Me alegro de estar nuevamente con usted.

El título de esta semana tiene la forma de una pregunta ¿su lengua necesita sanidad?

Quizá pueda hacer esta pregunta más relevante a su situación con una ilustración basada en mi propia experiencia como asistente médico en el ejército británico en el norte de África durante la segunda guerra mundial, estaba asignado a una pequeña unidad médica que estaba con una división blindada y con frecuencia teníamos que marchar detrás de los tanques en el desierto. En una ocasión yo estaba de guardia en la recepción de una pequeña estación en medio del desierto al cuidado de pacientes con disentería, y quiero decir que cuidar con pacientes de disentería en el desierto, desprovistos virtualmente de agua representa serios problemas, pero no voy a entrar en estos detalles ahora.

Todas las mañanas el doctor bajo cuyas órdenes trabajaba, me llamaba para hacer el examen de nuestros pacientes que estaban allí en camillas sobre la arena y yo noté que el doctor comenzaba siempre con las mismas palabras. Primero saludaba y preguntaba: Buenos días, cómo está usted; Luego decía: Muéstreme su lengua. Después de tiempo me di cuenta que el doctor mostraba poca atención a la respuesta de su pregunta, siempre pasaba inmediatamente a la siguiente orden “Muéstreme su lengua”, y cuando el paciente sacaba la lengua el doctor la examinaba cuidadosamente, para formar su estimación de la condición del paciente, más por la condición de la lengua que por la respuesta que le daban. Eso me ha quedado grabado; y después cuando comencé en las cosas de Dios y luego entré en el ministerio se me ha ocurrido que Dios hace con nosotros como el doctor con sus pacientes, Dios pudiera preguntarnos cómo estamos, y nosotros pudiéramos darle una estimación de nuestra condición, pero yo siento que lo siguiente que Dios dice metafóricamente es “muéstrame tu lengua”, y cuando Dios ve nuestra lengua, entonces él forma su propia estimación de nuestra verdadera condición espiritual. Reconozca que la condición de su lengua es una manifestación segura de su estado espiritual.

Apliquemos esto ahora con base en las escrituras, hay muchos pasajes en la Biblia que establecen este mismo principio, hay una conexión directa entre el corazón y la boca, Jesús lo dijo en Mateo capítulo 12, versículos 33 al 37.

“O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol. !!Generación de víboras! – hablando de los líderes religiosos de sus días -. ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.”

Jesús establece aquí la conexión directa entre la boca y el corazón, usa lenguaje parabólico, se refiere al corazón como un árbol y a las palabras que salen de la boca como el fruto, y dice que cualquiera sea la condición de su corazón, así serán las palabras que saldrán de su boca. Por ejemplo él dice: El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón, saca palabras buenas, y el hombre malo del mal tesoro saca palabras malas. Note que el resultado es consistente, Jesús usa tres veces la palabra bueno y tres la palabra malo, si el corazón es bueno, entonces de la boca saldrán palabras buenas, pero si el corazón es malo de la boca saldrán palabras malas.

También en Mateo 7, versículos 17 y 18, Jesús usa palabras similares:

“Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.”

De manera que la naturaleza del árbol, determina inevitablemente la clase de fruto; a la inversa, cuando vemos la clase de fruto conocemos la naturaleza del árbol, el árbol es el corazón, el fruto es la boca; si el corazón es bueno, las palabras que salen de la boca serán buenas, pero si las palabras que salen de la boca son malas entonces conocemos que el corazón es malo. No se puede obtener fruto malo de un árbol bueno, ni fruto bueno de un árbol malo; de manera que hay una conexión ineludible absolutamente entre el estado del corazón y el estado de la boca. Pudiéramos estar engañados con respecto al estado de nuestro corazón, pudiéramos tener toda clase de ideas con respecto a nuestra propia bondad y pureza y justicia, pero hay un indicador infalible que es lo que sale de la boca; si lo que sale de la boca está corrupto, entonces el estado de la boca es corrupto, no cabe otra conclusión.

Trabajé por cinco años en una institución educativa en África Oriental, una de las tribus con las que trabajaba en Kenya, se llamaba la tribu “Marigoli”, y me dediqué un tiempo a estudiar la estructura básica de su lenguaje, y una de las cosas que me llamó poderosamente la atención es que ellos usan la misma palabra para corazón y voz; y siempre me preguntaba cómo es que uno se daba cuenta cuál de las dos podía entender. ¿Qué quiere decir con eso, voz o corazón?, pero cuanto más pensaba, tanto más me daba cuenta de la profundidad del concepto de ese mensaje, que su voz es realmente lo que indica la condición de su corazón; la voz nos dice con palabras lo que está en el corazón y concuerda lo que Jesús dice: No se puede hablar palabras malas con un corazón bueno, ni se puede hablar palabras buenas con un corazón malo. Cuando nos acercamos a Dios con una estimación personal de nuestra condición espiritual, pienso que Dios más bien se inclina a hacer lo que ese doctor hacía con sus pacientes de disentería. Usted podrá decir, Dios realmente soy un buen cristiano, te amo verdaderamente, voy a la iglesia, hago esto y aquello; y Dios responde: Muéstrame tu lengua, cuando vea tu lengua sabré la verdadera condición de tu corazón.

Voy a ilustrar lo que he estado diciendo de una manera muy dramática usando dos figuras del Antiguo Testamento, dos figuras proféticas; la primera de Cristo mismo el Mesías y la segunda de la novia de Cristo, la iglesia; y quiero que note que en ambos casos, en la figura de Cristo y en la de la iglesia, la característica prominente y que es enfatizada primero en la condición de los labios y la boca. En el Salmo 45, versículos 1 y 2, tenemos un hermoso cuadro profético del Mesías.

“Rebosa mi corazón palabra buena; Dirijo al rey mi canto; Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero. – Y estas son las palabras que el escribiente dirige a su rey, el Mesías - Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios; Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.”

Este es un cuadro del Mesías en su gracia, su hermosura, su pureza, su condición moral. ¿Cuál es el primer aspecto de su hermosura que se manifiesta? … Son sus labios “la gracia se derramó en sus labios”, también dice: “por tanto Dios te ha bendecido para siempre”. Dos principios muy importantes; primeramente la gracia del Mesías se ha manifestado en sus labios, segundo, por esta razón Dios lo ha bendecido para siempre. ¿Usted recuerda cuando apareció en forma de hombre?, ¿Cuando enviaron a arrestarlo?, los guardias regresaron sin él y cuando inquirieron no lo habían traído, ¿Recuerda usted la respuesta de ellos? … Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre, era la gracia derramada en sus labios que lo distinguía como el Mesías.

Y ahora veamos dos cuadros muy semejantes de la novia de Cristo en el Cantar de los cantares, que es una figura profética de Cristo y su esposa y la relación entre ambos. El Cantar de Salomón capítulo 4, versículo 3 dirigiéndose a la esposa.

“Tus labios como hilo de grana, Y tu habla hermosa; Tus mejillas, como cachos de granada detrás de tu velo.”

Note que la primera característica mencionada en la esposa son sus labios, “Tus labios como hilo de grana y tu habla hermosa”. La palabra grana, es indicativa de la santificación por la sangre de Jesús, los labios han sido tocados con la sangre y el resultado es que su habla es hermosa. Note también que el rostro está escondido detrás de un velo “Tus mejillas como cachos de granada detrás de tu velo”, la voz se escucha detrás del velo; los otros rasgos de su hermosura están velados, pero la belleza de su voz traspasa el velo, es lo que más se manifiesta. También en el mismo capítulo Cantar de los Cantares capítulo 4, versículo 11

“Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; Miel y leche hay debajo de tu lengua; Y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano.”

Note también las dos palabras distintivas empleadas también con respecto a la lengua de la esposa “leche y miel”, que son también dos características distintivas de la tierra prometida; de manera que la belleza de la tierra prometida se ve en la esposa, especialmente en sus labios y en su lengua. Note también que hay una fragancia asociada con todo este cuadro que penetra el velo; nuevamente la forma de la esposa no se ve tras el velo, pero su voz y su fragancia, penetran el velo y se debe a la belleza de su boca; sus labios son como hilo de grana y su habla es hermosa.

¿Cuánto de esto es cierto en usted como seguidor de Jesús?; usted y yo necesitamos hacernos esta pregunta.

Pero nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré mañana a la misma hora, para continuar con este tema “¿Necesita sanar su lengua?”, mañana estaré hablando de este tema que da la Biblia de la lengua.

Como
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