Me alegro de estar nuevamente con usted en el comienzo de otra semana, en la que estaré compartiendo más “Llaves para vivir con éxito”, llaves que Dios ha puesto en mis manos a través de muchos años de experiencia personal y de ministerio cristiano.

Esta semana continuaré con el tema que comencé la semana pasada “Escuchando la voz de Dios”.

Pero primero, déjenme decir "Gracias" a aquellos de ustedes que me han estado escribiendo. Antes de terminar esta charla, les daremos una dirección postal a la que pueden escribir. Significa mucho para mí escuchar cómo este ministerio de radio mío les ha estado ayudando y bendiciendo. Así que, por favor, tómense el tiempo para escribir, incluso si es solo una breve nota.

Ahora volvamos a nuestro tema, “Escuchando la Voz de Dios.”

En mis charlas anteriores expliqué que escuchar la voz de Dios es el gran requisito básico que nunca cambia para mantener una relación continua con El.

En el Antiguo Testamento se simplifica en una corta frase dada por el profeta Jeremías en el capítulo 7:23:

Escuchen Mi voz y Yo seré su Dios

Esta es la gran e invariable condición. Dios dice que hay algo realmente importante en todas las épocas y dispensaciones y eso es que: “Escuchen Mi voz y Yo seré su Dios”.

Jesús declaró en el Nuevo Testamento que esa es la marca distintiva de sus verdaderos discípulos. Juan 10:27 dice esto:

Mis ovejas oyen Mi voz; Yo las conozco y me siguen. (NBLA)

Esa es la marca del verdadero discípulo y seguidor de Jesús de todos los tiempos. No se trata de una etiqueta denominacional. Tampoco hace énfasis en doctrinas, solo dice: “oyen su voz y… lo siguen”, y no lo podemos seguir si no escuchamos su voz. De manera que oír su voz es esencial para seguir a Jesús.

Expliqué también la semana pasada que el resultado de escuchar la voz de Dios es tener fe verdadera. Romanos 10:17 dice:

“Así que la fe viene del oír, y el oír por la Palabra de Cristo.” (NBLA)

Y cuando cultivamos y practicamos como escuchar la palabra personal de Dios para nosotros cada día, se convierte en el pan fresco y cotidiano que nos alimenta espiritualmente, que nos guía y fortalece en nuestro continuo caminar con Dios.

En las charlas de esta semana voy a enfocarme en el desarrollo práctico de nuestro tema. Voy a preguntar y responder a la cuestión ¿“Cómo podemos escuchar la voz de Dios”?

Primero, Quiero buscar las enseñanzas de Jesús en los Evangelios. Muchas veces Jesús habló sobre como tener oídos para oír, especialmente cuando enseñaba por parábolas. Por ejemplo en Marcos 4:9, leemos:

9 Y añadió: «El que tiene oídos para oír, que oiga» (NBLA)

Un poco más adelante en Marcos 4:23, vuelve a decir:

23 Si alguno tiene oídos para oír, que oiga». (NBLA)

¿Qué significa eso de tener oídos para oír? … Obviamente, que el Señor no se refería a las orejas. Presumiblemente, todas las personas que lo escuchaban tenían dos oídos físicos. Quizás la mayoría, no estaban físicamente sordos, pero Jesús dice: “Si alguno tiene oídos para oír, que oiga.” Entonces, ¿De qué está hablando? … Yo creo que él no se refería al oído natural sino a la condición interna del corazón. Creo que la esencia de lo que estamos diciendo es que tenemos que oír a Dios con el corazón. Hay algo que se refiere a tener un corazón que oye a Dios, o un corazón que presta atención.

Usaré un ejemplo en la vida de Salomón. Temprano en el reinado de Salomón como rey de Israel, el Señor se le apareció en un sueño y le hizo una pregunta vital. En 1 Reyes 3:5, dice:

El Señor se apareció a Salomón de noche en sueños, y Dios le dijo: «Pide lo que quieras que Yo te dé». (NBLA)

Esa es una situación que no estoy seguro de que estemos listos para enfrentar. Suponga que Dios se le aparezca y le diga: Pide lo que quieras y yo te lo daré. ¿Qué pediría usted? Leamos la respuesta de Salomón en 1 Reyes 3:7 al 10, esta es la respuesta de Salomón:

7 Ahora, Señor Dios mío, has hecho a Tu siervo rey en lugar de mi padre David, aunque soy un muchacho y no sé cómo salir ni entrar. 8 Tu siervo está en medio de Tu pueblo al cual escogiste, un pueblo inmenso que no se puede numerar ni contar por su multitud. [Lo que sigue es la petición de Salomón, estaba frente a una situación demasiado grande para él, sabía que no podía con ella. ¿Qué pidió?]9 Da, pues, a Tu siervo un corazón con entendimiento para juzgar a Tu pueblo y para discernir entre el bien y el mal. Pues ¿quién será capaz de juzgar a este pueblo Tuyo tan grande?». [Y este es el comentario] 10 Fue del agrado a los ojos del Señor que Salomón pidiera esto. (NBLA)

Donde la traducción dice “un corazón con entendimiento”, el hebreo dice literalmente: “un corazón que oye”. De eso se trata, tener un corazón que pueda escuchar a Dios. Salomón recibió esto como un don de Dios. Dios se lo concedió porque El lo había pedido. Hago una pausa para preguntarle: ¿Le ha pedido usted alguna vez a Dios que le dé un corazón que escuche?, ¿Se da cuenta que con su corazón usted escucha a Dios?, ¿Sabe usted?: Lo que marca la diferencia en su vida es si puede escuchar a Dios con su corazón… sépalo! Es con su corazón que usted escuchar a Dios y no con sus oídos naturales.

En una de mis charlas anteriores di un ejemplo vívido, de un banco que tiene una caja fuerte, y está programada electrónicamente para abrirse únicamente con la voz del gerente del banco. Su voz, como la voz de individuo, es única. Por lo tanto el único que puede abrir la caja es el gerente del banco cuando da su orden con ciertas palabras. Entonces, creo que su corazón y el mío son así. El corazón es la caja fuerte. Es el lugar donde guardamos las cosas que son importantes para nosotros.

Proverbios 4:23 dice, palabras de Salomón nuevamente:

Con toda diligencia guarda tu corazón, Porque de él brotan los manantiales de la vida.

Lo que guarda en su corazón es lo que determinará el curso de su vida. Su corazón es una caja fuerte donde guarda las cosas más preciadas de las que están en un banco. Y yo creo que todo hijo de Dios debe tener un corazón que sea una caja fuerte, que se abra únicamente a la voz de nuestro Señor. Recuerde que Jesús dijo. Mis ovejas oyen mi voz y…me siguen. El dijo también que a un extraño no seguirán porque no reconocen su voz. Que importante es ser alguien que tiene un corazón que se abre a la voz del Señor y no a la voz de un extraño. ¿Qué clase de corazón es este? … es un corazón que escucha. Tenemos oídos para oír espiritualmente. En las profundidades de nuestro ser tenemos un corazón que responde a la voz del Señor.

Ahora quiero hablar por un momento de la condición opuesta, de la sordera espiritual. La Biblia tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento nos habla mucho de las personas que están espiritualmente sordas. En Mateo 13:13-15 Jesús se dirige a quienes no entendían sus parábolas, diciendo que estaban espiritualmente sordos y lo expresó de esta manera:

13 Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.14 »Y en ellos se cumple la profecía de Isaías que dice“Al oír, ustedes oirán, pero no entenderán;Y viendo verán, pero no percibirán;15 Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible, Y con dificultad oyen con sus oídos;Y han cerrado sus ojos;De otro modo, verían con los ojos,Oirían con los oídos,Y entenderían con el corazón,Y se convertirían, Y Yo los sanaría”.

Esta es una descripción de quienes no tienen un corazón que oye la voz de Dios, y se han vuelto sordos espiritualmente. Hay una palabra que tiene mucho significado y que es aterradora “el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible”. Su corazón se ha encallecido. Es un corazón que no responde, y no tiene sensibilidad. Compare lo que Dios dijo sobre Israel en el Antiguo Testamento en el Salmo 95, versículo 7 y 8:

7 …Si ustedes oyen hoy Su voz,8 No endurezcan su corazón como en Meriba,Como en el día de Masah en el desierto, (NBLA)

Luego continúa hablando de aquellos que endurecieron su corazón.

10 Por cuarenta años me repugnó aquella generación,Y dije: «Es un pueblo que se desvía en su corazónY no conocen Mis caminos.11 Por tanto, juré en Mi iraCiertamente no entrarán en Mi reposo» (NBLA)

Yo creo que hay mucha gente en el pueblo de Dios que no entran realmente en su reposo. Siempre divagan en el desierto y nunca entran en la tierra prometida. La razón es que no han aprendido a escuchar la voz de Dios. La única manera de entrar en el descanso de Dios es escuchar su voz.

Al unir estos dos relatos de personas sordas espiritualmente en el Nuevo y el Antiguo Testamento, encontramos dos palabras significativas que describen la condición del corazón. Las dos palabras son: Insensible y endurecido, es el corazón que no escucha. Entonces ¿Cuál es la aplicación? ¿Cuál es lo opuesto a la insensibilidad y al endurecimiento? … La palabra clave es ser sensible, tenemos que cultivar una sensibilidad interna hacia el Señor y hacia su voz.

¿Vio alguna vez a un ciego leyendo en braille? ¿Ha notado sus dedos corriendo por los puntos en el papel? … Si yo pasara los míos sobre esos puntos no significaría nada para mí, solo sentiría asperezas en la superficie, pero un ciego ha sensibilizado tanto su dedo que los puntos significan algo para él, son palabras. Tienen un mensaje. Creo que eso es lo que significa cultivar un corazón sensible a la voz de Dios. Es tener tal sensibilidad que cuando Dios habla podemos oír su voz. Entendemos algo cuando Dios nos habla. Esa es la verdadera clave para la bendición, es entrar en nuestra herencia. Es triste pensar en la gente que vagaba por el desierto cuando pudieron entrar en la tierra prometida. Todo porque no cultivaron un corazón sensible a la voz del Señor. Lo desafío a que cultive un corazón sensible.

Nuestro tiempo de hoy terminó. Regresaré mañana a la misma hora, para hablar de cuatro requisitos para oír la voz de Dios.

Como
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