Me alegro de estar nuevamente con usted en el cierre de otra semana, cada uno de los doce pasos para un buen año están tomados de la epístola a los Hebreos y comienzan con una palabra en el imperativo, los siete pasos sucesivos que hemos visto hasta ahora son estos: Primero: Por tanto, temamos a Dios Segundo: Por tanto, esforcémonos Tercero: Por tanto, retengamos nuestra confesión  Cuarto: Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia Quinto: Por tanto, avancemos hacia la madurez Sexto: Por tanto, acerquémonos al lugar santísimo. Séptimo: Por tanto, mantengamos firmes nuestra confesión sin vacilar.

Voy a repetir mi sugerencia de que memorice estos pasos a medida que los estudiamos.

Hoy vamos a tratar el octavo paso, así como los dos anteriores, este también está en Hebreos capítulo 10. Para entender el contexto vamos a leer los versículos del 24 al 26 de Hebreos capítulo 10 que dicen así:

24 y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, 25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.26 Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados.

Algunas traducciones leen de la siguiente manera “a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras”. Esa es una buena traducción. Sin embargo, el orden es diferente en el griego original, como leímos el texto al principio “consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras”. Esta traducción enfatiza la esencia real de esta decisión que es: Considerémonos unos a otros. Vamos a considerarnos los unos a los otros para ver la mejor manera de estimularnos a cada uno. La esencia de esta determinación es: considerémonos unos a otros.

Hay muchas personas hoy en día que están encerradas en la prisión del “Yo”, del ego. Su problema básico es el egocentrismo, yo nunca me he encontrado con una persona egocéntrica que fuese realmente feliz y que disfrutara de paz verdadera. En realidad cuando una persona más se centra en sí misma, más se preocupa y los problemas aumentan. La solución a sus problemas no está en usted mismo. Tiene que liberarse de la prisión del egocentrismo. Aquí está una base bíblica para salir: dejar de preocuparse por uno mismo, dejar de tener tanto cuidado por uno mismo todo el tiempo, dejar de pelear por uno mismo; a cambio comenzar a considerar a los hermanos creyentes “Considerémonos unos a otros”.

En Filipenses, capítulo 2, los versículos 3 al 7, Pablo nos presenta el ejemplo de Jesús para que lo sigamos y creo que “considerarnos unos a otros” se aplica muy bien a cada resolución. Esto es lo que Pablo dice en Filipenses 2:

3 No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, 4 no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás

Esto es exactamente lo opuesto a considerarse unos a otros, es mirar cada uno por lo suyo propio. La liberación está en velar por los intereses de otros, estar más preocupado por otros que por uno mismo.

Pablo continua y aquí es donde necesitamos seguir el ejemplo de Jesús, Filipenses 2:5 al 7:

5 Haya, pues, en ustedes esta actitud que hubo también en Cristo Jesús,

Recuerde que al principio de estas charlas dije que nuestra actitud determina la manera de acercarnos y la manera de acercarnos determina el resultado. Aquí hay una actitud que necesitamos cultivar para el año nuevo– “ Haya, pues, en ustedes esta actitud que hubo también en Cristo Jesús”, ¿Cuál fue esa actitud?

6 el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, 7 sino que se despojó a Sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres.

El griego literalmente dice: “forma de esclavo”. De manera que Jesús, quien es el Señor de todo, se despojó a sí mismo de todo y voluntariamente se convirtió en un siervo, un esclavo y esa es la actitud que dice Pablo que debemos de imitar.

Hay un paralelo en un pasaje muy hermoso en Gálatas 5: 13 y 14:

13 Porque ustedes, hermanos, a libertad fueron llamados; solo que no usen la libertad como pretexto para la carne, [es decir para gratificar tus deseos personales y egoístas] sino sírvanse por amor los unos a los otros. 14 Porque toda la ley en una palabra se cumple en el precepto: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo»

La manera para no satisfacer nuestra naturaleza carnal es no rendirnos al egoísmo, para no encerrarnos en la prisión del yo es mirar hacia afuera a los otros. A través del amor nos servimos los unos a otros. Creo que esta es una de las palabras claves para este tiempo, que el Espíritu Santo pone énfasis en el pueblo de Dios, es aprender a servirse por amor el uno al otro. Muchos hablan hoy de servir al Señor, pero no están dispuestos a servir a sus hermanos creyentes. No sé cuánto realmente se puede servir al Señor si no estamos dispuestos a servir a nuestros hermanos creyentes, porque el Señor viene a nosotros de los miembros/los hermanos en su cuerpo. Nuestra actitud hacia los hermanos es realmente nuestra actitud hacia el Señor mismo.

En conexión a esto de estar dispuestos a servir a otros, quiero tomar un ejemplo del apóstol Pablo, algo que él escribió a los cristianos de corintios. Note el trasfondo de Pablo, que era de una religión judía ortodoxa muy estricta. Él estaba calificado para ser un rabino. Fue un fariseo. Tenía una clase de justicia que lo separaba del resto de la gente y consideraba a otros como en un nivel más bajo, que se guardaba para sí mismo y despreciaba a los demás. Pero cuando el conoció a Jesús ocurrió el cambio más maravilloso en la naturaleza de Pablo. Esto es lo que escribe a los corintios. Recuerde que esos corintios eran básicamente la escoria de la tierra. Pablo dice en su epístola que algunos de ellos habían sido homosexuales, otras eran prostitutas, otros ebrios, calumniadores, en realidad no fueron la mejor clase de personas. Corinto era uno de los puertos principales del mundo antiguo y muy a menudo esta es la clase de gente que por lo general se encuentra en los puertos.

Ahora escuche esta declaración sorprendente en 2 Corintios 4:5, Pablo dice:

5 Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como siervos de ustedes por amor de Jesús.

Estas declaraciones son maravillosas. Aquí está este fariseo orgulloso diciendo “somos sus siervos por amor de Jesús”. Note estos tres pasos. Primero: Destronar al yo, “no a nosotros”. Segundo: Entronar a Cristo, “Cristo Jesús como Señor”. Tercero: Servir a los demás, “siervos de ustedes por amor de Jesús”. Voy a repetir estos tres pasos nuevamente. Primero: Destronar al yo Segundo: Entronar a Cristo Tercero: Servir a los demás Este es el mensaje para escapar del egoísmo. Servir a los demás por amor

Ahora para concluir con este mensaje quiero decir que servir es una habilidad que tenemos que adquirir. No sucede por sí sola, no la tenemos naturalmente. Tomemos el ejemplo de un mozo /o mesero, este es alguien que en cierto sentido fue llamado a servir. Pero necesita ser entrenado. Hay muchas cosas que tiene que aprender en el entrenamiento. No puedo entrar en detalles pero tengo un amigo que fue mesero y me explicó todo lo que implica ser un buen mesero y puede ver que en esto hay un ejemplo maravilloso de nuestro entrenamiento para servir. Servir pues, no sucede por sí solo, es una habilidad que se aprende. Tenemos que estudiar a los demás para descubrir aquello que produce en ellos una respuesta positiva y no una reacción negativa. Debemos estudiar a los demás para estimularlos al amor y a las buenas obras y no lo opuesto. Esto requiere práctica, entrenamiento, y disciplina.

Requiere también un buen ambiente, esto es muy importante. Note que después de decir: “Consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras”, Pablo sigue diciendo: 25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca. De manera que tenemos que aprender a servir en el ambiente adecuado, y el ambiente adecuado es expresado en la palabra “congregarnos”. Diría que esto significa una comunidad regular, íntima y comprometida. Este es el ambiente donde podemos ser entrenados para servirnos unos a otros.

Ahora en el siguiente versículo el autor de Hebreos nos da cuál es la alternativa desastrosa; inmediatamente después de la advertencia a no dejar de congregarnos, en el versículo 26 dice lo siguiente:

26 Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad,

Estas palabras no están allí por casualidad ¿Qué implica esto? Esto implica que si no estamos en el ambiente correcto, si no estamos en una comunión intima, regular y comprometida, vamos a caer en pecado. La única manera segura para no pecar es estar en comunión, aprender a servir, aprender a considerar a los demás.

Bueno, nuestro tiempo de hoy terminó. Regresaré nuevamente la semana entrante de lunes a viernes para darle los pasos restantes para tener un buen año.

Como
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