La raíz del problema

Derek Prince
*First Published: 1981
*Last Updated: abril de 2026
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Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted para compartir preciosas verdades de las escrituras que han hecho la diferencia entre el éxito y el fracaso en mi vida y que harán lo mismo para usted.
Esta semana estoy continuando el tema comenzado la semana pasada “¿Necesita sanar su lengua?”.
En la charla de ayer estudiamos la historia de los doce espías que envió Moisés a la tierra prometida cuando estaban a la orilla del desierto para que la exploraran y regresaran y dieran su reporte. De esta historia aprendimos la lección solemne, que los hombres determinan su propio destino según el uso de su lengua; todos los doce espías oyeron la misma promesa de Dios, todos los doce espías vieron las mismas cosas en la tierra prometida, vieron el fruto, vieron la abundancia, vieron las ciudades amuralladas, vieron los gigantes; pero diez de esos doce espías sumaron su propio “pero”, se enfocaron en los problemas y no en las promesas y cuando regresaron dieron su reporte negativo, dijeron: No podemos porque hay gigantes, las ciudades están amuralladas. Dos de los doce espías regresaron con un reporte positivo “Podemos tomar posesión de la tierra”. Dijimos que los dos grupos dijeron exactamente lo opuesto uno del otro; Josué y Caleb dijeron “Podemos”, y los otros diez espías dijeron “no podemos”. Los que dijeron “no podemos”, no pudieron; los que dijeron “podemos”, pudieron; todos forjaron su propio destino por la manera en que usaron la lengua. Dijimos que el poder de la vida y la muerte están en el poder de la lengua; los que hablaron palabra de muerte, murieron en el desierto; los que hablaron palabra de vida, vivieron y entraron en la tierra prometida.
Y vimos en el Nuevo Testamento en la epístola a los Hebreos y en otros lugares, que la misma lección enseñada a Israel en el Antiguo Testamento cuando entraron en la tierra prometida, se aplica a nosotros que hemos oído el evangelio y a la promesa de entrar en el reposo de Dios, nosotros también sellamos nuestro destino con las palabras que pronunciamos.
Hoy y el resto de esta semana, nos vamos a concentrar en el estudio del remedio de Dios para sanar la lengua.
El primer paso para la sanidad es este, y es igual que en cualquier enfermedad física, es identificar la raíz del problema, con respecto a esto, el testimonio de las escrituras es claro y es inequívoco, la raíz de todo problema que afecta a la lengua está en el corazón.
Regresemos a las palabras de Jesús que ya hemos oído en Mateo 12:33 y 34:
“O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol. !!Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.” Y luego Jesús dice: “El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.”
Es bueno hasta el fondo, o es malo hasta el fondo, en el lenguaje de Jesús el corazón es el árbol, las palabras, el fruto; las palabras que salen de la boca indican la condición del corazón, si el corazón es bueno las palabras serán buenas; si el corazón es malo, las palabras serán malas. Y el Señor hablaba a las personas religiosas, les decía “Generación de víboras, cómo puedes hablar lo bueno siendo malo”, tenían el corazón malo y no había manera que dijeran algo bueno.
Note que el Señor usó la palabra ”víbora”, y una de las cosas significativas de la víboras es que atacan con la lengua, él había escogido esa palabra cuidadosamente. Lo resume ahora diciendo “De la abundancia del corazón, habla la boca”, lo que sale de la boca indica lo que contiene el corazón. Si una persona lleva un balde de agua por la cocina y se tropieza y bota el agua, si el agua que cae al piso está sucia y grasosa, no hay necesidad de examinar el agua que quedó en el balde, ya se sabe que será sucia y grasosa. Y así es si las palabras que salen de la boca son malas, impuras, incrédulas y corruptas, ese es un indicativo de la misma condición del corazón.
Podemos comparar las palabras de Santiago en el capítulo 3 de su epístola, versículos 9 al 12; habla de la inconsistencia de la gente religiosa.
“Con ella – la lengua - bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. – Es decir, es inconsistente. Luego hace ciertas preguntas - ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.”
Santiago combina dos figuras allí, una es la fuente de agua, la otra un árbol; dice que si un árbol es una higuera, jamás producirá otro tipo de fruto, nunca producirá aceitunas, la clase de árbol determina la clase de fruto que producirá; está usando la figura que usó Jesús, el árbol es el corazón, el fruto las palabras que salen de la boca. También usó otra figura, una fuente de agua; y dice que si el agua que se saca de una fuente es salada, entonces se sabe que la fuente es salada. Yo creo que estas dos figuras son paralelas, pero no idénticas; creo que los dos árboles representan dos naturalezas. El árbol corrupto es el hombre viejo, la vieja persona; el árbol nuevo es el nuevo hombre en Cristo Jesús, el hombre viejo es el árbol corrupto y no puede producir buen fruto. Jesús lo dijo así muchas veces, de manera que del hombre carnal y natural, saldrá siempre por la boca palabras, fruto, correspondientes a esa naturaleza. Pero yo creo que la fuente representa algo espiritual; la fuente pura es el Espíritu Santo, pero la fuente impura, salada es otro espíritu. Así que tenemos dos problemas potenciales sindicados por la boca; primero la naturaleza vieja y corrupta que no ha sido cambiada, continúa produciendo fruto corrupto. Segundo, alguna clase de espíritu que no es el Espíritu Santo, da agua salada e impura. Pero la esencia de la enseñanza es la misma en ambas, que lo que está dentro de nosotros, la condición del corazón es lo que determina que sale de la boca; los problemas de la lengua nos llevan inevitablemente a los problemas del corazón.
Estamos confrontando la verdad que Salomón escribió en Proverbios 4:23:
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.”
Vea que la palabra “manar” concuerda con la figura que Santiago usa de la fuente que da agua según la característica de la fuente.
La versión popular dice, en la última parte del versículo:
...que el corazón es fuente de vida.
Cualquier cosa que salga de la boca tiene su origen en el corazón, si la fuente es pura, lo que salga será puro; si la fuente está corrupta, lo que salga también será corrupto. Comparemos las palabras de Hebreos 12, versículos 15 y 16.
“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura.”
Habla de Esaú a quien pertenecía la primogenitura, pero la vendió y la perdió; vea que la lección es la misma, podemos tener una promesa de Dios, pero si no nos conducimos bien, igual que los diez espías que trajeron un reporte negativo, perderemos la herencia y la razón por la que Esaú se comportó de esa manera es por la raíz que había en su corazón, según las escrituras. La palabra que usa es “raíz de amargura”, estaba amargado con su hermano Jacob y esta raíz de amargura en su corazón produjo el fruto amargo en su vida y corrompió su vida haciéndolo perder su primogenitura. Vemos pues que la raíz del problema está en el corazón, una raíz mala de la que habla es la raíz de amargura, y las escrituras advierten que si tenemos una raíz de amargura en el corazón, otros serán contaminados. Yo he comprobado esta verdad, el uso corrupto y negativo de la lengua es infeccioso. Los diez espías vinieron con un reporte negativo y corrompieron a toda una nación, la nación entera se contagió de la enfermedad negativa, por esta razón Dios le da tanta importancia a la lengua, sus enfermedades son contagiosas.
Hay otros ejemplos de raíces en el corazón que son malas, que se expresan con la lengua y que causan problemas que nos roban las bendiciones que Dios quiere darnos. Voy a darle unos ejemplos rápidamente. Podemos tener raíz de resentimiento. Podemos tener una raíz de incredulidad. Una raíz de impureza. Una raíz de orgullo. Cualquiera que sea la raíz se manifestara en la manera de hablar, tal vez quisiéramos ser amables y condescendientes, pero una raíz de resentimiento envenenaría nuestras palabras con ese espíritu; tal vez intentemos hacer algo agradable, pero no nos saldrá bien, o quizá intentemos tener fe y creer, pero una raíz de incredulidad nos haría actuar como los diez espías que agregaron un “pero” a las promesas de Dios, y sucesivamente con la impureza y el orgullo.
Quiero recordarle para terminar de esa historia que le conté del doctor en el desierto con los pacientes de disentería; la primera expresión era “Buenos días como está”, pero no esperaba realmente la respuesta, porque la segunda expresión que venía casi inmediatamente era “Muéstreme su lengua”. ¿De qué maneta respondería usted si Dios le dijera como ese doctor “Muéstreme su lengua”?
Bueno, nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré mañana a la misma hora, para explicar los primeros pasos para la sanidad de la lengua.
Código: RP-R086-102-SPA