El Plan De Dios Para Su Dinero (Parte 5)

Derek Prince
*Last Updated: marzo de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted al llegar a la conclusión de una semana más. Nuestro tema para esta semana ha sido: “El plan de Dios para su dinero”.
Ayer expliqué una manera sencilla que es tanto práctica como bíblica de poner a Dios primero en el manejo de su dinero y es apartando para Dios la primera décima parte de su ingreso, una forma de dar que tradicionalmente se conoce como “Diezmar”.
Dar el diezmo a Dios es apartar sistemáticamente la décima parte de sus ingresos para Él. Y quiero que vea lo práctico que es, si Dios hubiera pedido la séptima o la tercera parte hubiera sido un verdadero problema matemático para muchos de nosotros, pero todo el mundo puede manejar el diezmo, todo el mundo sabe cómo calcular el diezmo, con solo mover el punto o la coma decimal un espacio a la izquierda, ese es el diezmo. No se necesita ser un genio matemático para saber cuál es su diezmo.
Fuimos bien atrás buscando esta práctica de diezmar hasta encontrarla en el gran Padre de todos los creyentes, Abraham, y después la vimos en Jacob, en Israel, y en el Nuevo Testamento en el sacerdocio de Jesús.El Nuevo Testamento dice en Hebreos 7 y 8, que Jesús es nuestro sumo sacerdote según el orden de Melquisedec; y el capítulo 8 enfatiza varias veces que Melquisedec recibió un diezmo de Abraham. En otras palabras, recibir los diezmos del pueblo creyente de Dios, es parte del sacerdocio de Melquisedec y Jesús está en el mismo orden, por lo tanto lo aceptamos a Él como nuestro sumo sacerdote cuando hacemos lo que hizo Abraham, cuando le damos el diezmo de todo.
Hoy quiero compartir la manera en que Dios nos desafía para que lo probemos, siguiendo este ejemplo bíblico de diezmar. Voy a leer de Malaquías 3, los versículos 7 al 12, Dios habla a Israel:
“Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis estatutos, y no los guardado. Volved a mí, y yo me volveré a vosotros, dice el Señor de los ejércitos. – El Señor está diciendo: No me habéis obedecido, quiero que se vuelvan a mí, y hay una especie de diálogo e Israel responde - ¿Y qué quieres que hagamos?, Pero decís ¿En qué hemos de volver?. ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me estáis robando. – que pensamiento más terrible – Pero decís ¿En qué te hemos robado? En los diezmos y en las ofrendas.”
Note que dejarse la porción que Dios reclama para Él es robar a Dios; usted no robaría a un hombre pero ¿estará usted robando a Dios? … Luego les dice cuál es el resultado de robar a Dios.
“Con maldición estáis malditos, porque vosotros, la nación entera, me estáis robando. – Y el versículo 10 de Malaquías 3, da el remedio - Traed todos el diezmo al alfolí - o a la casa del tesoro – para que haya alimento en mi casa; - este es el remedio para salir de la maldición: Traed todo el diezmo a la casa del tesoro. Y luego dice: - y ponedme ahora a prueba en esto, dice el Señor de los ejércitos, si no os abriré las ventanas del cielo, y derramaré para vosotros bendición hasta que sobreabunde. – o no haya suficiente lugar.”
¿Cuándo es que Dios promete la bendición?, ¿Bajo qué condición? … Que traigamos todo el diezmo al alfolí, y luego dice: Probadme y ve si no haré lo que he prometido; en otras palabras, tenemos que actuar en fe, Dios requiere que le probemos, que lo pongamos a prueba y lo hacemos con nuestro dinero. Después continúa con los otros resultados.
“Por vosotros reprenderé al devorador, para que no os destruya los frutos del suelo, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice el Señor de los ejércitos. Y todas las naciones os llamarán bienaventurados; porque seréis una tierra de delicias dice el Señor de los ejércitos.”
Dios dice: Si me honran de esa manera yo derramaré una bendición que no va a tener lugar para contener, impediré las pestes y detendré al devorador para que no coma lo que es tuyo y todas las naciones te verán y dirán que son gente bendecida y verdaderamente prosperada por Dios. Todo eso es prometido si llevamos todo el diezmo al alfolí.
Voy a resumir ahora unos pocos puntosPrimeramente: Por más de mil años, Dios llevó un registro de lo que daba Israel, Él les había requerido hacía más de mil años que le dieran el diezmo, y en cierto punto dice: He llevado un registro y me han estado robando, recuerde pues que Dios lleva un registro.
Segundo: Dejarse la porción de Dios es robar, no robar al hombre sino a Dios, y trae una maldición sobre los que lo hacen.
Por otro lado, el tercer punto: Traer todos los diezmos produce una bendición, y en los resultados, Dios es glorificado en la bendición que recibe su pueblo.
Y cuarto: Es una muestra de nuestra fe, y de la fidelidad de Dios.Note que tiene que hacerse en fe, ahora Dios dice: Traer todos los diezmos al alfolí. Consideremos por unos momentos lo que es el alfolí y quiero ilustrar esto con un ejemplo natural. ¿Qué es un almacén en lo natural?... es por lo menos dos cosas, es el lugar de donde sacamos el alimento y es el lugar de donde obtenemos la semilla para sembrar en la vida de otros; usted como cristiano recibe su alimento espiritual de cierto lugar y recibe lo que necesita sembrar en las vidas de otros, probablemente del mismo lugar. Cualquiera que sea ese lugar, ese es el alfolí, el lugar donde necesita llevar sus diezmos, si usted pertenece a una iglesia local que llena esas dos necesidades, entonces, ese es su alfolí, sea fiel en llevar sus diezmos allí, pero hay muchos cristianos que no tienen ese privilegio y tienen que considerar la fuente de su alimento y de la semilla que siembran.
Y quiero terminar este resumen con una pequeña parábola que no voy a interpretar: Si usted almuerza en el comedor de Juan, no paga su cuenta en el comedor de José.
Ahora necesito decir que diezmar no es el fin de dar a Dios, ese el comienzo, pone el fundamento para nuestro dar continuo y sistemático a Dios. La Biblia también habla de otras dos categorías principales: Ofrendas y limosnas; nosotros realmente puesto que es su porción legítima. Ofrendas son las que damos arriba de los diezmos.Veamos todas las opciones que tenía Israel que están en Deuteronomio 12:6, Dios dice:
“Y allí traeréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, la contribución de vuestra mano, vuestras ofrendas votivas, vuestras ofrendas voluntarias y el primogénito de vuestras vacas y de vuestras ovejas.”
Allí se menciona el diezmo y seis clases de ofrendas, las voy a repetir; los holocaustos, las contribuciones, lo que se ha comprometido a ofrendar, las ofrendas voluntarias y el primogénito del ganado; en otras palabras, hay una gran variedad de ofrendas que podemos dar al Señor, pero no ofrecemos los diezmos a Dios, simplemente regresamos a Dios su porción bíblica.
Y además está lo que la Biblia llama, limosnas, o lo que se conoce como caridad, no la damos a Dios, la damos a personas necesitadas, a los pobres y a los afligidos; la Biblia tiene mucho que decir al respecto, mucho más de lo que algunos cristianos han oído. Esto es lo que dice Jesús en Lucas 12:32 al 34:
“No temas, rebaño pequeño, porque vuestro Padre ha decidido daros el reino. Vended vuestras posesiones y dad limosnas; haced bolsas que no se deterioran, un tesoro en los cielos que no se agota, donde no se acerca ningún ladrón, ni la polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”
Donde usted pone su dinero, allí está su corazón, no puede tener el dinero en un lugar y su corazón en otro, y Jesús dice que nos portemos como hijos del Rey, vuestro padre os ha dado el reino y podéis ser generosos, dad al pobre, poned vuestro tesoro en los cielos.Y en Eclesiastés 11, versículos 1 y 2, en el Antiguo Testamento hay otro cuadro maravilloso de lo que hacemos cuando damos al pobre, dice allí:
“Echa tu pan sobre las aguas, que después de muchos días lo hallarás, reparte tu porción con siete, o aún con ocho porque no sabes que mal puede venir sobre la tierra.”
Espero que pueda ver la enseñanza allí; cuando usted da al pobre, está tomando un seguro con Dios. El escritor dice: “da a siete - es tu deber- o a ocho - es más que tu deber- porque no sabes que mal puede venir sobre la tierra.” En otras palabras, si haces con tu dinero lo que Dios dice, cuando venga el desastre, Dios cuidará de ti, esta es su garantía, su seguro; dar es un seguro contra tiempos malos.
Quiero mencionar para terminar el testimonio de Oswall. J. Smith, que por muchos años fue pastor de la iglesia en Toronto – Canadá. Durante la depresión de los años treinta en adelante, él escribió un libro que cientos de hombres necesitados venían a su oficina todos los días pidiendo ayuda económica de la iglesia y dicen que la dio a cientos de ellos, pero dicen que él siempre preguntó a cada hombre si era fiel con su diezmo cuando tenía un ingreso, y dicen que en toda su experiencia ningún hombre que le solicitó ayuda había sido fiel con sus diezmos; llegó a la conclusión que Dios había cuidado de los que habían diezmado fielmente.
Bueno, nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré la semana entrante a la misma hora, para continuar con este tema: “El plan de Dios para su dinero”.
El anterior programa ha sido una presentación del ministerio internacional del Doctor Derek Prince, estamos plenamente seguros que este mensaje ha sido de grata bendición para su vida lo cual le invitamos a que nos escriba y nos de su testimonio, diríjase a la siguiente dirección: Ministerio de Derek Prince, PO Box 19502, Charlotte, Carolina del Norte 28219, Estados Unidos de América
Código: RP-R117-105-SPA