Los cuatro requerimientos

Derek Prince
*First Published: 1979
*Last Updated: marzo de 2026
9 min read
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted en la continuación de nuestro tema “Escuchando la voz de Dios”.
Quiero comenzar la charla de hoy con un comentario personal y muy breve. He descubierto en mi propia vida que escuchar la voz de Dios correctamente es el factor clave para alcanzar el verdadero éxito espiritual. En este momento, no puedo pensar en otra cosa que sea más importante en mi caminar personal con Dios que aprender a escuchar la voz de Dios correctamente.
En la charla anterior expliqué que escuchamos la voz de Dios con el corazón y no con el oído natural. Fuimos desafiados con la oración de Salomón “Da a tu siervo… un corazón con entendimiento”. Y leemos que esto fue de agrado para el Señor.Le pregunté ayer y hoy nuevamente hago la misma pregunta ¿Le pidió a Dios alguna vez que le de un corazón con entendimiento?
De lo contrario, cuando el pueblo de Dios no oye la voz de Dios, las dos palabras que se usan para describir las condiciones del corazón son: insensible y endurecido. Eso significa que para escuchar la voz de Dios debemos cultivar la sensibilidad en nuestros corazones, de la misma manera que un ciego cultiva la sensibilidad en sus dedos para poder leer el braille.Una persona ciega puede obtener resultados del braille que una persona común y corriente no consigue. La razón es que una persona ciega ha cultivado cierta sensibilidad especial y yo creo que nosotros tenemos que cultivar una sensibilidad similar en nuestros corazones si queremos escuchar la voz de Dios correctamente.
Dios no grita. Muy raras veces se lee que Dios grite. Algunas personas tienen una imagen de Dios como un hombre grande con una voz potente, pero Dios no es así, la verdad es que hoy veremos muchos ejemplos donde Dios habló en susurro.
Quiero mencionar cuatro requisitos especiales para alcanzar esta sensibilidad del corazón. Los primeros dos están muy relacionados y yo los describo como: “Atención” y “humildad”. Voy a repetir estas dos palabras: “Atención” y “humildad”. Estos requisitos están declarados muchas veces en Proverbios y debemos recordar que este libro fue escrito por Salomón, el hombre que le pidió a Dios un corazón con entendimiento.
Voy a leer tres pasajes del libro de Proverbios donde estos dos requisitos aparecen juntos.Proverbios 4, versículo 20, dice así:
20 Hijo mío, presta atención a mis palabras;Inclina tu oído a mis razones.
Los dos requisitos son: prestar atención e inclinar su oído. Inclinar su oído significa que debe inclinar la cabeza. Eso es una muestra de humildad, respeto y reverencia. No está discutiendo con Dios. No está imponiéndole a Dios. Está esperando escuchar de Él. El oído inclinado es una parte esencial para escuchar a Dios.
Proverbios 5:1:
“Hijo mío, está atento a mi sabiduría,Y a mi inteligencia inclina tu oído. (RV )
Nuevamente dos condiciones: estar atento e inclinar el oído.
También Proverbios 22:17
17 Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios,Y aplica tu corazón a mi conocimiento (NBLA)
La implicación de la primera parte de este versículo es “inclinar tu oído y oye las palabras de los sabios”, si no inclinamos el oído no escucharemos. Entonces no oiremos si no tenemos la actitud correcta de humildad, respeto y reverencia. Dice: “Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios y aplica tu corazón a mi conocimiento.” Note que siempre es el corazón que oye la voz de Dios y por lo tanto hay que aplicar el corazón, tenemos que prestar atención!
Voy a resumir estos dos requisitosPrimeramente, para oír la voz de Dios tenemos que darle toda nuestra atención, atender, aplicar el corazón. Esto es todo lo contrario a nuestra sociedad contemporánea donde la mayoría de las personas escuchan dos cosas al mismo tiempo. Me acuerdo cuando todavía tenía adolescentes que estaban en la escuela secundaria. Recuerdo a una de mis hijas sentada a la mesa de la cocina haciendo su tarea de la escuela y viendo un programa de televisión al mismo tiempo. Me sorprendía al ver esto. Fui estudiante, maestro, profesor de universidad y nunca he podido hacer eso. Si estoy viendo televisión no puedo concentrarme en mi tarea. Si me concentro en mi tarea no puedo mirar con inteligencia el programa en la televisión.No estoy diciendo que ella no obtendría algo, pero estoy seguro de que no será el resultado máximo.
Esto es típico de la cultura occidental contemporánea. La gente tiene miedo al silencio. ¿Lo sabía usted? … Siempre quieren tener bullicios. Música de fondo, algo que les distraiga. Pero si usted quiere oír la voz de Dios no puede estar distraído. Tiene que enfocar ambos oídos y su mente en Dios. Tiene que cultivar como escuchar con atención. Es un don o una cualidad que muy pocas personas tienen hoy.
Segundo, como ya lo dije, tenemos que inclinar el oído. Tenemos que ser humildes y abiertos para ser enseñados. Muchas personas leen la Biblia y oran de acuerdo con sus ideas preconcebidas. Creen que saben lo que Dios debió decir. Creen que saben lo que Dios va a decir. Y si Dios realmente hubiese dicho o dijese algo diferente son incapaces de escuchar. Están ensordecidos por sus ideas preconcebidas.También las personas que pertenecen a alguna iglesia o denominación leen la Biblia desde su punto de vista. Piensan que no es bíblico si no está de acuerdo con la enseñanza de la denominación. No creo que haya denominación donde eso sea completamente verdad. Hay cosas en la Biblia que muchas veces no escuchamos en la iglesia, y si solo esperamos escuchar de Dios en la iglesia, entonces estamos realmente sordos y perderemos todo lo que Dios nos está diciendo. Así que los dos requisitos iniciales para escuchar a Dios son: prestar atención y ser humildes.
Continuemos a los otros dos. Yo diría que los dos requerimientos son: Tiempo y quietud. Lo repito: Tiempo y quietud. También son conceptos remotos en nuestra sociedad contemporánea. Las dos cosas que hoy casi no tiene la gente, es tiempo y quietud y sin embargo está expresado muchas veces en los Salmos como requisito para escuchar a Dios. Por ejemplo el Salmo 46, versículo 10 dice así:
10 Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios.
Escuchamos la voz de Dios en la quietud. Otra versión bíblica dice:
“Ríndanse, reconozcan que yo soy Dios”,
Es decir: Dejar de esforzarse, descanse; bien podríamos decir: Estad quietos y conoced, dejen de esforzarse y reconozcan. Eso me habla de quietud y descanso y para eso se requiere tiempo. La mayoría de las veces escuchamos a Dios cuando tomamos el tiempo para esperar en El. No siempre Dios habla en el instante que nosotros lo deseamos.
Leamos Salmo 62:1; estas son las palabras de David:
En Dios solamente espera en silencio mi alma
Que palabras tremendas “En Dios solamente espera en silencio mi alma”. Tiene que esperar. Tiene que estar en silencio con su atención enfocada en una sola persona, en Dios.
También en el Salmo 62, versículo 5, solo cuatro versículos más adelante, David se dirige a su alma y le dice cómo debe esperar:
Alma mía, espera en silencio solamente en Dios (NBLA)
Alguna vez ¿Le habló a su alma de esa manera? “Alma mía espera en silencio solamente en Dios” … El énfasis es esperar a Dios en silencio, prestar atención, con una actitud de reverencia y quietud, con la mente y el corazón concentrados en Dios.
Quiero decir que no hay mejor preparación para lograr esta actitud sino a través de la Adoración. El Salmo 95, versículos 6 al 8, lo describe muy bien:
6 Vengan, adoremos y postrémonos; [Nuevamente el énfasis aquí es la humildad]Doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor.7 Porque Él es nuestro Dios,Y nosotros el pueblo de Su prado y las ovejas de Su mano.Si ustedes oyen hoy Su voz,8 No endurezcan su corazón como en Meriba,Como en el día de Masah en el desierto
Siempre la misma advertencia contra el endurecimiento del corazón. ¿Cómo preparar nuestro corazón si queremos oír la voz de Dios? … No hay mejor manera que la que está expresada en estos versículos: Vengan, adoremos y postrémonos; Doblemos la rodilla ante el Señor, acerquémonos con reverencia, abramos el corazón, adorémosle, reconozcamos su grandeza, su majestad, su soberanía, y su sabiduría. La escritura dice: Porque Dios grande es el Señor, necesitamos darle todo el respeto y la reverencia que se merece. Tenemos que apreciar el privilegio tremendo de escuchar la voz de Dios; que este Dios todo poderoso, el creador del universo y quien lo sostiene todo se digne a hablarnos personalmente.
Hoy tenemos muy poco respeto por la autoridad, pero Dios demanda respeto y si nos acercamos a él, tenemos que hacerlo con reverencia, expresada en adoración, postrados ante él, doblamos la rodilla ante el Señor, reconociendo Su grandeza y abriendo nuestros corazones a Él, acérquese a Él adorándolo.
Nuestro tiempo de hoy terminó. Regresaré mañana a la misma hora, mañana veremos que para escuchar la voz de Dios tenemos que dejar que El establezca el tiempo y el lugar.Escuchando la voz de DiosDios establece el tiempo y el lugar.
Código: RP-R058-102-SPA