Me alegro de estar nuevamente con usted para compartir este tema oportuno y práctico de esta semana “Los doce pasos para un buen año”. Estos doce pasos están basados en la epístola a los Hebreos. En esta epístola encontramos que el autor de Hebreos usa doce veces las palabras “por tanto” y un verbo imperativo plural. Estas palabras indican resolución o decisión y no para que se tome como individuo sino que es una decisión tomada juntos con nuestros hermanos creyentes, por eso está siempre en el plural, todos juntos. Estos doce pasajes de Hebreos constituyen doce decisiones bíblicas para el año nuevo. Voy a repetir la sugerencia que hice en mi charla de ayer, a medida que se avanza en estos doce pasos decida memorizarlos en su orden correcto. Entonces, al finalizar esta serie usted tendrá más que una impresión general, usted tendrá algo positivo y permanente para llevar al año nuevo.

Hoy veremos el paso número siete, también se encuentra en Hebreos, capítulo 10, versículo 23:

“Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es Aquel que prometió”.

Aquí leemos profesión en otra traducción bíblica dice “Retengamos firme la confesión…”. Necesitamos repasar este tema de la confesión presentado en Hebreos; la semana pasada dije que confesar significa “decir lo mismo que” Dios dice. Confesar nuestra fe es decir lo mismo que Dios dice en su palabra. Es hacer que las palabras de nuestra boca estén conforme a la Palabra escrita de Dios.Al progresar en la vida espiritual, nuestra confesión está cada vez más conforme a la palabra de Dios en todas las áreas de nuestra vida.

También dije que es por medio de nuestra confesión que nos unimos a Jesús nuestro sumo sacerdote. Uno de los temas principales de Hebreos es que Jesús es nuestro sumo sacerdote en los cielos. Él está allí en la presencia de Dios el Padre para representarnos, para presentar nuestras peticiones para interceder a nuestro favor y para honrar toda confesión correcta que hemos hecho.

Así lo dice Hebreos 3, versículo 1:

Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, consideren a Jesús, el Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra fe.

Note esa frase, “Jesús, el sumo sacerdote de nuestra fe” [profesión o confesión]. En otras palabras, es nuestra confesión la que hace funcionar su ministerio sacerdotal. Si hacemos la confesión debida Jesús está obligado en su fidelidad eterna a que la confesión se cumpla. Pero si no hacemos la confesión correcta, o no declaramos ninguna, silenciamos los labios de nuestro sumo sacerdote. No le damos la oportunidad para que ministre a nuestro favor. Aquí vemos la tremenda importancia de la confesión, este es el énfasis de Hebreos 3:1.

Luego en Hebreos 4:14, tenemos uno de los pasos o las determinaciones que hemos estudiado anteriormente, pero miremos nuevamente porque hay mucho que aprender de este tema de la confesión en la epístola de los Hebreos.

Hebreos 4:14 dice:

Por tanto teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión

Note aquí que cuando se menciona a Jesús como sumo sacerdote, inmediatamente habla de nuestra profesión o confesión; es nuestra confesión la que mueve su ministerio sacerdotal a nuestro favor. En Hebreos 3:1 somos amonestados a hacer nuestra confesión correcta. En Hebreos 4:14 nos dice que “retengamos nuestra profesión”. No debemos cambiar lo que hemos confesado, continuemos declarando lo correcto, debemos hacer que las palabras de nuestra boca concuerden con la Palabra de Dios.

Luego en Hebreos 10:23, el paso que estamos estudiando hoy dice:

Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar…

Note lo que fue agregado, “sin vacilar”. Al estudiar estos pasajes de Hebreos sobre nuestra confesión en su debido orden, encontramos que hay tres etapas sucesivas. Primero: Hacemos la confesión Segundo: Habiéndola hecho la retenemos, no la cambiamos Y tercero: La mantenemos firmes… sin vacilar ¿Por qué cree que se hace necesario “no vacilar”? ¿Qué es lo que implica? … En lo personal no solo es lógico sino que implica que cuando hacemos la confesión correcta vamos a encontrar fuerzas negativas y presiones que vendrán contra nosotros. Aun cuando estemos haciendo la confesión correcta y la mantenemos firme podría suceder que las presiones aumenten y parecería que todas las fuerzas, los poderes de Satanás y las tinieblas se hayan volcado sobre nosotros. Y entonces ¿cuál es la tentación? …Renunciar a nuestra confesión. Pero el autor de Hebreos dice que no la soltemos, que la “mantengamos firme sin vacilar”. Es importante mantenernos firmes sin vacilar cuando más oscura sea la situación, mayor sea el problema o la presión, porque fiel es el que prometió.Tal vez le parece que se ha alejado de Dios, o siente que Él está detrás de una nube y no sabe dónde, ni que está haciendo. Pero la escritura dice que Él es fiel, aunque no lo vea, o no lo entienda. Él es fiel, está comprometido con su palabra, Él es nuestro sumo sacerdote. Si mantenemos nuestra confesión sin vacilar Él hará su trabajo de sumo sacerdote.

Compare esta declaración sencilla de 2 Corintios 5:7:

porque por fe andamos, no por vista

Note que hay oposición entre la fe y la vista. El hombre natural camina por vista. Confía en sus sentidos, cree solamente en lo que le dicen sus sentidos. Pero en la vida cristiana, en la vida espiritual no confiamos en los sentidos. No andamos en base a nuestros sentidos. Caminamos por fe. La fe nos relaciona con lo invisible, en la esfera de la eternidad donde las cosas no cambian. El mundo de los sentidos está cambiando siempre, es temporal, es inestable, es transitorio, poco fiable. Pero a través de la fe nos relacionamos con un mundo diferente, un mundo de cosas eternas, realidades eternas, y verdades eternas. Mientras que por la fe nos relacionamos con ese mundo, mantenemos firme nuestra confesión sin vacilar.

Las presiones que Dios permite en nuestras vidas determinan si estamos confiando en nuestros sentidos o en nuestra fe. Si por causa de las tinieblas cambiamos nuestra confesión entonces no estamos caminando por fe sino por nuestros sentidos. En la fe no hay oscuridad. La fe no depende de los sentidos. La fe percibe con el ojo espiritual en un reino que no cambia y ve a un sacerdote que es inmutable.

En relación con este principio de declarar y mantener firme la confesión de vida y sin vacilar, quiero ver brevemente el ejemplo de Abraham que se describe en Romanos, capítulo 4, versículos 19 al 22. Creo que Abraham es el mejor ejemplo de alguien que mantuvo firme su confesión sin fluctuar. Esto es lo que dice Pablo de Abraham:

19 Y sin debilitarse en la fe contempló su propio cuerpo, que ya estaba como muerto puesto que tenía como cien años, y la esterilidad de la matriz de Sara;

Observe que la fe verdadera toma en cuenta la realidad. Alguien que tiene esa clase de actitud que no esté dispuesto a ver la realidad no es fe verdadera. De manera que Abraham no trató de engañarse a sí mismo, no intentó presentar un cuadro diferente de lo que era. El contempló con sus sentidos que su cuerpo estaba como muerto pero entonces no confió solo en sus sentidos. El siguiente versículo dice:

20 sin embargo, respecto a la promesa de Dios, Abraham no titubeó con incredulidad, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 21 y estando plenamente convencido de que lo que Dios había prometido, poderoso era también para cumplirlo. 22 Por lo cual también su fe le fue contada por justicia.

Abraham es llamado el Padre de todos los que creen. Se nos exhorta a seguir los pasos de la fe de Abraham. Se requiere de todos nosotros que caminemos ese mismo sendero de la fe. Se requiere que esperemos en la promesa de Dios, que hagamos nuestra confesión, que la mantengamos firme sin vacilar, de no ser desviados por lo que revelan nuestros sentidos, sino de mirar más allá de los sentidos y de las cosas que podemos ver en el reino invisible y por fe ver a nuestro fiel sumo sacerdote sentado a la diestra de Dios.

Escuche lo que Santiago dice con relación a esto, porque es muy importante. Muchos cristianos fallan en este punto. Hacen una confesión, la mantienen pero cuando las presiones vienen no permanecen firme sin vacilar.Leamos la epístola de Santiago, capítulo 1:6 -8:

6 Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra. 7 No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor, 8 siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos.

Ahí está el hombre que titubea. Ha comenzado a preguntar, ha comenzado a orar, ha comenzado a creer, pero no se mantiene firme sin titubear. Es llevado de un lado a otro, es soplado por el viento y las olas, y las escrituras dicen, esta es una advertencia muy solemne, "que el hombre no debe pensar que recibirá nada del Señor." Por lo tanto, si se vacila, es una manera en que se pierde la bendición, o el beneficio del ministerio de Cristo como sumo sacerdote a nuestro favor. El remedio es mantenerse firme sin fluctuar.

Bueno, nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré mañana a la misma hora, para explicar el paso número ocho para un buen año.

Como
Compartir