Preparándose para la Carrera

Derek Prince
*First Published: 1981
*Last Updated: abril de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted para compartir las preciosas verdades de las escrituras que han hecho la diferencia entre el éxito y el fracaso en mi vida y que pueden hacer lo mismo por usted.
En mi charla introductoria de ayer apunté que hay personas que sinceramente quieren ser cristianos fuertes y exitosos, pero que en realidad nunca lo logran; la razón no es que Dios haya fallado en dar la provisión necesaria para que tengan éxito, sino que no están sacando provecho de lo que Dios les ha provisto.
Sugerí que edificar un carácter cristiano fuerte y exitoso es como hacer un pastel, se necesitan varios ingredientes, si faltara uno de los ingredientes esenciales, podría pasar por todo el proceso de hornear pero el pastel no le serviría.
El ingrediente particular para tener un carácter cristiano que estamos viendo esta semana, es la constancia o la perseverancia, ambas palabras se usan. Apunté que hay un proceso específico que produce este elemento de la constancia o la perseverancia, por ejemplo, ayer vimos Romanos 5, versículos 3 y 4.
“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza”
Así que hay un proceso, cuando pasamos tribulación y nos mantenemos constantes, sin rendirnos, eso produce paciencia o perseverancia; la paciencia produce un verdadero carácter cristiano, y del carácter cristiano se produce la esperanza, un tipo de confianza sereno con el que somos capaces de enfrentar cualquier cosa que se nos enfrente en la vida. También vimos la palabra de Santiago capítulo 1, versículos 2 al 4, lo leeré antes de entrar a lo que tenemos para hoy, Santiago dice:
“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, - nunca leo esas palabras sin antes preguntarme ¿es esa mi reacción ante la prueba?, y le pregunto a usted ¿es esa su reacción ante las pruebas?, ¿Cuándo usted está en diversas pruebas lo considera de sumo gozo?, me pregunto si puede dar una respuesta honesta y sentirse satisfecho. Leámoslo otra vez - Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, - ¿porqué? - sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. – o perseverancia - Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.”
Esas palabras son muy fuertes y significativas, la paciencia debe terminar su obra, usted no puede llegar a ser el cristiano que quiere ser y que Dios desea que sea sin perseverar, es esencial que en el proceso total usted sea perfecto, cabal y sin que le falte nada.
Hoy voy a compartir más sobre este tema de la perseverancia, leeremos principalmente en la epístola a los Hebreos, primero buscaremos en Hebreos capítulo 6, versículos del 10 al 12.
“Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.”
Veamos lo que la escritura está diciendo allí; primero le está escribiendo a gente que ha tenido buenos antecedentes, habían sido fieles en su servicio en el pasado y les dice: Dios no se va a olvidar de eso, él lo recuerda, pero su fidelidad del pasado por sí sola no es suficiente. Él les insiste que necesitan diligencia para continuar; no cambien, no se rindan, no se salgan de la carrera, no se echen atrás; les advierte sobre la pereza, no queremos que se vuelvan perezosos. Yo pienso que la mayoría de las iglesias no habla lo suficiente en contra de la pereza, la pereza es un pecado mortal, hablamos en contra de la embriaguez y cosas como esas, adulterio y fornicación y tenemos todo el derecho de hacerlo y debemos hacerlo; pero en muchas formas la pereza es un pecado tan mortal como cualquiera de los otros y aún así muchos cristianos son perezosos, nunca son reprendidos, nunca son confrontados. “… no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”. Note que para heredar las promesas de Dios, parar entrar en todo lo que Dios ha provisto para usted, usted no solo necesita fe, necesita paciencia, tiene que permanecer. Usted ha creído, todo lo que Dios ha hecho, pero no ha visto el resultado, no le ha salido bien, el siguiente ingrediente tiene que ser añadido; después de la fe sigue la paciencia, la perseverancia.
Leamos ahora en Hebreos 10 del 35 al 39.
“No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, - el galardón llega a los que perseveran, esa es la implicación. Leeré nuevamente - porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. – note que hay un espacio entre el hacer la voluntad de Dios y el recibir la promesa, hacemos la voluntad de Dios, decimos: Dios nos prometiste esto, esto y esto; pero no necesariamente vemos inmediatamente lo que Dios ha prometido, entre hacer la voluntad de Dios y recibir la promesa entra la perseverancia, sino perseveramos podemos perder la promesa que hemos reclamado. Luego dice: - Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma. “
Yo veo cuatro advertencias o lecciones en este pasajePrimero; no perder la confianza, ha tenido una fe fuerte, ha sido un creyente fuerte y comprometido, tenga cuidado de no perder lo bueno que tiene.Segundo; ya lo he apuntado pero lo diré otra vez, la perseverancia es necesaria para alcanzar las promesas de Dios, una cosa es llenar las condiciones, otra es recibir la promesa; casi todos sabemos por experiencia que hay un intervalo considerable de tiempo entre hacer lo que nos da derecho a la promesa y recibir el cumplimiento de la promesa. En ese intervalo tenemos que practicar la perseverancia.Tercero; recuerde que el galardón está adelante, la recompensa final no es para ahora, es para cuando él venga, entonces vendrá la recompensa, debemos tener paciencia hasta entonces.Luego, este pasaje que leí es muy solemne, en realidad solo nos deja dos alternativas, o perseveramos o echamos para atrás, si perseveramos heredaremos la promesa, pero si nos echamos atrás seremos destruidos; el lenguaje es fuerte, pero estoy agradecido por la honestidad de la palabra de Dios que nos confronta francamente sin alternativas. Le pregunto ¿Qué va a hacer usted, va a perseverar o se ha a echar atrás?.
Mi oración es que cada uno que me escucha persevere, esa es mi intención, esa es mi meta, perseverar para recibir las promesas.
Veamos el tercer cuadro en Hebreos sobre la misma necesidad de perseverar Hebreos capítulo 12, versículos 1:2.
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, - enfatizaré esto: corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante - puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”
Ese es un mensaje muy vívido, compara la vida cristiana con una carrera que se corre frente a una gran cantidad de espectadores. Hay una gradería llena de santos que corrieron antes de nosotros y que nos están viendo, estos santos terminaron su carrera, mantuvieron su fe y están en el mundo invisible, viéndonos y haciendo todo lo que pueden para alentarnos para que no nos detengamos, para que perseveremos, para que terminemos la ruta. Piense en esos espectadores en la gradería, puede ser que algunos sean familiares o amigos suyos que ya han muerto, que terminaron su carrera y mantuvieron su fe; piense que están en la gradería esperando que usted haga lo mismo.
Luego dice que debemos quitar todo lo que nos estorba y el pecado que tan fácilmente nos acedia, algunas cosas no son pecado, pero nos estorban, cuando un atleta corre en una carrera no se llena las bolsas de cosas innecesarias, solo se pone lo mínimo, de otra manera no tendrá esperanza de ganar la carrera. Hay muchas cosas en nuestras vidas que no son pecado, pero que son necesarias y si vamos a estar en la carrera, debemos no solo quitar el pecado sino también las otras cosas que nos estorban para correr. Y recuerde que la vida cristiana no es una carrera corta es una maratón, no es cuestión que tan rápido pueda correr, sino cuanto pueda resistir; corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.
Y un último consejo, dije sus ojos en Jesús, él pasó por la cruz, pasó por la oposición, pasó por todo lo que vino en su contra, pero permaneció porque vio el gozo puesto delante de él. Y recuerde él es el autor y consumador de nuestra fe, no solo empezó el trabajo, sino que lo terminará si mantenemos nuestros ojos puestos en él y le seguimos con perseverancia.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré mañana a la misma hora, para hablar de dos tipos de pruebas que debemos pasar.
Código: RP-R080-102-SPA