Me alegro de estar nuevamente con usted en la conclusión de otra semana, hoy continuaré y completaré el tema que comenzamos la semana pasada “¿Necesita sanar su lengua?”.

En la charla ayer respondimos a una pregunta que es básica en todo este tema de la lengua, “¿Por qué nos dio el creador a todos una lengua?”, encontramos la respuesta comparando dos pasajes de las escrituras, uno del Antiguo Testamento del libro de los Salmos, y el otro del Nuevo, el libro de los Hechos.En los Salmos, David usa esta frase: “mi gloria se goza”; pero la cita de ese pasaje en el día de pentecostés en el libro de los Hechos por Pedro dice: “se gozó mi lengua”. Lo que David llama su gloria, Pedro lo llama, su lengua.Esta es la clave para entender porqué nos dio Dios una lengua, nuestra lengua es nuestra gloria. ¿Porqué?, porque es el miembro sobre todos los otros de nuestro cuerpo con el que glorificamos a Dios. El propósito supremo, la verdadera razón de ser de la lengua es glorificar a Dios, nuestra lengua es nuestra gloria.Como resultado vemos que el uso de la lengua que no sea el de glorificar a Dios es un mal uso, y por esto tenemos que aprender a recibir la provisión sobrenatural de Dios para usar nuestra lengua para la gloria de Dios; esta provisión sobrenatural viene por el Espíritu Santo “No os embriaguéis con vino - dice Pablo – antes bien sed llenos del Espíritu, hablando … etc, etc”.Solo el Espíritu Santo nos puede capacitar para usar nuestras lenguas con el propósito para el que fueron creadas; no es suficiente renunciar a lo negativo, tenemos que rendirnos a lo positivo.

Hoy quiero explicar la manera en que el uso correcto de la lengua nos vincula con Jesús, nuestro sumo sacerdote de una manera muy especial. La mayoría de los pasajes que citaré están en el libro de Hebreos, porque esta epístola sobre todos los otros libros de la Biblia, revela a Jesús como nuestro sumo sacerdote.Usted sabrá que el sumo sacerdocio de Jesús es un ministerio eterno que ocurre continuamente en el cielo; después de tratar con nuestros pecados, de haber pagado por ellos, murió y resucitó y ascendió al cielo y entró en su ministerio como sumo sacerdote en la presencia de Dios el Padre, representándonos en la presencia de Dios para siempre.Pero la condición para que él sea nuestro sumo sacerdote es que hagamos la confesión correcta.

Oiga lo que dice el escritor de Hebreos en el capítulo 3, versículo 1:

“Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús”

Note esa última frase, Jesús es el sumo sacerdote de nuestra profesión o confesión, es nuestra confesión la que nos vincula con Jesús como sumo sacerdote; si solo creemos pero no hacemos la confesión, entonces el sumo sacerdote Jesús no nos puede ayudar, no se basa sobre una fe silenciosa, se basa en una confesión hablada; por eso es de tremenda importancia que mantengamos la confesión correcta.Quiero explicar que la palabra confesión significa literalmente: Decir lo mismo que. En la Biblia este uso de la confesión significa decir con nuestra boca lo mismo que Dios dice en las escrituras, es hacer que las palabras de nuestra boca estén de acuerdo con la palabra de Dios en las escrituras y cuando hacemos esto.Cuando hacemos que las palabras de nuestra boca estén de acuerdo con lo que dice Dios en la Biblia, en fe eso hace que Jesús pueda ejercer su sumo sacerdocio como representante nuestro en la presencia de Dios. Si hacemos una confesión incorrecta frustramos su ministerio, todo depende en hacer la confesión correcta.Nuestra confesión nos vincula con Jesús como sumo sacerdote, esto es repetido dos veces más en la epístola de Hebreos. Hebreos 4: 14:

“Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.”

Note que nuestra profesión o confesión, continúa vinculándonos con Jesús nuestro sumo sacerdote.Y nuevamente en Hebreos 10:21 y 23:

“y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios … Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.”

Note que cada vez que habla de Jesús como nuestro sacerdote dice que debemos mantener nuestra confesión de fe y de esperanza; es nuestra confesión la que nos liga a Jesús como sacerdote, si no mantenemos nuestra confesión frustramos su ministerio a favor nuestro, la confesión correcta es esencial para la salvación. Romanos 10:8 al 10:

“Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”

Note de nuevo, lo que hemos visto a través de todo esto, que hay un vínculo directo entre el corazón y la lengua, Jesús dijo que de la abundancia del corazón habla la boca; de manera que la salvación depende de dos cosas, en ejercer la fe en nuestro corazón, pero eso no es suficiente; también en hacer la confesión correcta con la boca.

En la Biblia, la salvación es una palabra que incluye todas las bendiciones y provisiones de Dios que se han obtenido para nosotros con la muerte de Jesucristo, incluye las bendiciones espirituales, las bendiciones físicas, las bendiciones económicas, bendiciones temporales, bendiciones eternas; todas esas bendiciones que fueron compradas con la muerte de Jesús, se resumen en una palabra “Salvación”.Así que entre la plenitud de la salvación de Dios en cada área de su vida haciendo la confesión correcta, en todas las áreas de su vida, sea espiritual, física, económica, cualquiera que sea, tenemos que decir con la boca lo mismo que dice Dios en su palabra. Cuando nuestra confesión está de acuerdo con la palabra de Dios entonces estamos entrando en la totalidad de la provisión de Dios en la salvación y recibimos el ministerio de Jesús como nuestro sumo sacerdote que opera en el cielo a favor nuestro.Y con su apoyo, cuando él está con nosotros en la confesión de nuestra boca, no hay nada que pueda quitarnos o impedirnos que recibamos la plenitud de nuestra salvación; pero es nuestra confesión la que nos vincula con Jesús como nuestro sumo sacerdote, lo que decimos con nuestra boca es determinante en nuestra experiencia.

Para concluir este tema hoy, quiero regresar brevemente a la figura de la lengua como el timón en la vida humana; veamos nuevamente las palabras de Santiago en el capítulo 3, versículos 4 y 5:

“Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño”

En otras palabras lo que es el timón para la nave es la lengua para el cuerpo, para la vida, el buen uso del timón dirige la nave para bien, el mal uso la lleva al naufragio; igualmente con la lengua, el buen uso de la lengua lleva al éxito, a la salvación a la plenitud, el mal uso conduce al naufragio, al fracaso.

Ahora quiero sacar una enseñanza de allí, la nave es gobernada con un muy pequeño timón por donde el que quiere ir, voy a terminar con esta pequeña figura que es muy real: Usted puede tomar un gran trasatlántico con su capitán de muchos años de experiencia, pero cuando llega a un puerto en una tierra, no le es permitido atracar el barco él mismo, es casi invariable que debe permitir que un piloto suba a bordo en el momento final y es el piloto quien toma el mando y asume la responsabilidad de gobernar el timón y atracar el barco. Es solo una ilustración, usted y yo pudiéramos sentirnos muy capaces de manejar nuestras propias vidas, pero hay situaciones que no podemos manejar, tenemos que dejar subir a bordo a un piloto para que asuma la responsabilidad.¿Puede usted anticipar quien es ese piloto?, por supuesto, el piloto es el Espíritu Santo, solo el Espíritu Santo nos puede capacitar para que hagamos uso correcto de nuestra lengua para hacer continuamente una confesión correcta.El Espíritu Santo es el espíritu de verdad, es el espíritu de fe, cuando él motiva y controla nuestras palabras, nuestra manera de hablar, entonces se vuelven positivas, entonces es que honran a Dios, entonces es que traen la bendición de Dios a nuestras vidas … Necesitamos ese piloto!, todos nosotros necesitamos el piloto que es el Espíritu Santo, él es la solución máxima al problema de la lengua; Dios nos deja caer en el fracaso para decirnos que ninguno de nosotros podemos controlar la lengua y para decirnos que él tiene un piloto. ¿Lo invitará usted para que suba a bordo?.

Quiero cerrar con esa invitación para usted, ¿Se ha entregado usted completamente en manos del Espíritu Santo?. Le ha dicho usted alguna vez al Espíritu Santo: Espíritu Santo, realmente no puedo controlar mi lengua, ven tú y toma el control, me entrego a ti, dame una lengua que glorifique a Dios, amén.

Nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré la semana entrante a la misma hora, de lunes a viernes; la próxima semana estaré compartiendo con usted otro tema emocionante de la palabra de Dios.

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