Tres características propias

Derek Prince
*First Published: 1979
*Last Updated: marzo de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted para continuar nuestro estudio de este tema tan importante de la semana “Escuchando la voz de Dios”.
En mis charlas anteriores expliqué que el requisito básico grande e inmutable para tener una relación continua con Dios es escuchar su voz. En otros sentidos, la manera como Dios se relaciona con el ser humano cambia con la dispensación, pero este requisito de oír la voz de Dios continua inmutable a través de todas las dispensaciones.
Ayer dije que este requisito está resumido brevemente por el profeta Jeremías, en el capítulo 7, versículo 23, donde Dios habla a Israel por medio del profeta:
23 …Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios…
Creo que eso lo dice todo. Lo declara bien. Es el requisito de Dios para todas las edades, todas las dispensaciones, en cualquier cultura y todos los trasfondos. Muchas cosas pueden cambiar pero este nunca cambia. Dios dice: “Si quieren que sea su Dios, obedezcan mi voz. Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios.”
Muchos cristianos no se dan cuenta que el requisito básico en el Nuevo Testamento es el mismo, no ha cambiado, en Juan capítulo 10, versículo 27, Jesús dice:
27 Mis ovejas oyen Mi voz; Yo las conozco y me siguen. (NBLA)
¿Cuál es el rasgo característico de los verdaderos seguidores de Jesús? … No es una etiqueta denominacional, tampoco cierta forma de adoración o cumplir con cierta doctrina en particular, pero esto es: oír la voz del Señor. “Mis ovejas – las que me pertenecen – oyen mi voz y yo las conozco y me siguen.” Hay tres cosas juntas que marcan a los seguidores del Señor, sus discípulos, su pueblo. Primero, oyen su voz. Segundo, El los conoce, los reconoce. Tercero, ellos lo siguen. Además dije que, según el patrón bíblico en relación del pastor con su oveja un pastor no empujaba a sus ovejas, las guiaba con su voz. Lo seguían al escucharlo y su voz les orientaba para caminar en dirección a la voz de su pastor. Así es nuestra relación con Jesús, si no escuchamos su voz no lo podemos seguir, tenemos que escuchar su voz para seguirlo, eso es lo que nos hace sus ovejas. Sus ovejas oyen su voz, él las conoce, ellas lo siguen.
Hoy quiero señalar tres características propias de escuchar la voz de Dios, estas tres son muy diferentes a lo que se ha aceptado tradicionalmente como conducta o actividad religiosa normal.
Mi mensaje de cierta manera es revolucionario. Suena sencillo, pero si lo toma en serio realmente y comienza a aplicarlo descubrirá que cambiará muchas cosas que está haciendo en su vida. Cambiará sus normas, sus valores y probablemente su manera de vivir. Las tres características relacionadas con la voz de Dios son estas, las voy a decir primero, luego haré algunos comentarios.
Primero: escuchar la voz de Dios es algo personal.
Segundo. escuchar la voz de Dios es algo intangible.
Tercero: escuchar la voz de Dios es presente, en el sentido del tiempo, no es pasado ni es futuro, es siempre presente.
Ahora absorba estas tres características. Es personal; Es intangible; Es presente.
Ahora pensemos un poco en sus significados. Primero: escuchar la voz de Dios es algo muy personal. Cada voz es individual y única. No hay dos voces que sean exactamente iguales. La voz es una de las características más individual de la personalidad humana. Por esa razón Jesús dice que sus ovejas no seguirán a un extraño, porque la voz de un extraño es diferente. Note que nuestra protección está en oír la voz del Señor, relacionarnos con Él individual y personalmente, no con relación a una figura histórica o con un movimiento o doctrina, sino relacionarnos con el Señor mismo por medio de su voz.
Una vez escuche una declaración interesante. Nunca lo he comprobado realmente, pero oí que hay una manera de diseñar cajas fuertes, quizá para el uso de un banco, para que abra la caja, lo que abre la combinación es la voz de una persona, pudiera ser la voz del presidente del banco o del administrador, ninguna otra voz podría abrir la caja. Eso nos demuestra lo absolutamente distintiva que es la voz de una persona. Habrá una voz que abriría esa caja fuerte y ninguna otra voz lo haría. Para mí eso es una parábola porque creo que así debe ser el corazón del creyente. Creo que nuestro corazón debe ser como una caja fuerte, algo que encierra lo más valioso que tenemos y creo que hay una sola voz que abre esa caja y esa voz es la de nuestro Señor. Enfrentamos serios problemas y dolor al abrir el corazón a la persona equivocada. Esto es lo que causa la mayoría de las tragedias en el mundo, personas que abren su corazón a quien no debe. Desde ahora en adelante, piense en su corazón como una caja fuerte, con una combinación en la puerta y esa combinación responderá únicamente a la voz de una persona, la voz de Dios. Cuando usted abre al Señor usted está seguro porque Él nunca le hará daño. Él nunca lo engañará, ni decepcionará. Muchos de ustedes han aprendido por experiencia que cuando abren la puerta a la persona incorrecta, cuando respondieron a la voz que no era, el resultado fue daño, dolor y problemas. Puede notar que esta es la relación del pastor con su oveja, David dice en el Salmo 23, versículo 1:
El Señor es mi pastor, nada me falta (NVI)
Todas las necesidades de David fueron suplidas en esta relación personal entre él y el Señor. Sin embargo, Jesús dice: “Mis ovejas oyen mi voz.” ¿De qué manera es el Señor nuestro Pastor? … Cuando oímos su voz, entonces, Él es nuestro pastor y nada nos faltará. Hablaré más sobre esto en los próximos mensajes.
La segunda característica de la voz de Dios: es algo intangible. ¿sabe lo que quiero decir con intangible? Es algo que no se puede tocar. No se puede recibir con los sentidos de la vista o de las emociones. Solo hay un sentido que puede percibir la voz y es el sentido del oído. Como usted sabe la mayoría de nuestras organizaciones religiosas nos relacionan con algo tangible. Cuando hablamos de religión pensamos en algo dentro del espacio y el tiempo: un edificio, una iglesia, cierta clase de muebles, bancas, púlpitos, quizás ventanas de cristal en colores, órganos, cierta clase de ropa. En algunas iglesias usan cierta clase de vestidura. En la mayoría de los lugares la gente se viste un poquito diferente para ir a la iglesia, hay cierta clase de libros, himnarios, devocionarios, libros con tapas duras por lo general; en mis tiempos de juventud cuando yo asistía regularmente a esas iglesias, las tapas eran de color negro. Había algo que de cierta manera era tangible. Estaba dentro de ese tiempo y espacio, se asociaba con un lugar y con cosas. Pero oír la voz de Dios no tiene ninguna de estas características. No está restringida a un lugar en particular. No tiene ninguna clase de uniforme, de vestimenta, mueble o de edificio. Solo sabemos que está allí, de cierta manera es muy delicado, casi peligroso. No hay nada de que agarrarse. Todas las asociaciones viejas, todas “las muletas” como las llamaba Lutero, fueron quitadas y usted queda únicamente con esa relación íntima, personal con el Señor, una relación intangible.
La tercera característica que quiero mencionar acerca de escuchar la voz de Dios es que siempre ocurre en tiempo presente. Escuchar la voz de Dios nunca está en el pasado, ni tampoco en el futuro. Siempre está en un “ahora”. Solo ahora podemos oír la voz de Dios. Podemos agarrar un libro y podemos dejarlo en algún lugar y decir: “Allí está”. Podemos decir: “Lo leeré mañana”. Pero una voz es siempre ahora, no tiene pasado. Una voz no tiene futuro, nos limita siempre al presente. Lo que he notado de la gente religiosa es que su pensamiento es casi siempre con cosas pasadas o futuras. Los cristianos hablan de lo que pasó en los días de Moisés, o lo que sucedió en los días de Jesús, o de Pedro. Todo está en el pasado, o hablan de lo que sucederá cuando lleguen al cielo, lo hermoso que será. Bien, yo creo en eso también, pero no vivimos en el pasado, tampoco vivimos en el futuro. Vivimos en el presente, y mucha gente religiosa no vive realmente porque todo para ellos está en el pasado o el futuro. Pero si uno se percata que realmente tenemos que relacionarnos con Dios oyendo su voz, entonces eso nos empuja a una relación presente, a una experiencia en el presente.
Es interesante lo que Dios dijo cuando se le apareció a Moisés en el desierto y lo envió para liberar a su pueblo de Egipto. Moisés le hizo una pregunta muy práctica, esto es lo que dice Éxodo, capítulo 3, versículos 13 y 14:
13 Pero Moisés insistió: —Supongamos que me presento ante los israelitas y les digo: “El Dios de sus antepasados me ha enviado a ustedes”. Si me preguntan: “¿Y cómo se llama?”. ¿Qué les respondo?14 —Yo soy el que soy —respondió Dios a Moisés—. Y esto es lo que tienes que decirles a los israelitas: “Yo soy me ha enviado a ustedes”.
Note que el “Yo soy” está en el presente. No es pasado ni futuro. El nombre de Dios es presente. Nuestra relación con Dios necesita ser ahora, y cuando aprendemos a escuchar la voz de Dios, tenemos esa presente relación personal con el Señor.
Bueno, nuestro tiempo de hoy terminó. Regresaré mañana a la misma hora para continuar con este tema “Escuchando la voz de Dios” y explicaré que oír la voz de Dios produce fe.
Código: RP-R057-103-SPA