Me alegro de estar nuevamente con usted para compartir las preciosas verdades de las escrituras que han hecho la diferencia entre el éxito y el fracaso en mi vida y que pueden hacer lo mismo en la suya.

Esta semana estoy continuando con el tema que comencé la semana pasada “Si quiere lo mejor de Dios”, hemos estado viendo juntos varias maneras apropiadas para completar esta frase, “Si quiere lo mejor de Dios ….”, haga esto o aquello. Pero ahora he sugerido 4 maneras: La primera: Quiera lo mejor de Dios; si quiere lo mejor de Dios, decídase por ello, no se contente con menos, es una decisión.

Segundo: Si quiere lo mejor de Dios, enfóquese en Jesús, no quite nunca sus ojos de Él, Él es el primero y el último, el autor y consumador de nuestra fe.

Número tres: Si quiere lo mejor de Dios, medite en la palabra de Dios; es la clave para el verdadero éxito y prosperidad.

Y número cuatro: Si quiere lo mejor de Dios, haga amistad con el Espíritu Santo, el Espíritu Santo es una persona, Él es el administrador de las riquezas totales del reino de Dios, solo cuando nos relacionamos con Él, entramos realmente en nuestra herencia, y llegamos a ser hijos maduros de Dios.

Hoy quiero compartir todavía una quinta manera de responder y completar la frase: Oiga y obedezca la voz de Dios; la frase completa sería “Si quiere lo mejor de Dios, aprenda a oír y obedecer la voz de Dios”.

Primero quiero enfatizar que esto es algo que no nos viene naturalmente, yo diría que en cierto sentido la vieja naturaleza adámica es sorda a la voz de Dios, no es normal que el viejo Adán, la vieja naturaleza carnal oiga la voz de Dios, es algo que necesita ser aprendido, es algo que se tiene que cultivar y con cuidado. Y quiero sugerirle que si usted quiere lo mejor de Dios, usted va a tener que cultivar como va a oír la voz de Dios; y el mundo está lleno de un sin número de voces que nos bombardean a diario, que nos asedian, que demandan nuestra atención y no obstante en medio de todo está ese silbo apacible de la voz de Dios con infinita sabiduría, infinita autoridad y que es la clave para nuestro bienestar.

Yo quiero que usted sepa que las escrituras revelan una tremenda motivación para cultivar la habilidad de oír la voz de Dios, el éxito de nuestra relación con Dios y nuestro andar con Él dependen de esto, es decir, de oír la voz suya.

Quisiera darle algunos ejemplos específicos: Primeramente, en la recepción de salud y sanidad; sin duda alguna las escrituras dicen que la clave es tener la habilidad de oír la voz de Dios. Así lo dice claramente Éxodo 15:26, cuando Moisés habla a los hijos de Israel y dice:

“Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, - el hebreo die: Si oyendo oyeres la voz del Señor tu Dios, es un hebreismo, una forma muy enfática, si oyeres con extremo cuidado la voz del Señor tu Dios - e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.”

Dios se ofrece para ser su médico personal, pero la condición básica es que oiga diligentemente la voz del Señor. Y más adelante en el Antiguo Testamento en el libro de Deuteronomio, Moisés revela que la clave para todas las bendiciones de Dios es oír y obedecer su voz. Deuteronomio 28, versículos 1 y 2 dicen así:

“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, - el hebreo es el mismo: Si oyendo oyeres la voz de Jehová tu Dios- para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.”

Note que dos veces Moisés dice: la condición es oír y obedecer la voz de Dios, y él dice que si usted hace esto, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán; usted no necesita seguir las bendiciones porque las bendiciones lo alcanzarán a usted si aprende a oír la voz de Dios. Por otro lado en el mismo capítulo de Deuteronomio capítulo 28, un poco más adelante en el versículo 15, nos advierte que si no oímos la voz del Señor nuestro Dios, será exactamente lo opuesto, el lugar de bendiciones traerá maldiciones. Deuteronomio 28:15

“Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.”

De manera que el no oír y obedecer la voz de Dios tiene por consecuencia todas las maldiciones, oír y obedecer trae todas las bendiciones; esa es la línea que divide las bendiciones de las maldiciones, es oír y obedecer la voz del Señor o no oír y no obedecer la voz del Señor.

Y más adelante aún en Jeremías capítulo 7, versículos 22 y 23, el Señor establece la condición principal para llegar a ser su pueblo, habla a Israel así:

“Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto. Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.”

Dios dice que las ordenanzas de la ley relacionadas con el templo y el sacerdocio y los sacrificios son secundarias, Dios dice: Lo que mandé a ustedes cuando los saqué de Egipto, no fueron sacrificios, ni ofrendas, ni requisitos legales, sino que oyeran y obedecieran mi voz, y por implicación lo que dice es esto: Los sacrificios son buenos si proceden de oír mi voz, pero si solo ofrecen sacrificios sin oír mi voz, no los califica para ser mi pueblo, serán mi pueblo si oyen y obedecen mi voz.

Esta es la frase más corta que yo conozco en las escrituras que dice que es el pueblo de Dios: Obedezcan mi voz y yo seré vuestro Dios y ustedes serán mi pueblo.

Bien, esto no cambia en el Nuevo Testamento, en el Nuevo Testamento la condición para pertenecer a Jesucristo es la misma, Jesús lo dice muy sencillamente en Juan capítulo 10, versículo 27

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen”.

¿Quiénes son mis ovejas?, son el pueblo de Jesús, no son necesariamente los católicos o los protestantes, los metodistas, o lo que sea; el pueblo de Dios son aquellos que oyen su voz y lo siguen. Y si usted no oye su voz no lo puede seguir, esa es siempre la marca del verdadero pueblo de Dios, Oír su voz.

En conexión con este tema de oír su voz, quiero darle dos advertencias importantes: La primera es que aprenda a obedecer prontamente, y quiero enfatizar prontamente. Abraham aparece en la Biblia como ejemplo de todos los que creen y una de las maneras en la que nos es cuando oía la voz de Dios, obedecía prontamente sin tardanza. Este es un ejemplo de su obediencia en Génesis 22, versículos 2 y 3:

“Y – el Señor – dijo – a Abraham- : Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo, etc ….”

Note que dice que Abraham se levantó muy de mañana, tan pronto como le fue posible, se aprestó para obedecer la palabra que había obedecido de Dios y quiero decirle por experiencia y por observación que cuanto más de tarde en obedecer a Dios, tanto más difícil se vuelve, la única manera de obedecer a Dios es haciéndolo prontamente, la primera vez que hable.

Y luego la segunda advertencia o más bien un ejemplo negativo de alguien que tardó en obedecer a Dios es la esposa de Lot, que salió de Sodoma pero salió tan lentamente que nunca lo logró, miró hacia atrás y fue convertida en una estatua de sal. Y uno de los versículos más cortos en el Nuevo Testamento es este en las enseñanzas de Jesús en Lucas 17:32 “Acordaos de la mujer de Lot.” En otras palabras, no retarde su obediencia, después pudiera ser demasiado tarde.

Y la segunda advertencia es que debe estar preparado para parecer insensato ante el hombre, en 1 Corintios 1:25, Pablo dice esto: “Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.” Si a usted le preocupa lo que la gente piensa, quizá pierda la opinión de Dios. Y también en 1 Corintios 3:18, Pablo es muy enfático cuando dice:

“Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.”

En otras palabras, para llegar a ser verdaderamente sabio, tiene que comenzar a ser un insensato y mucha gente tropieza con eso, hay muchos ejemplos de esto en la Biblia, Noé que construyó un arca en tierra seca, cuando nadie había visto nunca lluvia, eso era insensato; pero se trataba de la sabiduría de Dios. Naamán en capitán sirio que se metió en el río Jordán y expuso su piel leprosa, se sumergió siete veces, que insensato!, pero fue sanado. El hombre que nació ciego en Juan capítulo 9, sobre cuyos ojos Jesús untó barro y dijo que se fuera a lavar en el estanque de Siloé, que insensato debió parecerle a los demás, andando a tientas con barro en los ojos camino a Siloé pero fue sanado.

Y también pienso de mi propia situación hace algunos años cuando predicaba en África Oriental, durante siete días tuve una serie de servicios y al final de cada mensaje decía: Si alguno quiere que ore por sanidad, póngase de pie, y había una mujer ciega que era traída por un niño todos los días, seis días se puso en pie, yo oré y nada sucedía, yo sentía cierta turbación por ella; el séptimo día ahí estaba ella, yo dije: Si usted quiere que ore por su sanidad póngase de pie, cerré mis ojos y no pude dejar de pensar: ¿Qué le pasará a esa pobre mujer? … Cuando abrí los ojos allí estaba ella, venía al frente sin el muchacho, para mostrar que sus ojos habían sido sanados, ella también tuvo que disponerse a parecer una insensata.

Bueno, nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré mañana a la misma hora, mañana continuaré con otra cosa que es importante para obtener lo mejor de Dios

Como
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