Dos Tipos de Pruebas

Derek Prince
*First Published: 1981
*Last Updated: abril de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted para compartir este tema de vital importancia “La perseverancia”.
En mis dos charlas previas sobre la perseverancia he explicado ciertas cosas básicasPrimero; que es un elemento esencial de un carácter cristiano con éxito, sin perseverancia no podemos alcanzar el éxito en nuestras vidas cristianas.Segundo; se necesitan pruebas y dificultades para producirla, por eso somos confrontados con pruebas, la Biblia dice que debemos considerarlas puro gozo, viendo en ellas la mano de Dios que nos permite pasar esta pruebas para cultivar la perseverancia que es esencial para el éxito como cristianos.
Luego vimos en la epístola a los Hebreos que la vida cristiana es una maratón, no una carrera corta y que debemos correr nuestra carrera con paciencia, ese es el requisito principal para terminar la carrera.
Hoy voy a hablar específicamente de los tipos de pruebas que debemos esperar encontrar en la vida cristiana, los tipos de pruebas que se necesitan para cultivar la perseverancia en nosotros; las pruebas que encontramos como cristianos toman diferentes formas y vienen en diferentes maneras, pero esencialmente se pueden calificar dentro de dos categorías, cada una opuesta a la otra. Y son estas dos categorías que vamos a ver hoy: La primera categoría es cuando las cosas están demasiado difíciles. La segundo categorías es cuando las cosas están demasiado fáciles.
La mayoría de las personas podría entender la primera, cuando las cosas están muy difíciles, pero yo creo que las escrituras y la experiencia confirman que muchas personas que permanecen en las pruebas difíciles no pueden tener éxito cuando las cosas están muy fáciles. Voy a ilustrar estos dos tipos de pruebas con una parábola muy conocida de Jesús, la parábola del sembrador, está en Lucas capítulo 8, versículos del 4 al 8. Leeré la parábola y un poco más adelante nos encontramos la interpretación de Jesús; primero la parábola:
“Juntándose una gran multitud, y los que de cada ciudad venían a él, les dijo por parábola: El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. Otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad. – algunas versiones hacen énfasis en que la raíces no crecieron - Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron. Y otra parte cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno.”
Más adelante en el mismo capítulo, versículos del 11-15, Jesús da su propia interpretación de esta parábola:
“Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.”
Estoy seguro que notó la palabra “perseverancia”, regresaremos a eso más adelante. Esta parábola describe cuatro tipo de personas, diferentes respuestas al oír la palabra de Dios: El primer tipo; es la semilla que cayó en el camino, son aquellos en que la palabra no penetró y nunca estuvieron interesados en ella. El segundo tipo; los que cayeron en las rocas, representa a los que reciben pero no permanecen en la prueba. El tercer tipo; los que cayeron junto a espinos representan a los que se ahogan con las preocupaciones de la vida, riquezas y placeres. Y cuarto; este es el tipo que todos queremos ser, aquellos que producen fruto por perseverar.
Como ya dije, no vamos a dedicarle tiempo al primer grupo porque la semilla nunca penetró, nada pasó en ellos, las aves del cielo se la llevaron antes de que pudiera entrar en la tierra.
Vamos a enfocar por un tiempo en el segundo y tercer grupo. El segundo grupo fueron los que recibieron la semilla, pero no perseveraron en la prueba, los que estaban en las piedras. El tercer grupo eran los que crecieron pero fueron ahogados por los espinos que eran las preocupaciones, las riquezas y placeres de este mundo. Con respecto a los que estaban en las piedras en un pasaje paralelo en Mateo capítulo 13, versículo 21 al interpretar la parábola, Jesús dice “… al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.” Hay una frase allí que quiero enfatizar es “al venir”, “al venir la aflicción o la persecución”. Jesús no dijo “si viene la aflicción o persecución”, sino que “al venir”, en otras palabras vamos a tener que pasar aflicción y persecución en alguna forma. El problema de estas personas era que las raíces de la semilla no podían se profundas porque las piedras las detenían; así que cuando el sol cayó sobre esas plantas, aunque habían crecido rápidamente, se marchitaron y murieron porque su raíces no eran profundas.
Tengo que decir con mucha tristeza que a veces a través de los años en el ministerio cristiano he visto muchas personas así, he visto personas tener una experiencia maravillosa de conversión, se emociona y uno piensa que es grandioso. Pero me he preguntado ¿Están creciendo demasiado rápido?, ¿estarán creciendo tanto, tan rápidamente que no han profundizado lo suficiente?, son el tipo de personas que tienen buena apariencia externa, pero no tienen profundidad en su compromiso y cuando viene la prueba se marchitan; unos cuantos años más tarde usted se pregunta donde estarán, simplemente desaparecieron de cuadro.
Veamos ahora el tercer grupo, los que están entre los espinos, su problema era que las cosas eran muy fáciles; note el problema, los afanes, las riquezas y los placeres de la vida. Las riquezas y los placeres nos sugieren una vida de relativa comodidad, no hay mucha persecución, no hay mucha oposición, no hay mucha presión, las cosas van demasiado bien.
Quiero que compare las palabras de Jesús en Lucas 17 donde habla de cómo será el final de esta era y lo relaciona con los tiempos de Noé y los tiempos de Lot, esto es lo que dice, capítulo 17, del 26 al 29:
“Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. – el final de esta era - Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.”
¿Cuál era el problema de las personas que no se salvaron? … estaban muy ocupados con cosas temporales y quiero enumerar las cosas que Jesús menciona: comiendo, bebiendo, casándose, dándose en casamiento, comprando, vendiendo, plantando y construyendo. Lo que quiero apuntar es que ninguna de estas cosas son pecaminosas, no es pecado hacer estas cosas; el pecado está en meternos tanto en estas cosas que perdamos de vista los valores eternos y nuestras prioridades estén fuera de línea y les demos mayor importancia, más atención a las cosas temporales, que a las eternas.
Esto es lo que Jesús dice en Lucas 21:34, esta es una advertencia contra este tipo de problema:
“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.”
No se enrede con las cosas temporales, cuando las cosas están fáciles, cuando tiene riquezas, cuando tiene placeres, recuerde, eso no es lo último, hay algo mucho más importante, no pierda de vista lo eterno, no deje que esas cosas ahoguen la vida de la semilla de la palabra de Dios que crece en usted.
Finalmente, veamos un momento el cuarto grupo, los que dieron fruto, veamos los que Jesús dice de ellos en Lucas 8:15:
“Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.”
Note que no hay manera de dar fruto sin perseverancia, la perseverancia es esencial, usted puede recibir la semilla, puede empezar a crecer en su vida, toda clase de cosa emocionante puede pasar con el Señor, una maravillosa conversión, un excitante nuevo nacimiento, pero si no persevera el final no será lo que Dios quiere.
Estas personas tenían un corazón bueno y recto, esto es algo por lo que debemos estar agradecidos, pero note que su nobleza y bondad de corazón, tuvo que ser cultivado con perseverancia.
En mi vida cristiana y ministerio he visto a muchas personas permanecer que no parecían tener mucho para lograrlo, y otras que parecían tener mucho talento y habilidad, pero que no permanecieron. ¿Cuál es la diferencia? … la diferencia es la constancia, sin constancia no importa cuántos talentos tenga, no lo logrará, nunca dará fruto.
Bueno, nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré mañana a la misma hora, para hablar sobre los pasos para alcanzar perseverancia.
Código: RP-R080-103-SPA