Limpieza

Derek Prince
*First Published: 1981
*Last Updated: abril de 2026
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Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted.
Hoy vamos a continuar este tema de vital importancia para nosotros “Cómo vencer el mal”. Recordando el énfasis que he venido haciendo que el mal no es algo sino alguien, alguien llamado Satanás, el diablo, un arcángel caído que se llamó Lucifer en un tiempo y que ahora encabeza el reino espiritual de la maldad y la iniquidad, quien se opone a Dios y a su pueblo y a sus propósitos; y por lo tanto un reino que está en oposición directa a nosotros los cristianos en este mundo.
Nuestros estudios están centrados en un estudio del Nuevo Testamento que describe nuestro conflicto con Satanás y las armas con las que podemos ganar la victoria. Este pasaje se encuentra en Apocalipsis 12, versículos 10 y 11
“Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, - Satanás - el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido – Note el conflicto personal entre el creyente y Satanás - por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, - Las tres armas principales son: La sangre del cordero, la palabra de Dios y nuestro testimonio personal. Y luego sigue la medida del compromiso - y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.”
Dije que cuando aplicamos esto de una manera práctica y sencilla vencemos a Satanás cuando testificamos lo que la palabra de Dios dice que la sangre de Jesús hace por nosotros; esto es muy importante y voy a repetirlo: Vencemos a Satanás cuando testificamos personalmente lo que la palabra de Dios dice que la sangre de Jesús hace por nosotros.
Ayer enfocamos dos provisiones principales en que la sangre de Jesús nos ayuda a revelar las escrituras:-Primero: La redención.-Segundo: El perdón.Estas dos se mencionan juntas en un versículo de Efesios 1:7
“En quien – Jesús - tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.”
De manera que cuando estamos en Cristo por medio de su sangre recibimos su redención y el perdón de los pecados.
Leímos también el Salmo 107, versículo 2; donde nos emplaza a los redimidos a afirmarlo y declararlo.
“Díganlo los redimidos de Jehová,Los que ha redimido del poder del enemigo”
En otras palabras no somos completamente redimidos, no hemos recibido todos los derechos de la redención hasta que lo decimos, y nuestra redención es de manos del enemigo, es decir, Satanás. Para que se haga efectivo en nuestras vidas hicimos dos confesiones, dos testimonios.- La primera es: Por la sangre de Jesús todos mis pecados son perdonados.- La segunda: Por la sangre de Jesús soy redimido del poder del enemigo.
Hoy vamos a estudiar otra provisión vital de la sangre de Jesús, la limpieza del pecado; esta provisión de limpieza del pecado la encontramos en 1 Juan capítulo 1, versículo 7
“Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”
Allí está esa frase, la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado; no obstante tenemos que notar que la limpieza es condicional, porque le versículo comienza con un “Si”, “Si andamos en luz”. Tememos que cumplir los requisitos para que la sangre de Jesús nos limpie, tenemos que caminar en la luz.Y segundo dice: “Si andamos en luz, tenemos comunión unos con otros”. La primera consecuencia es comunión unos con otros, y la segunda es la limpieza de la sangre de Jesús.
Bien, todos los tres verbos: Andar, tener comunión, nos limpia; están en lo que llamamos el presente continuo, no son cosas que suceden solo una vez, son cosas que se hacen continuamente, tenemos que andar continuamente en la luz; en la medida que andamos continuamente en la luz, tenemos continuamente comunión unos con otros, y así como andamos continuamente en la luz y tenemos continuamente comunión unos con otros, la sangre de Jesús nos limpia continuamente.Es muy importante que veamos las condiciones y las consecuencias, de otra manera estaremos en peligro de engañarnos a nosotros mismos; podemos estar reclamando la limpieza de la sangre de Jesús cuando en realidad no estamos siendo limpiados porque no estamos llenando las condiciones.Yo lo resumo de esta manera: La sangre de Jesús no nos limpia en las tinieblas, solo cuando andamos en la luz; y la primera prueba que estamos en la luz es si estamos en comunión unos con otros, así que si no estamos disfrutando la comunión con otros creyentes no estamos andando en la luz, la sangre de la luz no nos está limpiando.
Eso hace que nos preguntemos algo muy importante, ¿Cómo se anda en la luz?. Quiero sugerirle dos condiciones básicas e importantes para andar en la luz.- La primera, es que debemos andar en obediencia a la palabra de Dios. El Salmo 119, versículo 105 dice esto, y es el salmista quien habla al Señor.
“Lámpara es a mis pies tu palabra,Y lumbrera a mi camino.”
Los pies son con los que andamos, el camino es sobre lo que andamos; en otras palabras, cuando caminamos en obediencia a la palabra de Dios, hay luz para nuestros pies y para el camino, y andamos en luz. Pero si no andamos en obediencia a la palabra de Dios, entonces no andamos en luz. Así que el primer requisito es: Obediencia a la palabra de Dios.
El segundo requisito es andar en comunión con los hermanos creyentes; tenemos comunión con ellos.Esto es resumido así por Pablo en Efesios capítulo 4 versículo 15 donde dice:
“Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.”
Aquí andar en la luz está relacionado con seguir la verdad en amor en el cuerpo de Cristo; tenemos que ser sinceros, sin reservas, sin sospechas, sin celos, debemos estar dispuestos a hablar la verdad, vivir la verdad en nuestra relación el uno con el otro, pero tenemos que hacerlo en amor.Así que andar en la luz consiste de dos cosas juntas: Caminar en obediencia a la palabra de Dios y seguir la verdad en amor en relación con nuestros hermanos; cuando cumplimos con esas dos condiciones, entonces podemos decir con seguridad plena: La sangre de Jesús me está limpiando de todo pecado.Es una limpieza continua, constante, vivimos en una atmósfera contaminada, en nuestros días estamos muy conscientes de la contaminación física, de la atmósfera alrededor, pero no es solo física, en todo sentido.La atmósfera espiritual que nos rodea está contaminada por el pecado, la corrupción y la impureza, y para mantenernos limpios de esa contaminación que nos rodea en la atmósfera espiritual, necesitamos la limpieza continua, siempre presente de la sangre de Jesús.
Regresemos al versículo en 1 Juan 1:7, leamos todo el versículo otra vez y hagamos la aplicación.
“Si andamos en la luz, como Él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús Su Hijo nos limpia de todo pecado.”
La provisión prometida de la limpieza continua, constante, siempre presente de la sangre de Jesús que nos hace estar puros en medio de un mundo impuro. Las condiciones ya las hemos dicho son: Caminar en la luz y tener comunión unos con otros.
Ahora, cuando estamos seguros que cumplimos con las condiciones podemos dar el testimonio adecuado y hacer la confesión correcta y es de esta manera, escuche cuidadosamente: Estoy caminando en la luz, y la sangre de Jesús me está limpiando ahora y continuamente de todo pecado.Quiero repetirlo, escuche nuevamente con cuidado: Primero decimos que estamos cumpliendo con las condiciones “Estoy caminando en la luz y la sangre de Jesús me está limpiando ahora - hágalo en el presente muy personal- y continuamente de todo pecado.” Nunca deje afuera esa palabrita “todo”, es muy importante, especialmente cuando estamos hablando de pecado.
Ahora quiero darle la oportunidad de seguirme para recibir la bendición que viene con esa confesión; lo voy a repetir para que usted lo diga en voz alta, sígame frase por frase, escuche cuidadosamente y repita después de mi “Estoy caminando en la luz y la sangre de Jesús me está limpiando ahora y continuamente de todo pecado.” Digámoslo otra vez “Estoy caminando en la luz y la sangre de Jesús me está limpiando ahora y continuamente de todo pecado.” Si usted lo cree, comience a dar gracias a Dios y a sentirse puro y limpio de una forma muy nueva.
Nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré mañana a la misma hora, para compartir otra provisión más que la sangre de Jesús trae para nosotros.
Código: RP-R079-102-SPA