Me alegro de estar nuevamente con usted para compartir este tema de vital importancia “Cómo vencer el mal”.

Hemos estado estudiando las armas con las que Dios ha hecho posible que usted y yo tengamos la victoria total sobre Satanás y están en este pasaje clave de Apocalipsis 12, versículo 11

“Y ellos le han vencido – y esto es los creyentes vencieron a Satanás en un conflicto directo de persona a persona, tenemos que enfatizar esto continuamente Ellos - los creyentes – le han vencido a Satanás - y siguen las armas - por medio de la sangre del cordero y de la palabra del testimonio de ellos.”

Las tres armas mencionadas aquí, son la sangre del cordero, la palabra de Dios y su testimonio personal; cuando sabemos usar estas tres armas podemos vencer a Satanás; lo ha explicado de esta manera y lo voy a repetir hoy: Vencemos a Satanás cuando testificamos personalmente lo que la palabra de Dios dice que la sangre de Jesús hace por nosotros. Estas son las tres armas: La sangre, la palabra, nuestro testimonio; nuevamente, vencemos a Satanás cuando testificamos personalmente lo que la palabra de Dios dice que la sangre de Jesús hace por nosotros.

En las charlas anteriores de esta semana hemos visto tres provisiones importantes que la sangre de Jesús nos ofrece. -Primero, la redención. -Segundo, el perdón. - tercero, la limpieza del pecado. Estas están mencionadas principalmente en dos versículos del Nuevo Testamento, en Efesios 1:7 leemos esto:

“En quien – Jesús - tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.”

Allí usted puede ver las dos provisiones de la redención, el ser comprado de la posesión del enemigo y el perdón de los pecados. También en 1 Juan 1:7:

“Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”

Aquí la provisión es la limpieza y dije que la acción es presente y continua, la sangre de Jesús nos limpia continuamente, continuamente nos mantiene limpios; vivimos en un mundo contaminado por el pecado, oprimido por los demonios, pero podemos caminar con pureza en este mundo si somos continuamente limpiados con la sangre de Jesús.

También, estas tres provisiones pueden ser testimoniadas de la siguiente manera, la repetiré de la siguiente manera.

-Primero: “Por la sangre de Jesús todos mis pecados son perdonados”. -Segundo: “Por la sangre de Jesús soy redimido del poder del enemigo”. - Tercero: “Estoy caminando en la luz y la sangre de Jesús me está limpiando ahora y continuamente de todo pecado”.

Hoy estudiaremos otras de las provisiones que recibimos por la sangre de Jesús y es la “Justificación”.

Para el texto bíblico leamos Romanos capítulo 5, versículos 8 y 9:

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.”

Note la frase clave allí “Justificados en su sangre”, por la sangre de Jesús; esta palabra “justificar” es un verbo, el sustantivo “justificación” es una palabra muy importante en el Nuevo Testamento que quizá muchas personas no entiendan totalmente. La palabra “justo” en el Nuevo Testamento es un asunto decidido y también en el Antiguo y se intercambia con la palabra “recto”; aunque hay connotaciones levemente diferentes, pero son prácticamente la misma cosa. Así que justificar significa, realmente hacer recto, absolver de pecado, declarar sin culpa; pero recuerde que el significado literal y básico es el de hacer recto. La mejor definición que yo haya oído de justificar y que yo doy donde quiera que voy es esta: “Por la sangre de Jesús estoy justificado, justo como si nunca hubiera pecado.” Es ser hechos rectos, justo como si nunca hubiera pecado. ¿Cómo es posible que lo podamos decir? … porque cuando somos justificados por la sangre de Jesús, no recibimos nuestra propia rectitud, recibimos la suya, la rectitud de Jesús y Jesucristo nunca pecó, es su justicia la que recibimos por la fe en la sangre de Jesús.

Voy a enseñarlo en 2 Corintios 5:21

“Al que no conoció pecado, - este es Jesús - por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

Note el intercambio, en la cruz, Jesús se hizo pecado con nuestro pecado, recibió la consecuencia y el juicio de nuestro pecado, y pagó el precio completo de la redención cuando derramó su sangre. Ahora este es el intercambio por medio de la fe en lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz, somos hechos en él; note siempre la frase “En Él”, es una frase clave; ninguna de las provisiones de las que estamos hablando que se reciben en la sangre de Jesús operan a menos que estemos por la fe en Cristo. En Él como hechos justicia de Dios, no en nuestra propia justicia, ni nuestra propia rectitud, ni ninguna clase de virtud humana, sino la rectitud de Dios mismo, Dios nunca ha conocido el pecado, nunca ha sido tocado por el pecado, nunca ha sido manchado con el pecado y esa es la justicia o rectitud que recibimos por fe en la sangre de Jesús. Así que soy justificado por la sangre de Jesús, hecho recto con la rectitud de Dios, soy hecho como si nunca hubiera pecado.

Bien, esa era la respuesta a la acusación de Satanás, recuerde que Satanás nos está acusando día y noche continuamente ante el trono de Dios. ¿Porqué es que nos acusa? … porque quiere probar que somos culpables. ¿Cómo podemos vencer las acusaciones de Satanás? … este es el testimonio principal que derrota la acusación de Satanás: Por medio de la sangre de Jesús soy justificado, hecho recto, justo, como si nunca hubiera pecado. Pues bien, no hay culpa en eso, no hay lugar para la culpa, la clase de justicia que he recibido por la fe en la sangre de Jesús no admite ninguna culpa, así que puedo presentarme delante de Dios sin vergüenza, sin mancha y puedo contestar a Satanás con absoluta confianza “Satanás me acusas en vano porque no me enfrento a ti con mi propia justicia, sino con la justicia que he recibido por la fe en la sangre de Jesús, la rectitud de Dios que es sin mancha, sin pecado, sin contaminación.” Este es nuestro testimonio, por la sangre de Jesús he sido justificado, recto, hecho justo como si nunca hubiera pecado.

Ahora quiero repasar los testimonios previos que le he dado con respecto a las provisiones en la sangre de Jesús; es decir, el perdón, la redención, la limpieza, y quiero repetir esos testimonios para luego hacer el que corresponde a la justificación.

-Primeramente, por la sangre de Jesús todos mis pecados son perdonados. -Segundo, por la sangre de Jesús soy redimido del poder del enemigo.

- Tercero, estoy caminando en la luz y la sangre de Jesús me está limpiando ahora y continuamente de todo pecado. Y ahora sumamos el cuarto: - Por la sangre de Jesús soy justificado, hecho recto, justo, como si nunca hubiera pecado. Ahora le voy a pedir que me siga en estas cuatro confesiones o testimonios de la sangre de Jesús, pero quiero darle una explicación, pudiera ser que cuando usted diga estas palabras en voz alta y por fe que usted comience a sentir cierta clase de reacción extraña, física o emocional o algo en su mente; algo que se levanta y trata de impedir que usted lo diga. Quiero que usted sepa que si eso sucede el enemigo que usted tiene está siendo revelado, ese es el enemigo que lucha contra usted, es la quinta columna, un agente de Satanás en alguna parte ha sido expuesto por este testimonio y usted necesita luchar contra él y continuar hasta que haya sido derrotado y echado fuera.

Ahora quiero darle estos cuatro testimonios, quiero que me siga cuidadosamente en voz alta. -Primero: Por la sangre de Jesús todos mis pecados son perdonados. -Segundo. Por la sangre de Jesús soy redimido del poder del enemigo. - Tercero. Estoy caminando en la luz y la sangre de Jesús me está limpiando ahora y continuamente de todo pecado. - Y ahora el nuevo: Por la sangre de Jesús soy justificado, hecho recto, justo, como si nunca Y usted puede decir cualquier otra cosa que esté en la escritura, por ejemplo, usted puede decir: Por la sangre de Jesús venzo al diablo. ¿Porqué no lo dice? … dígalo con migo con victoria y con triunfo “Por la sangre de Jesús venzo al diablo.” Ahora ¿qué es lo apropiado? … Tome unos minutos allí donde está para que abra su boca y de gracias a Dios; cuanto más gracias le dé más real se hace para usted.

Bueno, nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré mañana a la misma hora.

Mañana veremos otra de las maravillosas provisiones que la sangre de Jesús nos trae.

Como
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