La Ofrenda es Parte de la Adoración

Derek Prince
*Last Updated: abril de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted para compartir el tema tan importante de esta semana “El plan de Dios para su dinero”.
En mis dos charlas anteriores de esta semana, he dicho primeramente que Dios tiene un plan completo para su vida y que ese plan incluye su dinero, también compartí dos condiciones esenciales para encontrar el plan de Dios para su vida, incluyendo su dinero que declara Pablo en Romanos 12 en los versículos 1 y 2. La primera condición es entregarse sin reservas a Dios para su servicio. La segunda condición es la renovación de su mente, como lo expreso yo, es aprender a pensar como Dios.
Bien, sin cumplir esas dos condiciones usted no podrá recibir el plan de Dios para su dinero, usted lo podrá escuchar pero no lo podrá recibir porque Dios no se lo dará hasta que llene esas dos condiciones básicas:
Primero, entréguese sin reservas a Dios para su servicio.
Y segundo, aprenda a pensar en la forma que Dios piensa.
Luego dije que el plan de Dios está resumido en una hermosa palabra, “prosperidad”, es prosperidad del alma, prosperidad del cuerpo, y prosperidad económica y de bienes materiales.
También ayer dije algo de gran importancia, nuestra actitud hacia al dinero revela nuestra verdadera actitud hacia Dios. Jesús dijo en Mateo 6:24:
“Nadie puede servir a dos señores, porque, o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas o a Mamón.”
Nos enfrenta una elección, si elegimos a Dios, no servimos a Mamón, que es la fuerza espiritual maligna que manipula a la gente por medio de su actitud hacia el dinero. Si actitud hacia Dios es correcta, su actitud hacia el dinero será correcta también, si nos aferramos a Dios, si permanecemos fieles a Él, entonces despreciaremos a Mamón, no dejaremos que ese poder satánico dicte en nuestras vidas. Y enfrentamos una situación en la que tenemos que hacer una cosa o la otra, no hay posibilidad alterna, no hay neutralidad.
Hoy quiero mostrarle que Dios quiere que usted vea su dinero como algo santo, algo que necesitamos ofrecer en adoración a Dios, y que sin hacer esto nuestra adoración es incompleta. Primeramente el libro de Éxodo 23, los versículos 14 y 15, Dios da reglas de cómo Israel deberá venir, esto es todo varón entre ellos, tres veces al año a Jerusalén, al templo para ofrecer adoración y celebrar delante de Dios, y esta es parte de las reglas que da:
“Tres veces al año me celebraréis fiesta, guardarás la fiesta de los panes sin levadura, siete días comerás pan sin levadura como yo te mande, en el tiempo señalado del mes de Abid, pues en el saliste de Egipto y nadie se presentará ante mí con las manos vacías.”
Esta es parte de la ordenanza de Dios para la adoración y la celebración en el templo, usted debe venir en el tiempo señalado por Dios, de la manera señalada por Dios, y ningún Israelita debía venir con las manos vacías, todo israelita debía traer una ofrenda a Dios como parte de la adoración y la celebración.
También en el Salmo 96, versículos 8 y 9 el salmista dice, generalmente a todo el pueblo de Dios:
“Tributad al Señor la gloria debida a su nombre; traed ofrenda, y entrad a sus atrios, adorad al Señor en vestiduras santas…”
Note, traed ofrenda y entrad en sus atrios, pero no venga sin ofrenda, el pasaje allí resalta tres verdades importantes con respecto a las ofrendas para Dios, de dinero y de cualquier otra clase.
Primero, da gloria a Dios, el salmista dice: “Tributad al Señor la gloria debida a su nombre, traed ofrenda…” ¿De qué manera tributamos gloria a Dios?, trayéndole una ofrenda-
Luego dice: “traed ofrenda y entrad en sus atrios”, así que traer una ofrenda a Dios nos da acceso a sus atrios, no tenemos derecho de reclamar acceso a Dios si no venimos con una ofrenda; Dios dijo – como ya cité – “ningún israelita vendrá con las manos vacías”, si usted quiere estar delante de Dios y entrar en sus atrios, tiene que traed una ofrenda.
Y tercero dice, “adorad al Señor en vestidura santa o en la hermosura de la santidad”, y el contexto es exactamente el mismo. ¿Qué nos dice eso entonces? … Nos dice que traer una ofrenda es una parte señalada por Dios de nuestra adoración, que nuestra adoración no es completa hasta que traigamos una ofrenda para Dios.
Ya dije al principio de la semana que cuando damos nuestro dinero a Dios estamos dando una parte muy importante de nuestra vida, estamos dando realmente nuestro tiempo, nuestra fuerza, nuestros talentos, la mayoría de nosotros ponemos el mejor esfuerzo de nuestras vidas en el trabajo que nos conduce, o que nos produce un ingreso; cuando ofrecemos a Dios la parte señalada de nuestro ingreso, nos ofrecemos a nosotros mismos a Dios, realmente no hay nada más santo que podamos ofrecer a Dios que nosotros mismos. Y Dios dice: si quieres entrar en mis atrios, si quieres aparecer ante mí, si quieres dar gloria, si me quieres adorar en la hermosura de la santidad, trae tus ofrendas. Vea usted pues, que traer ofrendas, adorar, y la santidad, están conectadas muy de cerca en el plan de Dios para su vida.
Ahora quiero compartir con usted otro punto muy importante que muchos en el pueblo de Dios no entienden plenamente, Dios lleva un registro de lo que da su pueblo, Dios tiene un libro de cuentas para cada uno de nosotros. Voy a leer un pasaje del Antiguo Testamento para ilustrar esto, en Números 7, los versículos 10 al 27, es un capítulo bien largo, si bien lo recuerdo tiene 89 versículos, y la mayoría de ellos son para describir lo que los doce príncipes o líderes de las tribus de Israel ofrecieron a Dios. Cada uno ofreció exactamente lo mismo, pero lo sorprendente es que cada una de sus ofrendas está descrita en detalle, artículo, por artículo, Dios no dice: el segundo príncipe ofreció lo mismo que el primero, tampoco dice: todos los príncipes ofrecieron cada uno esto; sino que pormenoriza cada artículo en la ofrenda de cada uno. La Biblia es un libro muy económico, no desperdicia espacio, de manera que cuando Dios hace esto para ilustrarlo cuidadosamente que lleva el registro de lo que ofrecemos. Leamos ahora la ofrenda del primer príncipe:
“Y los jefes presentaron la ofrenda para dedicación del altar el día en que fue ungido, los jefes presentaron su ofrenda ante el altar. Entonces el Señor dijo a Moisés: Que presenten su ofrenda, un jefe cada día, para la dedicación del altar. - De manera que este proceso de ofrendar duró doce días, - Y el que presentó su ofrenda el primer día fue Naasón, hijo de Abinadab, de la tribu de Judá, y su ofrenda fue una fuente de plata de ciento treinta siclos de peso, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal, un recipiente de oro de diez siclos lleno de incienso – eso valdría miles de dólares en nuestros días – un novillo, un carnero y un cordero de un año como holocausto, un macho cabrío como ofrenda por el pecado, y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Naasón hijo de Aminadab.”
Note pues que Dios guardó un registro en detalle absoluto de lo que cada líder ofrendó, e hizo que fuera preservado en la escritura.
Otro punto que quiero mostrar en el Nuevo Testamento es que Jesús nota lo que damos, oiga esto en Marcos 12, en los versículos 41 al 44:
“Jesús se sentó frente al arca del tesoro y observaba como la multitud echaba dinero en el arca del tesoro – Jesús pensó que valía la pena sentarse a observar como ofrendaba la gente, y quiero decirle que Él hace lo mismo hoy, usted no lo podrá ver, pero Él está allí observando cómo da y que da – y muchos ricos echaban grandes cantidades y llegó una viuda pobre y echó dos pequeñas monedas de cobre, osea un cuadrante. Y llamando a sus discípulos dijo: En verdad os digo que esta viuda pobre echó más que todos los contribuyentes al tesoro, porque todos ellos echaron de lo que les sobra, pero ella de su pobreza, echó todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir.”
Aquí hay dos puntos: Jesús vio lo que cada uno daba y estimó su valor; segundo, Dios mide lo que damos, por lo que nos dejamos, la que puso la menos cantidad fue la que dio más, porque según Jesús, no le quedaba nada. Tenga eso en mente, cuando Dios estima lo que usted da, Él ve lo que usted se deja.
Y un punto final, un día, cada uno de nosotros daremos cuenta a Dios, Romanos 14:12:
“De modo que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí mismo.”
Eso nos espera a cada uno de nosotros, y la frase “dar cuenta” en el original griego se usa principalmente para cuentas de dinero, no exclusivamente, pero si principalmente; así que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de su dinero.
Bueno, nuestro tiempo de terminó, regresaré mañana a la misma hora, mañana explicaré una manera sencilla pero práctica para poner a Dios primero en nuestro manejo de dinero.
Código: RP-R117-103-SPA