Me alegro de estar nuevamente con usted para continuar con nuestro tema de vital importancia “la perseverancia”.

He dicho en mis charlas previas que la perseverancia es una parte esencial de la vida cristiana y para formar carácter y tiene que ser cultivada con pruebas y dificultades, no hay otra manera de producirla, si no es con pruebas y dificultades.

En mi charla de ayer, vimos la muy conocida parábola del sembrador y de ella saqué los dos tipos de pruebas que encontramos, el primer tipo es cuando las cosas son muy difíciles, el segundo es cuando son demasiado fáciles. Hubo tres grupos de personas en que la semilla de la palabra de Dios empezó a dar resultados, pero solo hubo un grupo que dio fruto. El primer grupo era el de la semilla que caía entre las piedras, esas eran las personas que se rendían cuando las cosas estaban difíciles. El segundo grupo era el de la semilla que caía entre espinos, pero los espinos crecieron junto a la semilla y la ahogaron; esas eran las personas que se perdían cuando las cosas estaban muy fáciles; los afanes, las riquezas y los placeres de esta vida las desviaron. Y el cuarto grupo que dio fruto, lo hizo porque perseveraron. Así que hemos visto que la constancia o perseverancia es esencial.

Hoy voy a compartir una lección vital y práctica ¿Cómo alcanzar la perseverancia?

no es necesario saber que necesitamos perseverancia, es importante que sepamos cómo alcanzarla. Yo creo que el cómo puede ser presentado en cuatro pasos básicos, y voy a hablar de los primeros dos en mi charla de hoy; en mi charla de mañana estaré tratando con los dos pasos restantes.

Este es el primer paso; lo planteo de esta manera: Haga un compromiso firme y sin reservas con el Señor en el principio de su caminar como cristiano y donde esté ahora mismo.

Recuerdo una vez hace muchos años que había una actriz muy conocida que había oído el evangelio; ella llevaba una vida muy pecaminosa, era muy conocida en su país, Suecia; había sido confrontada con los requisitos de Cristo que iba totalmente en contra de su carrera, sus ambiciones, sus viejas amistades y otros. Y el ministro que la llevó al Señor relata lo siguiente: Mientras ella estaba arrodillada para orar, le dijo al Señor: Ayúdame a decir un sí incondicional. Eso es lo que quiero decir con hacer un compromiso firme, un sí incondicional “Sí Señor, de ahora en adelante estoy comprometido contigo, cualquier cosa que pidas, cualquier cosa que digas, eso es suficiente para mí, no tengo alternativas. He cerrado la puerta, le he puesto candado a la puerta y he tirado la llave para no ir por otros caminos, estoy comprometido contigo”. Yo creo que eso es absolutamente esencial, algunas personas hacen ese compromiso cuando primero conocen al Señor, así pasó conmigo, yo no tenía alternativas, tenía que hacer un compromiso total o nunca lo lograría; así que puedo decir verdaderamente, hice ese compromiso entonces, y nunca he mirado atrás. He tenido dificultades y problemas, tenido periodos de debilidad, pero nunca he mirado atrás, di un sí incondicional la primera vez que Dios me habló, pero si usted ha seguido su vida cristiana y nunca ha hecho ese compromiso, entonces hágalo ahora mismo, hágalo hoy porque mientras tenga un compromiso vacilante no habrá verdadera perseverancia en su vida cristiana, estará bien un día y mal el siguiente.

Hoy mismo estuve hablando con una joven que me decía que tenía un problema de desesperanza, sentía que no estaba haciendo ningún progreso, las cosas no iban bien, el Señor me dio una palabra para ella y se la di así: Dios está hablando con sus prioridades, primero tiene que estar eternamente agradecida con él, porque le ha salvado del infierno, de sus pecados y porque le ha dado el regalo sin precio de la vida eterna; cuanto esté realmente emocionada por eso, cuando vea que eso es más importante que todas las cosas juntas, cuando aprecie verdaderamente su salvación, entonces creo que las demás cosas en su vida se arreglarán. Lo que estoy diciendo es que haga un compromiso total y sin reservas y muéstrele a Dios que está agradecida por lo que le ofrece.

Tomaré un par de ejemplos de las escrituras, de nuevos creyentes y como líderes de la iglesia del Nuevo Testamento le ministraban. Primero busquemos en Hechos capítulo 11, dice que en Antioquía (Siria), un gran número de personas se convirtieron al Señor. Luego dice en Hechos 11:22

“Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. [Ellos se dijeron, estos nuevos creyentes van a necesitar buena instrucción y ayuda desde el principio de su caminar cristiano y pensamos que Berbabé es el hombre que les puede ayudar. Ahora el versículo 23:] Este, - Bernabé- cuando llegó, y vio la gracia de Dios, - y vio todo lo que Dios había hecho - se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.”

Donde dice “con propósito de corazón”, significa que hay que tomar una decisión, de eso es lo que estoy hablando, esa decisión inicial, el compromiso con el Señor, sin reservas, cierre con llave cualquier otra puerta, tire la llave donde no la pueda encontrar, usted estará comprometido con el Señor en su camino, no hay otra opciones, ese es un compromiso.

Más adelante, hay una situación parecida en algunas ciudades de Asia, Asia menor, en Listra, Icónio y Antioquía (Siria), que no es la misma Antioquía; pero eso no es importante, este es el ministerio de Pablo y Bernabé en su primer viaje misionero. Hechos 14, versículos 21 y 22:

“Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.”

Note que no es dar un mensaje fácil, no dijeron todo va a ser muy fácil de ahora en adelante, Jesús hará todo lo que necesiten, sino que dijeron: Tendrán muchos problemas y dificultades, decidan ahora mismo que no se van a echar atrás cuando vengan estas dificultades. Es ese compromiso total, el decir un “si” incondicional a Jesús, el que les guiará a través de los problemas, de la oposición y la persecución cuando vengan y recuerde que es “cuando vengan” y no “si vienen”, porqué sí van a venir.

Este es el primer paso para alcanzar la perseverancia, hacer un compromiso firme y sin reservas.

El segundo paso es: Ver lo invisible, eso es esencial; hay un verso en Hebreos capítulo 11, versículo 27 sobre Moisés, que siempre ha tocado mi corazón. Esto es lo que dice:

“Por la fe dejó a Egipto, - Moisés - no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.”

Moisés tuvo que pasar cuarenta años de exilio en el desierto, tuvo que hacerse un nadie después de haber sido alguien, por cuarenta años tuvo que cuidar a las ovejas de su suegro en el desierto, no fue fácil, ¿cómo se mantuvo?, ¿cómo no perdió su fe y su visión?, la respuesta de las escrituras es “Se sostuvo como viendo al invisible”. Solo podemos permanecer si mantenemos nuestros ojos en el mundo invisible, Dios y la verdad eterna de su palabra, si nos distraemos con las cosas temporales, si desviamos nuestra vista de lo invisible, tarde o temprano nuestra constancia se debilitará. Vemos lo invisible, que es un tipo de paradoja, pero una deliberada que usan las escrituras, vemos lo invisible en el espejo de la palabra de Dios, es cuando vemos en la palabra de Dios. Pablo lo enfoca en 2 Corintios 3, versículo 17 y 18

“Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”

Note eso, mientras vemos en el espejo de la palabra de Dios, se refleja en él la gloria de Señor y mientras nuestros ojos estén enfocados en la gloria del Señor, el espíritu de Dios se mueve en nosotros y nos transforma en la imagen de lo que estamos viendo, pero si quitamos nuestra vida del espejo, entonces el espíritu no podrá trabajar eso en nosotros. Pablo continúa para relacionar esto con la aflicción y la tribulación en el siguiente capítulo 2Corintios 4: 17 y 18

“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”

Note que Pablo dice, nuestra aflicción momentánea y leve está trabajando en nosotros, algo de eterno valor, ¿mientras que?, mientras que veamos las cosas que no se ven; y dice, las cosas que no se ven son eternas, las cosas que se ven son temporales, son solo transitorias, no son eternas, no son permanentes; él dice: La condición para perseverar y ser cambiado y transformado como Dios quiere, es mantener nuestros ojos en lo invisible, lo eterno.

En mi charla hablé de la gente en los tiempos de Noé y de Lot, que se perdieron, ¿porqué? … habían perdido la visión de lo invisible, estaban absortos en las cosas temporales, casarse, darse en matrimonio, construir, plantar, recoger, comprar y vender; no hay nada malo con hacer estas cosas, pero simplemente habían quitado sus ojos de lo eterno; así que no lo haga usted.

Nuestro tiempo de hoy ha terminado, regresaré mañana a la misma hora, para hablar de dos pasos más para alcanzar perseverancia.

Como
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