La Gracia de Dar

Derek Prince
*Last Updated: abril de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted en el comienzo de otra semana, en la que estaré compartiendo más “Llaves para vivir con éxito”, que Dios ha puesto en mis manos a través de muchos años de experiencia personal y de ministerio cristiano. Esta semana continuaré con el tema que comencé la semana pasada “El plan de Dios para su dinero”.
Pero primero quiero dar las gracias a los que me han escrito, antes de terminar esta charla estaré dando mi dirección postal para que me escriba, significa mucho para mí saber cómo este ministerio radial le está ayudando y bendiciendo; por lo tanto, tome tiempo y escríbame aunque sea una breve nota personal. Y ahora regresamos a nuestro tema “El plan de Dios para su dinero”.
En mi charla de la semana pasada dije que Dios tiene un plan para todas la áreas de su vida y que esto incluye a su dinero, el dinero no está fuera de la voluntad de Dios, ni de su plan para nuestras vidas; además nuestra actitud hacia el dinero revela nuestra actitud hacia Dios, tenemos que escoger entre Dios y Mamón, no podemos servir a ambos; y ofrendar nuestro dinero o lo que sea, es una manera esencial de nuestra adoración y cuando damos nuestro dinero a Dios, estamos dando una parte importante de nosotros mismos, nuestra pericia, nuestros talentos, nuestro tiempo, nuestra fuerza, etc.
También la semana pasada expliqué una manera sencilla que es tanto práctica como bíblica de poner a Dios primero en el manejo del dinero y es con el diezmo. Diezmar significa que sistemáticamente apartamos la primera décima parte de nuestro ingreso para Dios y no nos lo dejamos primero, sino que siempre separamos primero la porción de Dios y luego usamos el resto. Las escrituras revelan claramente que diezmar fielmente trae la bendición de Dios, y que ser infiel con nuestro dinero trae la maldición de Dios. No obstante, el diezmo es solo el fundamento, sobre este fundamento del diezmo edificamos con varias otras clases de ofrendas que son por encima del dinero del diezmo. La Biblia también nos enseña que el dar adecuado de nuestro dinero es un seguro contra tiempos malos, Dios nos protegerá y cuidará de nosotros y de nuestras familias cuando los tiempos malos vengan sobre el mundo, sobre la gente alrededor, si nosotros hemos sido fieles con nuestro dinero, porque le hemos entregado nuestras finanzas a Él.
En mi charla de hoy voy a hablar sobre la llave espiritual para la única clase de dar que es verdaderamente aceptable para Dios, que se expresa en una palabra sencilla pero hermosa, la palabra “Gracia”. No obstante, hablamos de dar por la ley o por mandamiento sino del dar en el Nuevo Testamento que es el resultado de la gracia, de esto es que habla Pablo en ese gran capítulo del dar que hemos citado ya varias veces 2 Corintios 8:7, donde dice a los cristianos de Corinto:
“Más así como vosotros abundáis en todo, en fe, en palabra, en conocimiento, en toda solicitud, y en el amor que hemos inspirado en vosotros, vemos que también abundéis en esta obra de gracia.”
La iglesia de Corinto estaba bien equipada con dones y gracias espirituales, también tenía u a buena actitud, tenía amor; pero Pablo dice: Asegúrense de no perderse esta otra gracia, fundamentalmente importante, la gracia de dar. Y en este capítulo que trata con el dar, la gracia aparece siete veces, es una palabra clave; de manera que a menos que entendamos la gracia y como nos motiva para dar, realmente no podemos entender el plan de Dios para nuestro dinero revelado en el Nuevo Testamento, es una palabra clave. Y dijimos que hay dos cosas, la ley y la gracia: La ley es externa, está escrita en tablas de piedra, está puesta ante sus ojos, dice: Has esto, no hagas aquello; pero no está dentro de nosotros. Y algo más dentro de nosotros, la naturaleza vieja, la naturaleza rebelde, resiste lo que está escrito en las tablas afuera. Pero la Gracia es diferente, la gracia es interna, opera desde adentro, no desde afuera, está escrita en el corazón, no en tablas de piedra, y está escrita por el Espíritu Santo, ningún otro agente puede escribir la gracia de Dios en nuestros corazones, solo el Espíritu Santo.
Ahora necesitamos ver la manera en que el Nuevo Testamento contrasta la ley y la gracia, en Juan 1:17 dice esto
“Porque la ley fue dada por Moisés, la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo."
De manera que la gracia viene únicamente por medio de Jesucristo, la ley viene por Moisés, y si queremos gracia tenemos que recibir la de Jesucristo, más aún se recibe únicamente por medio de la cruz; solo por la cruz y por lo que hizo Jesús en la cruz es que la gracia puede ser recibida por la raza humana. Esto es cierto también en el área de las finanzas, lo que hizo Jesús en la cruz abrió el camino para nuestra prosperidad, esto lo dice también ese capítulo de 2 Corintios 8:9, donde Pablo dice:
“Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo que siendo rico, sin embargo por amor a nosotros, se hizo pobre, para que vosotros por medio de su pobreza llegáramos a ser ricos.”
Note primero la palabra clave en el principio “Gracia”, no es ley, es gracia, no la podemos ganar; y la gracia allí se manifiesta en un intercambio, por gracia Jesús siendo rico se hizo pobre para que vosotros por medio de su gracia, siendo pobres pudiésemos llegar a ser ricos con sus riquezas. Jesús agotó la maldición de la pobreza de la ley rota para que por medio de la gracia pudiéramos recibir las riquezas del reino de Dios; esta es pues la esencia de la gracia, es por medio de Jesucristo y es por medio de la cruz. El Nuevo Testamento revela también que la gracia se recibe solo por gracia, no se puede ganar, no hay nada que usted pueda hacer para merecer la gracia de Dios. Pablo dice en Efesios 2:8 y 9:
“Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe; y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”
Note el orden: Por gracia, por medio de la fe, no por obras; yo no hablo esta semana de un plan que usted pueda ejecutar para ganar su dinero, le hablo de algo que usted puede recibir solo por gracia, por medio de la fe. También en Gálatas 5:6, Pablo dice esto:
“Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión, ni la incircuncisión significan nada, sino la fe que obra por amor.”
Solo la fe nos puede dar la gracia de Dios y esa fe que se apropia de la gracia de Dios, obra por amor. Esta es la llave espiritual para dar correctamente. Quiero decirle bien claro: Gracia recibida por medio de Jesús y la cruz por fe que obra por amor. Voy a decirlo una vez más: La llave espiritual para dar correctamente es por gracia, no por ley, sino por gracia recibida por medio de Jesús y la cruz, por la fe que obra por amor. Quiero hacer este énfasis, los principios bíblicos revelados en el Nuevo Testamento solo se pueden recibir por fe, usted debe responder a este mensaje por fe y la fe significa que usted actúa, que hace algo; la fe sin acción es muerta, ¿Qué hacemos? … damos, damos antes de recibir, esto es contrario al pensamiento de la mente natural, la fe dice: No puedes evitar dar porque esa es la llave para recibir. Escuche lo que dice Jesús en Lucas 6:38:
“Dad, y se os será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante vaciarán en vuestro regazo; porque con la medida con que medáis, se os volverán a medir.”
¿Qué sucede primero?, ¿Recibimos o damos?, la respuesta es que damos, dad y os será dado, nosotros damos a Dios y Dios causa que los hombres nos den a nosotros, es el control de Dios sobre la situación. Y también Jesús saca este segundo principio en ese versículo “…con la medida con que medáis,- a otros - se os volverán a medir”, si usted quiere recibir generosamente, entonces Jesús dice que tiene que dar generosamente. Es sorprendente, la verdad real es que usted tiene la llave de su prosperidad económica, está en sus manos, es la llave de la fe respondiendo a la gracia de Dios y usted puede hacer dos cosas: Puede tomar la iniciativa y dar, no tiene que esperar, puede dar, también puede determinar la proporción que quiere recibir, por que la medida con que da, determina la proporción que recibirá. De manera que no tiene que sentarse pasivamente y decir: Quisiera, tengo la esperanza, sino que puede comenzar a actuar en fe con su dinero, de acuerdo al plan de Dios revelado en el Nuevo Testamento, y entonces su situación económica se convierte en la responsabilidad de Dios.
Bueno, nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré mañana a la misma hora, mañana le diré la primera cosa que necesitamos darle a Dios.
Código: RP-R118-101-SPA