi charla introductoria de ayer dije que en la vida cristiana hay tres realidades constantes, tres cosas que siempre permanecen, la fe, el amor y la esperanza; mencioné algunas de las características de cada una de ellas. La fe produce obras, acción, la fe sin acción está muerta; así que la característica de la fe es que actúa. El amor produce trabajo duro, sacrificial y abnegado para otros, el amor no se queda sentado usando clichés religiosos y amables, el amor se enrolla sus mangas y se pone a trabajar donde más hace falta, eso es característico del amor. Y la esperanza produce constancia, se puede decir también durabilidad o perseverancia. Esas son las tres características de esas realidades permanentes, la fe produce acción, el amor produce trabajo y la esperanza produce constancia, durabilidad o perseverancia, y si no tiene esa perseverancia es muy posible que pierda los beneficios de las otras dos, de la fe y del amor.

Luego dije ayer que la esperanza es el resultado directo del nuevo nacimiento, Pedro lo dice en 1Pedro capítulo1, versículo 3:

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su gran misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de los muertos.”

Note que es el nuevo nacimiento el que nos hace entrar en esta esperanza viva, no solo teológica o teoría muerta, sino una expectativa viva y vibrante y todo está basado en la resurrección de Jesucristo, allí fue donde triunfó la esperanza, cuando Jesús se levantó de entre los muertos, allí fue la victoria de la esperanza sobre la desesperanza.

También dije ayer que la esperanza debe permanecer completa hasta la consumación de nuestra salvación, cité 1ra de Pedro 1:13:

“Por tanto ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios y esperad por completo.” – o fijad vuestra esperanza completamente en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.

Así que tenemos que seguir esperando constantes, firmes y completamente hasta que nuestra esperanza sea consumada por la manifestación, la aparición de Jesucristo, ese es el enfoque de nuestra esperanza.

En mi charla de hoy explicaré la relación entre la fe y la esperanza, y esto es algo muy importante. He descubierto en mi experiencia que muchos cristianos confunden la fe con la esperanza y viceversa.

Le diré como introducción, la fe es en el presente, la esperanza está en el futuro, si usted tiene una fe que solo está en el futuro en realidad no tiene fe, tiene esperanza pero no fe. Yo le pregunto a la gente: “¿Tiene usted fe en que Dios puede hacer esto?”, y me contestan: “Creo que Él lo hará”; pero algo en su voz me dice que solo están esperando. Los resultados prometidos a la fe, no son los mismos de la esperanza, cada una es importante pero ninguna sustituye a la otra.

Veamos ahora la definición de la fe, que también incluye a la esperanza. Hebreos 11, versículos del 1 al 3:

“Es pues la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve, porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos, los santos del antiguo testamento. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo de lo que se ve, fue hecho de lo que no se veía.”

Hay cosas muy importantes allí, primero note que es la fe una certeza o una sustancia, no es solo teoría, no es solo teología o doctrina; usted puede tener todas esas cosas y no tener fe, la fe es una sustancia, la palabra griega significa “base” o “fundamento”, es la fe la certeza o la sustancia de lo que se espera. Para que la esperanza sea real tiene que estar construida sobre la fe, luego note que la fe está basada en lo que no se ve, la fe se basa principalmente en la Palabra de Dios y la fe apropia el hecho de que todo el universo fue creado por la palabra de Dios, porque las cosas que vemos no fueron hechas por cosas que pueden ser vistas. Así que la fe se basa en la eterna realidad invisible de la Palabra de Dios y la esperanza se basa en la fe. Y como ya dije, pero lo repetiré porque es muy importante, la fe es aquí y ahora, la fe es una sustancia, es algo que tenemos ahora mismo. Y la esperanza que está basada en esa fe mira hacia el futuro, no las confunda porque Dios ha prometido resultados para la fe que no son los mismos que para la esperanza. Es muy importante también que vea que la esperanza es válida solo cuando se basa en la fe y la fe está basada en la Palabra de Dios, así que la base final de la fe y la esperanza es la Palabra de Dios.

Muchas personas dicen que tienen esperanza y quizás esté bien que lo digan pero no están en línea con el uso bíblico de la palabra “esperanza”, solo podemos usar la palabra “esperanza” si hablamos en términos de la escrituras, cuando nuestra esperanza está basada en la verdadera sustancia presente de la fe, cualquier otro tipo de esperanza es solo fantasía, es posible que se cumpla pero no hay garantías. La única esperanza a la que se le garantiza su cumplimiento es la que se basa en la fe genuina, así que recuerde que la fe está en el presente, es una sustancia, es aquí y ahora, está basada en la realidad invisible de la Palabra de Dios, la esperanza está basada en esa fe, el tipo de esperanza que está basada en la fe tiene garantizado su cumplimiento, pero cualquier otro tipo no es mejor que una fantasía.

Agregaré ahora una definición personal de esperanza, así es como entiendo la esperanza según su uso en la Biblia: “La esperanza es una expectación serena y confiada del bien.” – lo repetiré- “La esperanza es una expectación serena y confiada del bien.” La esperanza es tanto confiada como serena.

Quiero enfatizar algo de la esperanza que ya mencioné pero deseo recalcarlo más clara y completamente, y es esto: El enfoque principal de toda esperanza verdadera es el regreso de Jesucristo en gloria. Escuche lo que Pablo dice en Tito capítulo 2, versículos del 11 al 13:

“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”.

Ese último versículo es lo que podríamos llamar “la línea clave” es la explicación de todo lo que antecede, aguardamos la esperanza bienaventurada, la esperanza máxima de todos los cristianos que va más allá del tiempo y penetra en la eternidad. ¿Cuál es esa esperanza bienaventurada?... Es la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Note que Pablo llama a Jesús “Nuestro Gran Dios”.

Veamos ahora los resultados de esta esperanza de la aparición de Cristo, manifestados en nuestras vidas en esta era presente, regresemos a las palabras anteriores de Pablo, “…la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos…” – note que la gracia nos enseña, la gracia tiene autoridad, ¿Qué nos enseña a hacer?... a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos y a vivir en este siglo sobria, justa y piadosamente. ¿Porqué vivimos así?... porque aguardamos una nueva era, esperamos el regreso del Señor Jesucristo, queremos estar listos cuando El venga, no queremos ser avergonzados delante de su presencia. Así que esta esperanza nos motiva a vivir piadosamente, es la motivación más grande que se nos presenta en el Nuevo Testamento para vivir piadosamente. El Apóstol Juan nos dice en su primera epístola “Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él, se purifica así mismo así como Jesús puro.” … esta esperanza nos lleva a la purificación de nosotros mismos, afecta la manera en que vivimos, si es real, si está basada en la sustancia de la verdadera fe. Así que hay evidencia en la vida de cada persona que realmente tiene esta esperanza, se purifica así mismo, renuncia a la impiedad y a los deseos mundanos, vive sobria, justa y piadosamente en este siglo. Ese es el primer resultado de esta esperanza de la manifestación gloriosa de Jesucristo.

el segundo se relaciona con el primero, el tener esta esperanza nos libera de la sujeción al tiempo, ya no somos esclavos a unos cuantos años de vida, esperamos la eternidad, los desastres y problemas de las cosas en el tiempo ya no nos afectan como a otras personas porque no tienen ningún otro lugar donde buscar, están circunscritas, están encerradas en los pocos años que Dios les da en esta vida. Para nosotros que tenemos esta grandiosa esperanza, estos cuantos años son solo un periodo de preparación para la eternidad, así que el tener esta esperanza tiene un tremendo efecto en la manera en que vivimos. De hecho cuando vemos a las personas que dicen que tienen “esa esperanza”, tenemos el derecho de cuestionar si en realidad la tienen a menos que vivan de otra manera.

Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré mañana a la misma hora para hablar sobre la fuente de toda esperanza…. El amor de Dios.

Como
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