Un Corazón Fértil

Derek Prince
*Last Updated: abril de 2026
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Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted en el comienzo de otra semana, en la que estaré compartiendo más “Llaves para vivir con éxito”, que Dios ha puesto en mis manos a través de muchos años de experiencia personal y de ministerio cristiano. El título del tema de esta semana es una frase incompleta “Si quiere lo mejor de Dios ...” La palabra de introducción “Si”, lo enfrenta inmediatamente con una elección, ¿Quiere usted lo mejor de Dios o no?. La segunda parte incompleta en esta frase me permite compartir con usted algunas cosas que usted necesitará hacer si decide que realmente quiere lo mejor de Dios. Para cuando haya completado esta serie de charlas, habré mencionado ocho cosas que usted necesitará hacer.
Pero primero, permítanme decir "Gracias" a aquellos de ustedes que me han estado escribiendo. Antes de terminar esta charla, les daremos una dirección postal a la que pueden escribir. Significa mucho para mí escuchar cómo este ministerio radial mío les ha estado ayudando y bendiciendo, así que tómense el tiempo para escribir, incluso si es solo una breve nota personal. Ahora, volvamos a nuestro tema, "Si quieres lo mejor de Dios".
Nuestra relación personal con Dios nunca es de un solo lado, no es una calle de una sola vía, siempre hay dos direcciones, siempre hay dos lados. Por un lado está lo que Dios dispone para nosotros, y por otro lado está como respondemos nosotros a lo que Dios ha dispuesto; la clase de vida que experimentemos realmente, será determinada por el intercambio de estos dos factores: Lo que Dios dispone para nosotros y cómo respondemos nosotros.
Esto está ilustrado muy claramente por una de las grandes parábolas que enseñó Jesús, la parábola del sembrador, y quiero recapitular brevemente las lecciones de la parábola y luego las aplicaré a nuestro tema “Si quiere lo mejor de Dios”. Quizás usted se acuerde de la parábola, se trata de un hombre que salió a sembrar, y la semilla cayó en cuatro clases diferentes de tierra; primero alguna cayó sobre el camino y porque la tierra estaba dura, pisoteada por los que habían pasado por allí, la semilla nunca entró si quiera en la tierra y las aves del cielo vinieron y la comieron y no produjo nada. La segunda clase de suelo en que cayó la semilla se describe como pedregosa y la semilla entró un poco y cuando la raíces se encontraron con la piedra, creció rápidamente pero no tenía profundidad, de manera que cuando el sol calentó, se secó y tampoco produjo nada. La tercera clase de suelo, se llamó la de entre espinos, y allí los espinos crecieron juntos con la semilla y la ahogaron, no recibió suficiente aire, ni alimento, y esta tampoco produjo nada permanente ni bueno. Luego está la cuarta clase de suelo que se describe como, buena tierra.
En estas charlas no quiero tratar con las primeras tres clases de suelo, quiero enfocar lo que considero es el clímax de esta parábola. Es la buena tierra el objetivo que Jesús persigue, confío que hablo a personas que tienen un corazón que es buena tierra, voy a leer lo que Jesús dijo de la buena tierra y de la semilla que cayó en ella, y esto está en Mateo capítulo 13, versículo 23, donde Jesús dice:
“Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.”
Note que este es el hombre que produce una cosecha, y los dos factores claves son estos: Oye la palabra y la entiende. Y esto es cierto de todo aquel que representa la buena tierra, pero aunque todos los que representan la buena tierra producen, hay una diferencia muy importante en la cosecha que producen, algunos producen a ciento por uno, otros sesenta y otros solo treinta veces lo que se sembró. En otras palabras, por cada semilla sembrada, algunos producen cien semillas, otros sesenta y todavía otros treinta. De manera que hay tres niveles de producción: ciento por uno, sesenta por uno y treinta por uno, y es interesante observar que ciento por uno es mayor que la suma de los otros dos, los otros dos: sesenta y treinta, suman noventa. De manera que uno produce más que los otros dos juntos; y encuentro este principio que se encuentra en todas las escrituras, las personas que llegan a producir a su potencial máximo, son mucho más productivas que la suma de las otras personas que solo producen en parte.
Ahora quiero enfocar particularmente el ciento por uno, yo considero esto representativo de los que quieren todo lo mejor de Dios y quiero leer un comentario que Jesús hace en otra versión de la misma parábola, en Lucas capítulo 8, versículo 15 que una interpretación, una aplicación de la misma parábola con referencia a la buena tierra, y esto es lo que Jesús dice:
“Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.”
Bien, en esta descripción hay dos factores que son de importancia vital y ambos están relacionados con nuestro tema de querer lo mejor que Dios tiene: Primero está, la clase de corazón, se describe como bueno y noble o recto; otra traducción pudiera ser “sincero”, de manera que el primer requisito es sinceridad o apertura, no encubrir nada, no tener dos medidas, es el primer requisito.
Y el otro requisito de la respuesta es una que tiene tres partes: Oyen la palabra, la retienen y perseverando producen fruto. Yo pienso que estos tres factores son de importancia extrema y quiero enfatizarlos en relación con nuestro tema; oír la palabra, retenerla y perseverar. Y quiero sugerir que la perseverancia es una clave para el tema que estamos discutiendo, si quiere lo mejor de Dios.
Los principios desarrollados en esta parábola nos confrontan para que hagamos una decisión y no puedo sobre enfatizar la importancia de la decisión en nuestro caminar de fe. Algunas personas no se dan cuenta que el curso de nuestras vidas depende en última instancia de las decisiones que hacemos, no de nuestros sentimientos, sino de nuestras decisiones; y la decisión que tenemos que hacer a la luz de esta parábola es esta: ¿Cuánto quiero producir?, ¿estaré satisfecho con el treinta por uno?, ¿intento producir sesenta veces o mi meta es lo mejor que Dios tiene ... intento producir cien veces?. Y quiero decirle que mientras escucha, lo confronta para que haga su decisión, Dios lo confronta, Él mismo en persona, el hecho de que usted esté oyendo esta enseñanza automáticamente lo obliga a hacer una decisión ¿Quiere usted lo mejor de Dios?, ¿Va a apuntar a producir ciento por uno, o se contentará con setenta, o sesenta o treinta por uno?.
Pues bien, lo que usted logre depende de la respuesta de su corazón. Un poco antes dije que en la relación con Dios hay dos lados; un lado es lo que Dios nos presenta a nosotros y el otro es la manera en que respondemos a lo que Dios presenta, y eso es lo que será decisivo en su vida, la manera de su respuesta.
Y también en la parábola que vimos en la interpretación de Lucas 8, vimos que había allí tres aspectos de la buena respuesta; primero, oír la palabra de Dios; segundo, retenerla; tercero, perseverar en lo que hacemos.
Ahora, en las charlas que siguen el resto de esta semana y también de la siguiente, voy a explicar ciertas cosas que son necesarias si queremos obtener lo mejor de Dios, le daré ciertas aplicaciones específicas de estos principios, y lo que tengo que decirle está basado en tres cosas: Primero: Las escrituras Segundo: Mi experiencia personal, que se extiende a lo largo de cuarenta años. Y tercero: Mi observación de otros. He tenido el privilegio de estar asociado con muchos cristianos de diferentes trasfondos, diferentes razas, diferentes países, etc, y los he observado, particularmente a aquellos que yo considero han tenido éxito en dar fruto a ciento por uno, y he tratado de aprender de sus vidas, los principios que los llevaron al éxito. Si usted quiere lo mejor de Dios, ¿qué es lo que tiene que hacer?, lo que compartiré será de las escrituras, de mi experiencia personal y de mi observación de otras personas que han vivido con éxito su vida cristiana.
Bueno, nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré nuevamente mañana a la misma hora, en mi charla de mañana explicaré la manera en que Dios ha hecho posible que produzcamos a ciento por uno.
Código: RP-R110-101-SPA