Me alegro de estar nuevamente con usted para seguir compartiendo este reto en nuestro tema “Si quiere lo mejor de Dios”.

En mis dos charlas introductorias dije que la palabra “si” al principio de nuestro tema, lo confronta a usted con una alternativa ¿Quiere lo mejor de Dios o no?, esa es una decisión que usted tiene que tomar.

También dije que en cuanto a Dios respecta, Él quiere lo mejor para usted, y Él ha dado una provisión completa para que lo tenga, por lo tanto la voluntad de Dios y su completa provisión son dos verdades establecidas, no hay dudas acerca de ellas; lo único que queda por definirse es su respuesta a la provisión de Dios.

En mis charlas restantes de este tema, compartiré con usted ciertas maneras específicas en que necesita responder a esta alternativa que se le presenta, los consejos que le daré están basados en tres cosas: Primero, las escrituras, la palabra de Dios; Segundo, en mi experiencia que se extiende a más de cuarenta años; Y tercero, mi observación de otros He estado asociado a través de los años con muchísimos cristianos y he observado a algunos que parecen ser personas de ciento por uno, unos que son sesenta por uno, y otros que son treinta por uno, y he tratado de aprender al observarlos; he observado particularmente a las personas que parecen ser ciento por uno, y me pregunto ¿Qué hay en sus vidas, en su carácter, en su manera de relacionarse con los hombres que los hace personas ciento por uno?. Así que compartiré con usted por el resto de esta semana y la semana próxima, algunos de estos principios que Dios me ha enseñado.

Quiero empezar hoy con el que yo considero es el primero y más básicos de los principios y cuando le diga lo que es creo que se sorprenderá, tal vez no lo encuentre así en el sentido inmediatamente; recuerde, el tema es “Si quiere lo mejor de Dios”, entonces estas son las cosas que tiene que hacer: Requisito número uno: Si quiere lo mejor de Dios, quiera lo mejor de Dios, ¿entiende lo que digo?. Si quiere lo mejor de Dios la primera cosa que tiene que determinar en su mente es que sí quiere lo mejor de Dios, esta es la decisión básica y clave y que no se conformará con menos. Repetiré; tiene que querer lo mejor de Dios y tiene que decidir que no se conformará con nada menos que lo mejor de Dios, Dios no nos obligará a tomar esa decisión, depende de nosotros tomar la determinación.

Ahora quiero ilustrar este principio con la historia de dos hermanos gemelos Jacob y Esaú, y quiero destacar de esta historia brevemente resumida lo que yo considero es el principio clave, hay algunas declaraciones extraordinarias hechas por Dios en las escrituras acerca de Jacob y Esaú, declaraciones sorprendentes. Por ejemplo en Malaquías capítulo 1 versículos 2 y 3, el Señor le habla a Israel que son los descendientes de Jacob y les dice esto:

“...¿No era Esaú hermano de Jacob? dice Jehová. - la respuesta es: Sí eran gemelos – Y amé a Jacob, - Dice Dios - y a Esaú aborrecí”

Note eso, eran hermanos gemelos, pero Dios dice: Amé a Jacob y aborrecí a Esaú, la actitud de Dios ante los dos hermanos, era completamente opuesta, amaba a uno pero aborrecía al otro. Y esto lo comenta el apóstol Pablo en Romanos capítulo 9, versículos del 10 al 13, donde dice lo siguiente acerca de estos hermanos gemelos:

“Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre, - no solo habían nacido de la misma madre sino también del mismo padre, eran hermanos gemelos absolutos - (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), se le dijo: - a Rebeca - El mayor – es decir Esaú - servirá al menor. – a Jacob. Así que Jacob fue preferido sobre Esaú aún antes de que nacieran, aunque eran gemelos. Y luego cita ese pasaje en Malaquías - Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.”

Ese pasaje de las escrituras da lugar a dos preguntas muy importantes: La primera es: ¿Qué vio Dios en Jacob que aprobó? Y la segunda es: ¿Qué vio Dios en Esaú que desaprobó? … Porque amó a Jacob y aborreció a Esaú.

Le daré una breve descripción de sus personalidades como están en las escrituras empezando con Esaú; Esaú era un buen tipo, fuerte, activo, varonil, un cazador, no le hacía daño a nadie, era el favorito de su padre, y perdía cada vez que tenía una confrontación con su astuto hermano gemelo Jacob.

¿Y que de Jacob?; Jacob era astuto, determinado, e inescrupuloso, nunca salía perdiendo de su negocio, lo que a nadie le gustaba; le compró a Esaú su primogenitura por un guiso, cuando su hermano tuvo hambre lo persuadió para que le vendiera su inestimable primogenitura por nada más que un guiso, si alguna vez hubo una ganga, esa fue; engaño a su padre para obtener su bendición y ganó una fortuna a expensas de Labán que era tanto su tío como su suegro. Así que de ninguna manera consideraríamos a Jacob como un buen tipo, de acuerdo con los principios del mundo de hoy, la mayoría de las personas preferirían a Esaú, pero Dios no.

Así que llegamos a esta pregunta clave ¿Por qué prefirió Dios a Jacob? … Y le daré una razón básica que creo que es la clave de todo; la razón es esta: Jacob apreciaba lo que Dios tenía que dar, Esaú era diferente. Lo diré de nuevo, Jacob apreciaba lo que Dios tenía que dar, Esaú era diferente.

En Hebreos capítulo 12, tenemos una consideración de lo que Dios piensa acerca de la indiferencia y su opinión es muy diferente a la de muchos cristianos. Hebreos 12, del 15 al 17, comentando acerca del comportamiento de Esaú el autor dice:

“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.”

Note como se describe a Esaú, es llamado profano, y es puesto en el mismo nivel que los fornicarios, profano porque por una comida, un guiso, vendió sus derechos de herencia, y las escrituras dicen: Esaú despreció su primogenitura. Quiero decir que de acuerdo a los principios de Dios, ser indiferente ante lo que Dios tiene que ofrecer es profano y Dios lo aborrece.

Veamos el lado opuesto, veamos la actitud de Jacob hacia lo que Dios tenía que ofrecer y usted tendrá que terminar la historia luego, tomaré solo un acontecimiento clave: Cuando iba de vuelta a su tierra se encontró de noche con un ángel, un mensajero de Dios, y luchó con él toda la noche; y diré que esto es muy característico de Jacob, él era un luchador. Este es el relato en Génesis 32, del 24 al 28:

“Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.”

El significado de Israel como se interpreta allí, es el que lucha con Dios, que característico, Jacob era un luchador, pero tenía un principio clave, quería lo mejor de Dios. Le dijo a este ángel: No te dejaré ir hasta que me bendigas. Yo creo que esa es la clave del favor de Dios para con Jacob, Dios no olvidó las faltas en la personalidad de Jacob, Dios nunca lo hace, pero porque Jacob no se conformó con nada menos que lo mejor de Dios, él pudo gradualmente tratar con Jacob para que fuera el tipo de hombre que Él quería que fuera. Pero Dios necesitaba ese punto de partida de Jacob, no se conformaría con menos que lo mejor de Dios.

Me gustaría preguntarle al terminar esta charla de hoy ¿Tomará usted la misma decisión? … No me conformaré con nada menos que lo mejor de Dios.

Como
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