Me alegro de estar nuevamente con usted en la continuación de nuestro tema de esta semana, un momento para que cada uno de nosotros de evaluar nuestra condición actual y eso me incluye a mi también.El tema es: ¿Necesita sanar su lengua?

En las charlas anteriores lo he confrontado, y a mí mismo con algunos pasajes muy penetrantes de las escrituras que hablan sobre este tema; por ejemplo, Mateo 12:34:

“De la abundancia del corazón habla la boca”

lo que sale de la boca indica la condición del corazón.

También en Santiago 1:26:

“Si alguno se cree religioso entre vosotros y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana”.

El mal uso de la lengua hace que todas las otras prácticas religiosas sean vanas, no son aceptables cuando la lengua se abusa.

También vimos diferentes figuras que Santiago usa para ilustrar la función de la lengua en nuestras vidas, reconocimos particularmente, las siguientes cuatro figuras: Primero, el freno en la boca del caballo; Segundo, el timón de una nave; Tercero, la chispa que comienza un incendio forestal, fuego que se origina en el infierno; Y cuarto, el veneno que envenena toda la vida. La esencia de cada una de estas ilustraciones es la misma, la lengua es algo muy pequeño en sí pero capaz de causar daños incalculables que no se pueden deshacer; una vez que un bosque se haya quemado no hay manera de volverlo a su estado natural y quiero que usted sepa que hay muchas iglesias y grupos religiosos donde una lengua dejó caer una chispa que encendió toda la situación sin que se lograse restaurar después.

Hoy voy a diagnosticar algunas enfermedades o males específicos que afectan la lengua; hoy me voy a concentrar en tres males:

Usted puede anticipar lo que hará; hablar excesivamente, y es un mal tan común que la gente lo toma como normal cuando no lo es. Proverbios 10:19:

“En las muchas palabras no falta pecado;Mas el que refrena sus labios es prudente.”

La versión popular dice:

“El que mucho habla, mucho yerra”

en otras palabras, si se habla demasiado se corre el riesgo de decir algo malo, no hay alternativa.

La Biblia también nos exhorta a no usar muchas palabras cuando nos dirigimos a Dios, y yo creo que es algo que necesitamos prestar atención, está en Eclesiastés capítulo 5, versículos 1 al 3:

“Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios …” El sacrificio de los necios como veremos más adelante es hablar demasiado sin sentido.El siguiente versículo continúa diciendo “No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.”

Que consejo más sabio es este, alguien me dijo una vez: Recuerde que es tanto pecado cantar una mentira como decirla.Yo he oído personas cantar himnos de consagración total con Dios, “todo a Cristo yo me rindo”; cuando el canasto de ofrenda pasa frente a ellos, echan la moneda más pequeña; las dos acciones son inconsistentes, si usted no le va a entregar a Dios su vida, no le diga que le está rindiendo todo porque Dios le va a pedir cuentas por las palabras que usted habla en su presencia.Voy a leer otra vez “No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.”

Un poco más adelante en el mismo capítulo, dice que un ángel está apuntando todo lo que estamos diciendo, orando o adorando, y un día vamos a estar delante de Dios para rendir cuentas de lo que decimos; y la Biblia dice que entonces será demasiado tarde para decir que no quisimos decir eso, porque se nos hará responsables de todo lo que ya hemos dicho en la iglesia.Los himnos que ya hemos cantado, las oraciones que hayamos hecho, los sermones que hayamos predicado; un día todo eso será presentado delante de nosotros y vamos a tener que responder si no hemos sido sinceros y no hemos vivido de acuerdo a las cosas que hayamos dicho.

Y también el siguiente versículo de Eclesiastés capítulo 5, versículo 3 dice esto:

“Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio.”

De manera que usar muchas palabras es la firma del necio. La versión popular es más tajante Eclesiastés 5:3:

“Porque por mucho pensar se tiene pesadillas, pero por mucho hablar se dicen tonterías.”

No se necesita otra evidencia, cuando una persona habla continuamente, esa persona es un insensato; la voz del necio se conoce por la multitud de las palabras. ¿Cuál es la raíz del problema? … Yo creo que es por intranquilidad, agitación; la Biblia de las Américas traduce el pasaje de Santiago 3:8 de la siguiente manera:

“Nadie puede domar la lengua, es un mal turbulento”.

Las personas que siempre están hablando son personas intranquilas, en nuestra sociedad hay mucha gente turbada. ¿Ha estado usted con alguien que lo aturde con un chorro de palabras que salen de su boca?, ¿Cuál es la raíz del problema? … Intranquilidad; el habla excesiva es una indicación de un corazón intranquilo.

El segundo mal: Palabra ociosa o vana;

Mateo 12:36, Jesús dice esto:

“Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.”

Escuche que de cada palabra ociosa que hayamos hablado tendremos que dar cuenta de ella algún día. Y las palabras ociosas o vanas, insinceras o falsas que no estábamos dispuestas a respaldar, que no se produjeron en nuestras vidas, vamos a tener que dar cuenta por ellas.

En el sermón del monte en Mateo capítulo 5, versículo 37, Jesús dice lo siguiente:

“Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.”

Que sentencia más asombrosa, si decimos más de lo que queremos decir, eso se llama exageración, es un énfasis innecesario; demasiadas palabras y eso procede el mal.Voy a resumir esto en una frase que también es un consejo, “Si no cree en sus palabras no las diga”; si usted sigue esta simple regla le prometo que cambiará su vida entera, será una persona diferente; si usted cumple esta regla por un año, le prometo que en un año usted será otra persona, una mejor persona.

El tercer mal: Chismes,

Levítico 19:16 dice esto:

“No andarás chismeando entre tu pueblo.”

Andar chismeado es propagar rumores, mentiras, exageraciones, frases maliciosas; la misma palabra “Satanás” en el Nuevo Testamento, la que traducimos “Diablo” en el griego “Diabilo” significa “El calumniador”, es su significado literal, así que la descripción principal de Satanás es que es un chismoso y un calumniador.Y cuando diga esto, espero no herir sus sentimientos, pero si usted anda chismeando, propagando cuentos, usted está haciendo realmente el trabajo del diablo, está representando a Satanás. Pero no se trata solo de andar contando chismes, también tenemos la responsabilidad de no recibirlos. Proverbios 18:8 dice

“Las palabras del chismoso son como bocados suaves,Y penetran hasta las entrañas.”

Que apegado es esto a la naturaleza humana, cuando oímos algo malo de alguien, que lo hace verse mal, hay algo en la naturaleza humana que lo hace alegrarse, esas palabras chismosas son como bocados suaves, las tragamos, no tenemos cuidado; pero tengamos cuidado cuando alguien trae un bocado suave de estos, no se lo trague, porque le advierto será envenenado, son dulces al paladar pero son venenosos y si los recibimos en nuestro corazón nos envenenaremos con el chisme.

Proverbios 20:19:

“El que anda en chismes descubre el secreto;No te entremetas, pues, con el suelto de lengua.”

Vea la relación que hay entre estos dos males; ya hablamos del mal del habla excesiva, si usted recibe un chisme, usted se convierte en cómplice, igual que si usted recibiera o aceptara algo robado, en términos legales usted es un cómplice de los hechos.De igual manera si usted recibe chismes, si los oye y los acepta, usted será cómplice de ellos.

Oiga lo que dice Dios en el Salmo 15, versículos 1 al 3:

“Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo?    ¿Quién morará en tu monte santo?El que anda en integridad y hace justicia,Y habla verdad en su corazón.El que no calumnia con su lengua,Ni hace mal a su prójimo,Ni admite reproche alguno contra su vecino.”

Aquí se mencionan varios requisitos para entrar en la presencia de Dios, debemos andar en integridad, debemos hacer justicia, debemos hablar la verdad en el corazón.

También hay tres cosas que no debemos hacer; no debemos calumniar con la lengua, no debemos hacer mal al prójimo y no debemos admitir reproche alguno contra el vecino.Como usted ve no es suficiente abstenerse de la calumnia, tampoco debemos recibirla, debemos de rechazar esos bocados suaves del chisme porque son veneno y muchas relaciones se han envenenado con chismes.

Pero nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré mañana a la misma hora, para continuar con este tema ¿Necesita sanar su lengua?.

Mañana estaré diagnosticando otros males que afectan a la lengua.

Como
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