Me alegro de estar nuevamente con usted en esta semana para concluir el tema que hemos traído “Escuchando la voz de Dios”. Ayer comenzamos a responder a la pregunta: ¿Cómo podemos saber que hemos escuchado realmente la voz de Dios? … Esta es una pregunta muy importante.

Hoy quiero hablar de otra manera más en la que podemos comprobar cual es la voz de Dios y esta es a través de nuestros hermanos creyentes.

Primero, quiero usar un ejemplo, del Nuevo Testamento, cuando Bernabé y Pablo fueron enviados desde Antioquía en su ministerio apostólico. Está descrito en Hechos capítulo 13, versículos 1 al 3 y dice así:

1En la iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simón llamado Niger, Lucio de Cirene, Manaén, que se había criado con Herodes el tetrarca, y Saulo. Hay cinco hombres que se mencionan Bernabé, Simón, Lucio, Manaén y Saulo, llamado Pablo después.2 Mientras ministraban al Señor y ayunaban, Recuerde lo que dije antes sobre la adoración, que esta es la preparación para escuchar la voz de Dios; ellos estaban ayunando, realmente estaban buscando a Dios con todo su corazón. El Espíritu Santo dijo: Note, note eso, ya dije que es el Espíritu Santo quien nos trae la voz de Dios.Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado. 3 Entonces, después de ayunar, orar y haber impuesto las manos sobre ellos, los enviaron. (NBLA)

Ahora quiero que note las palabras que usó el Espíritu Santo porque son muy importantes, el Espíritu Santo dijo: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado”. El Espíritu Santo ya había llamado a Bernabé y a Saulo. No fue la primera vez que oían esto. Esto fue la confirmación pública por medio de los hermanos en la asamblea, que el llamamiento era de Dios. Y esto fue muy importante, ellos necesitaban esa confirmación pública.

Debemos regresar un poco a la historia del trato de Dios con Pablo para ver que desde el instante que Jesús se le apareció a Saulo, él supo que llegaría a ser un apóstol. Esto es lo que él dice y lo enfatiza en varios pasajes bíblicos, que su apostolado no venía de los hombres. Por ejemplo, dice en Gálatas capítulo 1, versículo 1:

Pablo, apóstol, no de parte de hombres ni mediante hombre alguno, sino por medio de Jesucristo y de Dios el Padre que lo resucitó de entre los muertos (NBLA)

Note que él no fue enviado de hombres ni a través de hombre alguno, sino por Jesucristo y el Padre. El llamamiento de Pablo vino directamente de Dios y no de los hombres. Sin embargo, Dios lo confirmó por medio de hombres. Y esto sucedió en la iglesia de Antioquía donde Dios dijo: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado”. Ellos habían recibido su llamamiento individual, pero esto era la confirmación pública, esto nos demuestra lo importante que es para Dios confirmar que hemos escuchado la voz de Dios correctamente.

Creo que esta confirmación pública en la iglesia de Antioquía del llamamiento de Pablo sirvió en tres propósitos: Primero, fortaleció la fe de Pablo. Muchos de nosotros sabemos que hay tiempos cuando necesitamos que Dios nos confirme a través de otros. Caminamos un sendero solitario. Nos preguntamos si hemos escuchado a Dios correctamente, las cosas parecen imposibles, pero Dios en su gracia nos confirma Su Palabra a través de nuestros hermanos.

Segundo, lo que sucedió en Antioquía validó el llamamiento de Pablo ante sus hermanos creyentes. No fue suficiente que él supiera que fue llamado, ellos también necesitaban saber para poder apoyarlo.

Tercero, este incidente enfatizó la interdependencia de los miembros del cuerpo de Cristo. Eso es algo a lo que Dios da mucha importancia para que no actuemos aisladamente, para que nos demos cuenta de que somos parte del cuerpo de Cristo y que dependemos de los otros miembros. Nadie puede actuar por sí solo diciendo: “No me importa lo que los otros hagan. Yo se que estoy bien”. Es una actitud que casi siempre termina mal.

También quiero que note dos puntos en este incidente, ambos son muy importantes: Primero: La confirmación de Pablo y Bernabé vino a través de hermanos maduros y de integridad probada. Esto es importante. Es esencial discernir quién es que lo confirma. Tiene un gran significado si viene de un hermano que es fiel, maduro e íntegro a diferencia de alguien que es inestable, quizás un creyente nuevo que no tiene un estilo de vida ejemplar. La confirmación de alguien así vale realmente muy poco. Pero significa mucho cuando viene de un hermano que ha probado su integridad y su madurez.

Segundo, el hombre que en realidad es espiritual no actúa individualmente y sin tomar en cuenta a sus hermanos creyentes. Yo respeto eso en el carácter de Pablo. Él sabía que Dios le había hablado, pero no siguió adelante sino que esperó a Dios con sus hermanos hasta que el llamamiento fuere validado y confirmado. Entonces salió bajo su cobertura, su apoyo y sus oraciones. Todos nosotros necesitamos hacer eso.

Es importante ver que nuestra capacidad de escuchar de Dios por medio de los hermanos depende de la naturaleza de nuestra relación con ellos. En otras palabras, mientras mejor esté nuestra relación mucho más escucharemos de Dios por medio de ellos o el Señor nos confirmará a través de ellos. Una relación buena es muy importante para escuchar la voz de Dios. Hay tres relaciones especiales de quienes escuchamos la voz de Dios, son tres relaciones que el Nuevo Testamento pone especial importancia y yo diría que de cierta manera son sagradas.

Las tres relaciones son: Entre pastores y su pueblo, esposos y esposas; y padres e hijos. Vemos lo que dicen la Escritura de estas tres relaciones: Hebreos 13:7:

7 Acuérdense de los líderes que les enseñaron la palabra de Dios. Piensen en todo lo bueno que haya resultado de su vida y sigan el ejemplo de su fe. (NTV)

La palabra “acordarse” aquí indica tener consideración y respeto. Respete a su líder porque él le habló la palabra de Dios. De manera que si Dios le habló individualmente, e independientemente. Es importante que su pastor quien le habló la Palabra de Dios confirme lo que Dios ya le ha dicho. No estoy diciendo que esto suceda en un cien por ciento. Pero si yo estuviese en una situación donde soy miembro de una congregación con un liderazgo saludable, que predique la Palabra de Dios al pueblo y yo creo haber escuchado la voz de Dios, puedo ir a mi pastor, a los ancianos o líderes para que se confirme lo que escuche. Y ellos después de esperar y orar al Señor responden diciendo: “No sentimos que esto sea de Dios”. Créame yo estaría cauteloso en seguir adelante con lo que creo haber escuchado de Dios, porque es normal y correcto que el pueblo de Dios escuche a través de sus líderes.

Además está la relación entre esposo y esposa, Efesios 5: 22 al 24:

22 Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. 23 Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él su Salvador. 24 Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo. (NVI)

Esta es otra relación sagrada. Dios en su infinita sabiduría ha hecho al esposo cabeza de la casa, responsable del cuidado de su esposa, responsable así de su condición espiritual. Yo entiendo que hay muchos esposos que no han aceptado esa responsabilidad. Sin embargo el orden espiritual es que la esposa se someta a su esposo. Es muy peligroso que una mujer casada diga que ha escuchado la voz de Dios y proceda, aun cuando su esposo no esté de acuerdo, ni lo aprueba y tampoco da su bendición. Conozco muchos casos en que la mujer hizo eso y en casi todas las ocasiones el resultado ha sido siempre el desastre espiritual, porque va en contra del orden divino. La clase de espíritu en una mujer que dice: “No me importa lo que diga mi esposo, lo voy a hacer igual”. No es la clase de actitud de alguien que realmente escucha de Dios. En lo contrario, es una actitud dura y rebelde y las personas rebeldes no escuchan realmente a Dios.

La tercera relación es similar, y también sagrada, la relación entre padres e hijos. Efesios 6: 1:

Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo. (NVI)

Note la frase de seguridad: “en el Señor”. Si un padre demanda que un hijo haga algo malo, y no este alineado con la Escritura, no está obligado a hacerlo. Pero de otra manera el hijo tiene que obedecer a sus padres. Si Dios habla a un hijo o hija, Dios también puede hablar a los padres para que acepten lo que él ha dicho a su hijo o hija.

Entonces, para estas relaciones hay una aplicación de doble vía: Primero está la positiva, tenemos expectativas de escuchar de Dios a través de estas relaciones. Segundo, la negativa, debemos estar muy cautelosos si alguna vez pensamos que Dios nos ha hablado de una manera y que El ignore o deje de lado a estas relaciones sagradas.

Bien, nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré la próxima semana a la misma hora, de lunes a viernes para considerar otro tema rico y emocionante de la palabra de Dios.

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