La marca de las ovejas de Cristo

Derek Prince
*First Published: 1979
*Last Updated: marzo de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted compartiendo estas verdades preciosas de las Escrituras que han hecho la diferencia entre el éxito y el fracaso en mi vida y que harán lo mismo para usted.
Hoy continuamos con este tremendo tema “Escuchando la voz de Dios”.
Ayer, en mi charla de introducción expliqué que Dios ha tratado con la humanidad de diferentes maneras y en diferentes periodos de la historia. En el lenguaje teológico, a estos diferentes periodos en el trato de Dios con el ser humano, lo llamamos “dispensaciones”.
Vimos algunos ejemplos brevesLa dispensación de los patriarcas, cuando Dios trató con los hombres como individuos en una relación personal.Luego la dispensación personal, cuando Dios puso a Israel bajo la ley y trató con ellos como nación a través de la ley, el templo y el sacerdocio.Y tercero, la dispensación en la que vivimos ahora, la dispensación del Evangelio, una proclamación universal de Dios para toda la humanidad que requiere que cada individuo responda personalmente.
Sin embargo dije que en medio de todas estas diferencias hay un requisito invariable que es: escuchar la voz de Dios.
En relación con esto, compartí algunas escrituras poderosas del Antiguo Testamento que quiero citar brevemente porque todas juntas tienen un impacto tremendo.
La primera fue en Éxodo 15: 26:
“Y Dios les dijo: «Si escuchas atentamente la voz del Señor tuDios, y haces lo que es recto ante Sus ojos, y escuchas Sus mandamientos, y guardas todos Sus estatutos, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los egipcios. Porque Yo, el Señor, soy tu sanador».”
Si usted escucha atentamente la voz de Dios, El garantiza una salud total y continua. Y se convierte en su doctor personal.
Y luego las palabras que el Señor le dio a Moisés para Israel al traerle al monte Sinaí para hacer un pacto con ellos, Éxodo 19: 5 y 6:
“5 Ahora pues, si en verdad escuchan Mi voz y guardan Mi pacto, serán Mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque Mía es toda la tierra. 6 Ustedes serán para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que dirás a los israelitas».”
Dios quería hacer un pacto con Israel para llevarlos a una relación especial, hacer de ellos un pueblo especial, un reino de sacerdotes, una nación santa, pero la condición es “si en verdad escuchan Mi voz”.
Y ahora un poco antes de entrar a la tierra prometida, en el libro de Deuteronomio, capítulo 28, Moisés les recordó el requisito de Dios y los resultados de obedecerlo o no. Deuteronomio 28: 1 y 2:
“1 »Si tú escuchas con atención la voz del Señor tu Dios, y cumples y pones en práctica todos los mandamientos que hoy te mando cumplir, el Señor tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. 2 Si escuchas la voz del Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti, y te alcanzarán…”
Note que comienza y termina con la frase escuchar la voz de Dios y los resultados son “todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán”. Pero lo opuesto está presentado en el mismo capítulo de Deuteronomio, versículo 15:
“15 Si no oyes la voz del Señor tu Dios ni procuras cumplir todos los mandamientos y estatutos que hoy te mando cumplir, vendrán sobre ti, y te alcanzarán, todas estas maldiciones”
Lo que trae las maldiciones es no oír la voz de Dios. Allí está la línea divisoria, la cuesta entre las bendiciones y las maldiciones. Todas las bendiciones son para los que escuchan atentamente la voz del Señor. Pero igualmente todas las maldiciones son para los que no oyen la voz del Señor.
Más tarde a través de los profetas, Dios recordó a Israel este requisito importante que primero le había dado por medio de Moisés y está resumido breve, concisa y vivamente en el profeta Jeremías, capítulo 7, versículos 22 y 23, donde Dios reprende a Israel por no entender lo que Dios requería de ellos y por no obedecer. Dice así:
“22 Porque yo no hablé a vuestros padres, ni les ordené nada en cuanto a los holocaustos y sacrificios, el día que los saqué de la tierra de Egipto. 23 Sino que esto es lo que les mandé, diciendo: «Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo, y andaréis en todo camino que yo os envíe para que os vaya bien»” En otras palabras, Dios dice: “están muy ocupados en vuestros sacrificios y holocaustos, pero eso no era lo esencial que yo requería, hay algo más importante que eso y es que escuchen mi voz”.
Creo que eso lo resume muy claramente: ”escuchen [obedezcan] mi voz y yo seré vuestro Dios”. Este es el requisito invariable de Dios para cada dispensación. Muchas cosas cambian, pero esto queda inmutable: “escuchen [obedezcan] mi voz y yo seré vuestro Dios”.
Pero Israel no hizo lo que Dios requirió y Jeremías dice en ese capítulo 7 en el siguiente versículo, el 24:
“24 Mas ellos no escucharon ni inclinaron su oído, sino que anduvieron en sus propias deliberaciones y en la terquedad de su malvado corazón, y fueron hacia atrás y no hacia adelante.”
¿Cuál era el gran problema de Israel? … Podemos poner el dedo en muchas manifestaciones externas, pero la esencia interna está declarada aquí, “no escucharon, ni inclinaron su oído”. Note que todo tiene que ver con el oído. No oyeron, no inclinaron su oído. No escucharon la voz del Señor su Dios. No recibieron lo que Dios tenía para ellos; erraron en entender totalmente el plan y el propósito de Dios.
Recuerde que Dios dijo en Éxodo 19“Si en verdad escuchan Mi voz … serán Mi especial tesoro entre todos los pueblos,… serán para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa”.El requerimiento esencial es que escuchen, y obedezcan mi voz y yo seré vuestro Dios.”Yo quiero enfatizarle; si usted realmente quiere pertenecer al Señor, caminar en sus caminos y disfrutar de sus bendiciones, esto es lo que Él le dice a usted así como dijo a Israel: “Escuche y obedece mi voz y yo seré tu Dios”
Ahora iremos a la enseñanza de Jesús en el Nuevo Testamento y quiero que note que en este aspecto esencial de oír la voz de Dios nada ha cambiado, otras cosas han cambiado pero el requisito esencial permanece igual. Escuche lo que dice el evangelio de Juan, en el capítulo 10, donde Jesús se presenta como “El buen pastor”, está hablando sobre la relación entre el pastor y las ovejas, que es la del Señor con su pueblo.Juan 10 versículo 3 al 5:
“3 A este [al pastor] le abre el portero, y las ovejas oyen su voz; llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuera. [Esta es la marca de las ovejas del Señor, oyen su voz. Ahora el siguiente versículo dice:]4 Cuando saca todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. [Esta es la base de nuestra relación con el Señor, le seguimos porque conocemos su voz. Y el siguiente versículo]5 Pero a un desconocido no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”
Todo gira alrededor de oír y conocer la voz del Señor. Sus ovejas, su pueblo, oye su voz, la reconoce y la sigue. No seguirán a un extraño porque conocen la voz del Señor. No son engañados por falsos maestros.
También en Juan 10:16, un poco más adelante, Jesús habla de los que creen en el pueblo de Israel. Pero ahora se dirige a personas de otras naciones, El dice:
“»Tengo otras ovejas que no son de este redil; a esas también Yo debo traerlas, y oirán Mi voz, y serán un rebaño con un solo pastor.”
Otra vez, ¿qué es lo que va a atraer a los creyentes a Jesús de entre todas las naciones gentiles? ¿De qué manera vendrán a él? … Aquí lo dice: “Oirán mi voz”. Esa es la marca distintiva de los que vienen a Jesús. Además, creo que en este contexto es interesante que dice: “y serán un rebaño con un solo pastor”. ¿De dónde vendrá la unidad cristiana?... No creo que sea de la organización. No creo que sea doctrinal, tampoco de una discusión teológica importante. Creo que vendrá cuando aprendamos a oír la voz del Señor. Jesús dijo: “Oirán mi voz, y serán un rebaño con un solo pastor.
Y todo está resumido en Juan 10:27, Jesús está hablando y dice:
“27 Mis ovejas oyen Mi voz; Yo las conozco y me siguen.”
Hay tres cosas que marcan a los seguidores del Señor, sus discípulos, su pueblo.Primero, oyen su voz.Segundo, El los conoce, los reconoce.Tercero, ellos lo siguen.Note que no tiene nada que ver con etiquetas denominacionales. Jesús no está hablando de los católicos, protestantes, bautistas, metodistas, presbiterianos o pentecostales. No quiere decir: “Mis ovejas pertenecen a una determinada denominación”. Sin embargo, Él dice: “La marca definitiva de mi pueblo, que los hace sobresalir de todos los otros pueblos, que los hace diferentes y míos es que oyen mi voz, yo los conozco y ellos me siguen”.Sabemos, por supuesto, que en los tiempos y contextos bíblicos, un pastor no empujaba a sus ovejas, las guiaba con su voz. No lo seguían porque tenían los ojos puestos en él necesariamente, lo seguían al escuchar y su voz les orientaba para caminar en dirección a la voz de su pastor.
De manera que si usted aplica esta analogía que es totalmente bíblica, es imposible seguir al Señor a menos que escuche su voz. Tiene que continuar oyendo su voz.
Voy a decir esto con amor antes de terminar. Jesús no dijo “Mis ovejas lean la Biblia”. Creo que es esencial leer la Biblia, pero no es suficiente porque muchas personas la leen pero no oyen la voz del Señor. No es leyendo la Biblia lo que nos capacita para seguir al Señor, es escuchar su voz: “Mis ovejas oyen Mi voz; Yo las conozco y me siguen”.
Bueno, nuestro tiempo de hoy terminó. Regresaré mañana a la misma hora, mañana explicaré las tres características necesarias para oír la voz de Dios.
Código: RP-R057-102-SPA